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DIEGO EL CIGALA, ‘DOS LÁGRIMAS’. VERANOS DE LA VILLA 2007

Bendito llanto

Silvia Calado. Madrid, 24 de julio de 2007

‘Dos lágrimas’. Diego el Cigala: cante. Guillermo Rubalcaba: piano. Tata Güines: congas. Changuito: percusión. Machado: trompeta. Jaime Calabuch: piano. Yelsy Heredia: contrabajo. Diego del Morao: guitarra. Sabú: cajón. Veranos de la Villa 2007. Patio de Conde Duque. Madrid, 24 de julio de 2007. 21:30 horas


Diego el Cigala y grupo (Foto Daniel Muñoz)

Nunca un llanto reflejó tanta felicidad. De negro, nada. ‘Lágrimas negras’ dio hace unos pocos años un giro radical a la trayectoria de Diego el Cigala, que de cantaor de culto, pasó a convertirse en estrella de masas internacional. Un cantaor sólo con su cante no lo logra. Hace falta compañía. Y en su caso fue la de Bebo Valdés y, en general, la de la música cubana, con los que el artista flamenco se entendió a la perfección. Quizás por ello tan sólida entente no podía quebrarse así como así. Y el proyecto continúa. Aunque ha anunciado la publicación del disco para septiembre, ha decidido adelantar el contenido de ‘Dos lágrimas’ en directo. El estreno, al cancelarse la actuación de ayer en Valencia- tuvo lugar en Madrid. Y su ciudad lo recibió con un lleno total del Patio de Conde Duque... de grada y de pie.

 

Diego el Cigala (Foto Daniel Muñoz)

Quizás porque aún era de día, y ya se sabe lo que le pasa a los vampiros, Diego el Cigala mandó a su grupo hacer un prólogo. Todo el sabor del son cubano fue concentrándose en el escenario, avivado por la entrada de los ancianos percusionistas Tata Güines y Changuito. Ya es de noche. Ya sale el cantaor. El quejío suyo se amolda a la banda, que lo lleva entre algodones... y mucho ritmo en el ‘Si tú supieras’. Todo se vuelve bálsamo con el “te odio tanto”, pero sin perder sabor. Y entonces estallan las congas de Tata, mientras alguien sopla que tiene “¡ochenta y uno!”. Así presenta Cigala su versión de la copla ‘El día que nací yo’ que, en sus palmas, en vez de compás lleva clave. Atrás de inspiración, de sabiduría. Así da gusto. Pero faltaba la llave maestra, el veterano pianista cubano Guillermo Rubalcaba. Vestido de perfecto blanco, sombrero incluido, es presentado por el anfitrión como “otra de las viejas glorias de la música cubana y estoy muy feliz de tenerlo a mi lado”. Y allá que entona el “ya no estás más a mi lado, corazón”. El cantaor se toma un respiro, la retaguardia toma el frente. Y de nuevo la canción, el cante, la copla. “Están clavadas dos cruces” va de Sevilla a La Habana, sin remisión. Y el invento tiene su qué. Cascorro pide bulerías. Y su insigne artista pide paciencia. Aún queda ‘Compromiso’.

Ahora sí. La guitarra flamenca de Diego del Morao se arrima al micrófono. El flamenco pide sitio. Pero a la manera de Cigala, que dedica su versión afandangada de ‘Se equivocó la paloma’ a su señora madre allí presente. Del repertorio de su álbum ‘Picasso en mis ojos’ también entresaca el ‘Chanelando’, en medio de unos cantecitos por tangos que arrancan oles a la audiencia. El precalentamiento le deja en parrilla de salida para afrontar el cante grande, la soleá. Y elige la letra idónea. “Fui piedra y perdí mi centro...”. Templa, alarga, siente. Aprovecha el clima para estrenar un tema que ha grabado para la banda sonora de la película ‘¿Tú quién eres?’ de Antonio Mercero, que busca sensibilizar sobre la enfermedad de Alzeheimer. “Me apetece cantárosla”. Y lo hace a solas con su guitarra y su contrabajo. Quería cantar por bulerías, pero no pudo retener más a la banda entre cajas. Volvían con las pilas recargadas, listos para la descarga final con ‘Dos gardenias’, todo un disfrute, una bocanada de aire fresco, limpio, juguetón. Diego el Cigala lo mismo cantaba que reía, que cogía la batuta y se movía por la escena dirigiendo a sus músicos, dándoles entradas, salidas y señales para redoblar las ruedas. Los coros y jaleos son a la cubana, los bailes del público de pie entre flamenquillo y salsero. Los dos pianos se retan. Cigala canta. La energía fluye. Flamenco y son nunca estuvieron tan cerca. Y hubo tremenda ovación y, por supuesto, peticiones. Aunque fue una delicia, no era ‘La bien pagá’ lo que faltaba. ¿Adivinan? A petición popular, ‘Lágrimas negras’. Y no sonó sólo una voz.


Tata Güimes (Foto Daniel Muñoz)

 
 
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