VIDEOS
Segundo Falcón
SGAE. Madrid. 20 de Mayo de 2002
Windows media


Compra en nuestra tienda


Cd Rom
Carmen Linares
"Antología. La mujer en el cante" (2 CDs)

Cd Rom
Remedios Amaya
"Sonsonete"

 

 



Ecos femeninos

Zata para Flamenco-world.com
Convento de San Francisco. Lebrija (Sevilla), 20 de julio de 2002

 

Remedios Amaya (Foto: Zata)
   

Con el paso de los años, núcleos cantaores tradicionales se han convertido en pueblos dormitorio de las urbes más próximas, perdiendo gran parte de su encanto pueblerino. Este no es el caso de Lebrija que, a todos los efectos, está en medio de la nada. De la nada o del todo, según se mire. Se encuentra en ese corredor que une los vértices del triángulo dorado que encierra las raíces originarias del flamenco. Lebrija es la esencia. Baste decir que a nuestra llegada estaba sonando cante por soleá por los altavoces de la estación de tren. La Caracolá de Lebrija es uno de los festivales de cante más antiguos y en su trigesimoséptima edición ha querido refrescarse rindiendo homenaje a las mujeres del flamenco. Una idea atractiva que dio lugar a un cartel fuertemente festero... tampoco el campo de deportes del Convento de San Francisco abarrotado de aficionados es el lugar idóneo para apreciar las sutilezas del cante jondo.

El programa abrió con una bailaora local, María del Mar Carrasco, con un largo baile por soleá, para dar paso a otra lebrijana, la cantaora Juana Vargas. Con su voz rancia, sabiendo a la misma tierra, cantó malagueñas, fandangos, bulerías y soleá empleando, en este último cante, como es habitual en ella, el raro estilo del Tío Pacote de Jerez, en tono mayor, para cerrar con la guitarra de Antonio Malena. Entonces hizo aparición la bellísima cantaora granadina Marina Heredia, representante de la nueva generación de cantaores. Como en Granada tienen una manera especial de hacer las cosas, empezó con un curioso popurrí que pretendía combinar elementos de una zambra clásica de Caracol con cantes de trilla, el macho del martinete ("Y si no es verdad...") y otros elementos diversos. A pesar de ser musicalmente interesante, a los aficionados lebrijanos les costó asimilarlo. Con la soleá, la cantaora granadina les situó en terrenos conocidos, pero todavía sin provocar olés. Fue por fin en los tangos de Granada (mezclados con los de La Repompa, como se ha puesto de moda, y respaldado con yembé) donde pudo soltarse. En las bulerías con las que finalizó, logró encender al público definitivamente a pesar de (o debido a) que no luciera una estética granadina, pues en las voces jóvenes las sutilezas regionales por bulerías se han perdido casi por completo.

A la jienense Carmen Linares, autora de la 'Antología de la Mujer en el Cante', le tocó cerrar esta primera parte. Sobria elegancia, veteranía, profesionalidad y unos cantes que pusieron el equilibrio en un programa quizás excesivamente festero. Se destacó por tarantas, su especialidad de toda la vida, pero también cumplió sobradamente por alegrías, por soleá y por seguiriyas con cabales. Con su tocaor habitual, Paco Cortés, terminó por bulerías logrando convencer a un público exigente en este terreno, a pesar de no ser este cante su plato fuerte.

La segunda parte se abrió con baile. La carrera de la bailaora sevillana Carmen Ledesma, premio La Macarrona en el Concurso Nacional de Córdoba de 1983, no se ha desarrollado de manera espectacular, simplemente baila. Y lo hace con seriedad, sabiduría, respeto y, por encima de todo, con una sencillez casi minimalista. Se presenta en ropa de calle y, de repente, todos los volantes, lunares, flores y peinetas que lucen otras, parecen sobrar. En su grupo lleva al tocaor Antonio Moya, la cantaora María Peña y el cantaor Curro Fernández, padre la cantaora Esperanza Fernández y el guitarrista Paco Fernández. Un grupo reducido pero eficaz, sólido y chorreando tradición. A continuación, la cantaora lebrijana Inés Bacán, hermana del desaparecido tocaor Pedro Bacán, tomó asiento al lado del tocaor Antonio Malena. Es una mujer que tiene su público. Su desgarrador primitivismo tan admirado por algunos, es menos apreciado por otros, pero aquí en su pueblo el éxito fue rotundo. Tientos, soleá, siguiriyas y bulerías.

Si el año pasado la superestrella de la noche fue José Mercé, que tuvo que entrar al recinto con escolta para esquivar admiradoras, este año Remedios Amaya no ha requerido medidas tan extremadas, aunque su aparición en la pista causara furor. La presentadora describió acertadamente a la trianera con raíces extremeñas como "cantaora de culto, gitanería y ángel". Remedios fue la única cuya actuación fue observada atentamente y aplaudida efusivamente por los demás artistas desde la zona de los camerinos. Con el toque de Juan Diego y el respaldo de un grupo de jovencitas, cantó tarantas a su manera, bulerías, tangos y más bulerías. También fue la única que pudo apartarse del micro en el gran campo atlético y que siguiera escuchándose.

revista@flamenco-world.com
 

Más información

La Caracolá de Lebrija rinde homenaje a la mujer cantaora

 

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web