|
XXXVI
CARACOLÁ DE LEBRIJA
20 de julio, 2001
Campo de Deportes del Convento de San Francisco. 23'00 h.
Lebrija, Sevilla. España.
Estela Zatania
José Mercé
Juan Peña "El Lebrijano"
Curro Malena
Miguel Funi
Rocío Segura
Lebrija a Compás
Moraíto
Enrique de Melchor
Antonio Malena
El Junco
Hiniesta Cortés y su grupo
Los festivales
de flamenco que combinan el cante con una experiencia alimenticia (porque no llega
ninguno a experiencia gastronómica) suelen tener una aire algo familiar
y hasta ferial. A lo largo de más de tres décadas el Potaje de Utrera,
el Gazpacho de Morón y la Caracolá de Lebrija han representado la
santa trinidad de los festivales orientados de esta manera. Hoy en día
la carta se ha ampliado y ha habido castañadas, sardinadas, chocolatadas
y nosequémásadas... todo sea en nombre del cante. Pero la Caracolá
de Lebrija sigue siendo uno de los grandes, de hecho con esta XXXVI edición
ya han sido muchos millones de caracolitos que han colaborado desinteresadamente
haciendo el último sacrificio por el arte.
Recuerdo
una Caracolá de hace alrededor de veinticinco años, cuando el ruido
casi ensordecedor de un millar de espectadores sorbiendo simultáneamente
para sacar las desgraciadas criaturas de sus conchas le obligó a un cantaor
a rogar cinco minutos de silencio para que pudiera ofrecer unos cantes de tonás.

Foto: Estela Zatania
Este año
el cartel ha sido más sustancioso que en recientes ediciones, y la calidad
buena, a pesar de la frialdad del campo de deportes donde por primera vez se ha
celebrado. Con alrededor de tres mil personas, esta Caracolá ha sido de
los festivales de cante más concurridos en lo que llevamos de temporada.
La música de rock duro que salía por los altavoces al comienzo del
festival no auguraba nada bueno, pero con los primeros acordes del grupo Lebrija
a Compás que abrió el programa, el ambiente se ubicó rápidamente.
La amplificación era francamente mala, que hoy en día no hay excusa,
pero aún así la cantaora Juana Vargas pudo demostrar sus méritos
con la soleá del Tío Pacote, las de tono mayor que se han puesto
de moda desde la grabación de la familia de los Zambos. También
cantó por bulería, taranta y malagueña.
La joven cantaora
almeriense Rocío Segura, inexperta, algo desafinada y gritona...todo eso,
y aún así me gustó, por seria y sincera. Me parece totalmente
correcto que participen aficionados y semiprofesionales en un festival de cante.
Cantó tientos tangos, taranta, alegrías y granaína, con la
guitarra del jerezano Antonio Higuero.
Entonces
le tocó el turno a uno de los hijos predilectos de Lebrija, Juan Peña
Fernández "El Lebrijano" acompañado por Enrique de Melchor.
El público le recibió muy calurosamente y Juan ha tenido que sentir
el peso de la responsabilidad. En actuaciones recientes parecía haber perdido
mucho de su antigua chispa y no lograba ubicarse. En esta Caracolá se le
ha notado a ratos luchando con facultades disminuidas, pero ganaba la batalla
ampliamente cantando por soleá, tientos, y siguiriya con la madurez que
le corresponde. Terminó por bulerías - cuando el Lebrijano está
a gusto no hay quien le mejore por fiesta - y tenía al numeroso público
saltando de sus sillas, cantando al unísono el coro de "A canela y
clavo".

Foto: Estela Zatania
José
Mercé. Parece que con el nombre todo está dicho sobre este auténtico
superstar del flamenco. Tiene un público que va mucho más allá
de la afición al flamenco, más allá incluso de la popularidad
que gozaba Camarón en sus mejores años. ¿Cuándo en
un festival de cante se ha visto pandillas de jovencitas gritando "¡te
quiero!", "¡eres el más guapo!", "¡me caso
contigo!", algunas hasta llorando. El muchacho tuvo que entrar y salir con
escolta, y el equipo de seguridad apenas ha podido controlar la puerta del camerino.
Ah sí... también cantó... con la guitarra soberbia de Moraíto,
entre los dos mucha melena en la pista... y más arte. "Pilas alcalinas"
to' lo que quieras, pero cuando esa flamenquísima voz lanzó las
primeras sílabas por siguiriya, "Siempre por los rincones...",
José Soto Soto hacía gala de su nobleza familiar: en algún
lugar Paco la Luz, El Sernita y El Sordera sonreían orgullosamente... Desde
el borde del escenario Luis el Zambo no perdió detalle de la actuación
de su primo, y estaba visiblemente emocionado. Mercé cantó también
por soleá y por alegrías, ambos con un amplio surtido de estilos.
Terminó por bulerías incorporando su 'hit' Aire logrando enloquecer
al público, que casi le come vivo cuando realiza su pataíta final...
es de los cantaores que mejor baila hoy en día.
La
segunda parte comenzó con la sevillana Hiniesta Cortés, Premio de
Baile del Festival de Cante de Las Minas, 2000. Con el apoyo de Juan José
Amador, Juanito Villar, hijo, José Luis Rodríguez, y Antonio Sousa,
bailó unas alegrías. Baile tradicional con detalles modernos, buen
manejo del mantón y sin caer en un exceso de pies como tan a menudo ocurre
hoy en día. Entonces salió el joven bailaor El Junco luciendo una
estética moderna con influencias de Canales. Tanto Hiniesta como el Junco
son componentes de la compañía de Cristina Hoyos que estaba presente
en los camerinos para felicitar a sus discípulos.
Después
del apartado de baile le tocó el turno a Miguel Peña Vargas 'El
Funi', lebrijano y festero, con la guitarra de Juan del Gastor. Igual que en el
Potaje, Funi ha comenzado su actuación con el curioso popurrí que
navega entre trozos de serrana, malagueña, soleá apolá, y
otros elementos incongruentes - un número cuyo mayor (¿único?)
mérito es las múltiples oportunidades que le proporciona a Miguel
de lucir su indudable elegancia de bailaor. Seguidamente cantó por soleá.
Funi sentado no gusta tanto como Funi de pie, pero lo que le puede faltar por
un lado, lo compensa por otro, con sentimiento, sencillez, pureza, y mucho arte.
Terminó, lógicamente, por bulería.
La última
actuación antes del fin de fiesta correspondía a otro lebrijano,
Francisco Carrasco Carrasco, Curro Malena, con la guitarra de Antonio Malena.
Encontrándose muy a gusto en su pueblo, y con la voz en plena forma, cantó
un surtido variado de fandangos, además de alegrías y siguiriya.
Para terminar, Curro cantó por bulerías, incluyendo, como tiene
costumbre, los graciosos y originales versos de la lebrijana Juana del Pozo, en
tono mayor, con un fuerte aire gaditano.
El festival pudo
haber acabado allí mismo, pero se respetó la tradición del
fin de fiesta con todos los artistas en el escenario para redondear una noche
ya más que completa.
Estela Zatania
|