SUMA FLAMENCA 2011. DIEGO EL CIGALA, '3 FLAMENCOS'
Porrinas, Sorderas, Moraos… y Cigala
Silvia Calado. Madrid, 12 de junio de 2011
Fotos: Daniel Muñoz
'3 flamencos'. Diego el Cigala: cante. Diego del Morao: guitarra. Piraña, Sabú: percusiones. Bo, Juan Grande, Ané Carrasco: palmas, jaleos. Suma Flamenca 2011. Teatros del Canal, Sala Roja. Madrid, 12 de junio de 2011. 20:00 horas
Aunque llegó con media hora de retraso a la cita y tardó, por tanto, en entrar de lleno en el recital, a Diego el Cigala su público se lo disculpa todo. Las localidades estaban agotadas desde hace días y la Sala Roja de los Teatros del Canal estaba hasta arriba de cigalófilos. Incluso a las puertas, había quien, a la manera de los “indignados”, portaba su propia pancarta: “Necesito dos entradas para ver al Cigala”. Otros reclaman pisos y muerte al capital, en fin. Hay gente para todo y, por suerte, mucha para el flamenco, por mor de fenómenos de fans como es hoy el cantaor madrileño.
El recital de cante que venía a ofrecer a Suma Flamenca, que completaba así su primer fin de semana tras las actuaciones de Rocío Molina y Niño Josele, lo traía titulado '3 flamencos'. Y cierto es que venía enmarcado por un férreo triángulo flamenco en cuyos vértices estaban representantes de las sagas Porrinas, Sorderas y Moraos. En los primeros, situados a la izquierda, tuvo el cimiento rítmico, con los hermanos Piraña y Sabú tocando, con gusto y tacto, cajones y panderos. Los segundos, colocados al fondo, formando trío Manuel Soto 'Bo', Juan Grande y Ané Carrasco -hijo del otro gran Diego-, le dieron el soniquete y el vibrante clima jerezano. Y los terceros los tuvo personificados en Diego del Morao, una guitarra que por sí misma se basta para sostener musicalmente el concierto y para levantar al público.
Tan bien lo sabe El Cigala, que le cedió la obertura. El guitarrista jerezano, que ha podido debutar discográficamente con 'Orate' gracias a su mecenazgo, le agradeció el gesto con un contundente toque por bulerías, luminoso, intenso y enérgico, ante el que el respetable sucumbió. Aunque el cantaor quiso tan sólo el compás para arrancar por martinetes. Sentado en banqueta alta de bar y con el vaso largo teñido de naranja, desgranó a partir de entonces con su grupo cantes por tarantos, alegrías, sevillanas y su versión acancionada de 'Se equivocó la paloma' de Alberti.
Y entonces, llegó la soleá por bulerías para reconciliarse con su cante. Siempre mimado por el toque del niño de Moraíto, fue buscándose y encontrándose, de dentro a afuera, aventurándose a rupturas y quejíos más sinceros. Por tangos, con la constante camaronera por faro, se extendió ya disfrutándose y confiando en el triángulo que lo respaldó. Uno a uno los abrazó al terminar, entregándose todos en un epílogo por bulerías a cuya fiesta final no pudieron hacerle sombra ni los músicos rumanos de la Fanfarria Shavale que, con sus juguetones vientos y su festero tambor, irrumpieron en el teatro como invitados, al igual que el sábado la húngara Márta Sebestyén, según un acuerdo de colaboración entre países y músicas de la Unión Europea al que ha querido sumarse este festival.