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Cante antiguo. Guía de escucha. Especial
Pistas para bucear en el cante antiguo
Martín Guijarro, febrero de 2004
El primer contacto ha podido ser vía Camarón, Paco de Lucía,
quizás José Mercé o puede que Ojos de Brujo. El neófito
curioso se pregunta que si eso que suena, que le gusta, que le ha llegado, es
flamenco, entonces, ¿por qué no escarbar un poco? ¿Por qué
no averiguar de dónde viene esa música? ¡A la porra esos que
dicen que el flamenco es un mundo inaccesible! Ha tecleado en un buscador la palabra
'flamenco' y se ha encontrado con una atractiva web que, en su selección
de discos, le ofrece todo un extenso listado dedicado al cante antiguo que salpican
nombres como La Niña de los Peines, Antonio Chacón, Manuel Vallejo...
Estamos encaminados. ¿Qué elegir ahora?
El cante flamenco fue registrado desde un primer momento, pues Thomas Edison
quiso promocionar con grabaciones locales su invento por todo el mundo. Según
recoge José Luis Ortiz Nuevo en el libro 'Mi gustar flamenco very good',
el periódico 'El Noticiero Sevillano' cuenta que ya en 1895 se grabaron
en Sevilla las malagueñas de Juan Breva. Y lo mismo ocurrió con
la mayoría de los cantaores de la época; grabaciones de la época
hay en cantidad y calidad. Todas esas grabaciones siguen siendo la fuente de la
que beben los cantaores actuales y conforman la mayor parte del repertorio que
graban e interpretan en los escenarios. Lo que denominamos cante antiguo está
casi más de actualidad que las nuevas creaciones. Estrella
Morente, por ejemplo, tira de La
Niña de los Peines, sin reparos, en 'Mi cante y un poema'; Enrique
Morente llegó a hacer el completo 'Homenaje a D. Antonio Chacón';
Camarón reinterpretó los fandangos de El Gloria, los aires trianeros
de Cagancho, la malagueña de Chacón...; José Mercé,
en su último disco, se acuerda de Manuel
Torre, de El Manijero, de El Mellizo... y la mayor parte de los cantes que
se bailan en los escenarios brotan del mismo manantial.

La Niña de los Peines
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Afortunadamente, varias casas discográficas se han encargado de recopilar,
catalogar y remasterizar aquellos primeros vestigios sonoros de principios del
siglo XX. Quien empieza, debe saber cuáles son los fundamentales. Quizás
lo más recomendable sería comenzar por el doble recopilatorio 'Grandes
maestros del cante flamenco', de la casa Sonifolk, un completo catálogo
a partir del cual elegir monografías, según gustos, preferencias...
Ya, para concretar en las grandes personalidades de la época, y tras esa
primera toma de contacto, destacan las compilaciones 'Voz de estaño fundido'
de La Niña de los Peines, el doble disco 'Copa Pavón y Llave de
Oro del Cante' de Manuel Vallejo, 'La cumbre de un maestro' de Antonio Chacón,
'La leyenda del cante' de Manuel Torre, 'Voces históricas del flamenco'
de El Mochuelo, 'El Cojo de Málaga', 'Manuel Escacena. Un maestro del cante',
'Esencia flamenca' de Juan Mojama, 'Maestros clásicos del cante' de Garrido
de Jerez y Fernando el Herrero, 'El poeta del cante' de José Cepero...
Todas estas referencias tienen en común al sello Sonifolk que, durante
los últimos años, se ha encargado de hacer una de las labores de
recuperación más solventes del catálogo antiguo. Los discos
ofrecen una más que aceptable calidad sonora, tras ser remasterizados y
limpiados digitalmente, además de un libreto con precisa documentación
escrita (en español e inglés) firmada por José Blas Vega,
ilustrado con imágenes de archivo.
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