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CHANO DOMÍNGUEZ, ‘NEW FLAMENCO SOUND’
FESTIVAL DE JAZZ DE MADRID 2006
Renovación
Silvia Calado. Madrid, 3 de noviembre
de 2006
‘New Flamenco Sound’. Chano Domínguez:
piano. Llibert Fortuny: saxo, pedales. Julián Sánchez:
trompeta. Jordi Bonell: guitarra. Mario Rossy: contrabajo.
Marc Miralta: batería. Tomasito: baile, palmas. Blas
Córdoba: cante. Piraña: percusión. Marina
Albero: teclados, vibráfono, salterio. 23º Festival
de Jazz de Madrid. Centro Cultural de la Villa. Madrid, 3
de noviembre de 2006. 21 horas
Chano Domínguez
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Nuevo sonido flamenco, pero en inglés. O sea, ‘New
flamenco sound’. Así bautiza Chano
Domínguez la propuesta que ensayó el pasado
año en Sevilla y que, una vez el disco en el mercado,
‘reestrena’ en el marco del Festival de Jazz de
Madrid 2006. Acomete esta seminueva aventura con nuevos miembros
en su banda. Permanecen los flamencos, el elemento diferenciador:
Tomasito, Blas Córdoba y Piraña. Y, respecto
a la banda del ‘Oye cómo viene’, renueva
todo el acompañamiento jazzístico incorporando
saxo, trompeta, guitarra, contrabajo, batería y vibráfono.
Instrumentos tras los que hay instrumentistas enérgicos
y vitalistas. De ellos se alimenta, a ratos casi como convidado
de piedra, el teclista gaditano. Da la sensación de
escoger más papel de aglutinador, diseñador
y director, que de ejecutante. Y no es poco. Con esa actitud
de generosidad y poros abiertos logra no ya renovarse, sino
también renovar la solvencia de la fusión entre
el flamenco y el jazz hispánico, que tan buenos resultados
le ha dado dentro y fuera de las fronteras españolas.
Comienza el concierto con una versión de los tanguillos
‘Cilantro y comino’, un clásico de su repertorio
grabado en ‘Hecho a mano’ (1996). Ahora la pieza
se ensancha y recobra vida, en el papel de carta de presentación.
‘Bulería del Garraf’ ahonda en el cambio
de talante que propugna el pianista a lomos de su nueva banda.
Las bulerías, ya de por sí terráqueas,
ganan en potencia y virilidad con aportaciones como la del
saxofonista Llibert Fortuny, toda una inyección de
energía para la música española de este
tiempo. Del jazz, las ruedas, los espacios para los solos.
Del flamenco, el ritmo, el quejío, el sello. Y ahora
una receta balsámica en forma casi de rezo, ‘Santa
María’. Tras el paréntesis, vuelta al
flamenco más vibrante por medio de los ‘Tangos
del Garraf’, esos que con tanta vehemencia abrían
el ‘Oye cómo viene’ (2002). El grupo se
compacta. Y Tomasito
hace de las suyas, pero como bailaor, entre serio y... ‘tomasito’.
El público enseguida lo engancha. No hay audiencia
que se le resista.
Vuelta a la bulería y vuelta a la pieza que daba nombre
a ese anterior trabajo y que se ha convertido en emblema del
más reciente flamenco jazz. El salterio de Marina Albero
trae a colación otros tiempos, otras eras antes de
que la banda entre de lleno en la ‘New soleá’,
una de las piezas que mejor representan el nuevo sonido del
gaditano y sus compinches. Ecos de jazz antiguo van tejiendo
una música que como sin querer acaba definiéndose
por soleá cuando el cante roto de Blas Córdoba
vuelve a entrar en acción. La fusión entre flamenco
festero y latin jazz se refrenda, sin fisuras, en los ‘Tangos
del fuego’. Las pinceladas de cante y baile alimentan
la complicidad con el patio de butacas. Pero a Chano Domínguez
le apetece un ratito de sosiego y a solas con el cantaor,
le dibuja unas granaínas al piano que, por medio, enganchará
con un clásico del jazz, quizás con más
prisa de la debida por llegar al clímax final, ‘NFS’.
El corazón del nuevo disco. Ese sonido que de nuevo
tiene el temple quizás algo macarra, intensidad juvenil
y las personalidades de los músicos. Chano Domínguez
lo tiene claro. Renovarse o morir.
Llibert Fortuny (Foto: Daniel
Muñoz) |
Blas Córdoba, Tomasito,
Jordi Bonell y Marc Miralta (Foto: Daniel Muñoz)
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