FESTIVAL FLAMENCO CIUTAT
VELLA 2007. CARLES BENAVENT/ JOSÉ MAYA
Al maestro del bajo
Silvia Calado. Barcelona, 23 de mayo de 2007
Primera parte. Carles Benavent:
bajo eléctrico. Aleix Pujol: cittern midi, guitarra
eléctrica, guitarra acústica. Ravid Goldschmidt:
hang. Roger Blavia: batería, percusión.
Chicuelo: guitarra flamenca (colaboración especial).
Domingo Patricio: flauta/ Segunda parte. José
Maya: baile. Jesús del Rosario: guitarra.
Lucky Losada: cajón. Antonio Carmona, Simón
Román: cante. 14º Festival Flamenco Ciutat
Vella 2007. Pati de les Dones, Centro de Cultura Contemporánea
de Barcelona (CCCB). Barcelona, 23 de mayo de 2007. 22:00
horas
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Carles Benavent (Foto
Daniel Muñoz) |
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Y entonces sonó un blues de Jaco
Pastorius. “Perdonad esta manera de empezar un festival
flamenco, pero el flamenco es fusión y el jazz
también”, explicó Carles
Benavent. El bajista inauguraba así, con toda
la contundencia de su toque, el escenario principal de
esta decimocuarta edición del Festival Flamenco
de Ciutat Vella. Con una maldad, como estaba mandado.
Aunque ahí no terminaba la cosa. Estrenaba a continuación
un instrumento para el flamenco, el hang. Y lo aprovechaba
para dar aire oriental a una sugerente pieza hecha de
conversaciones entre bajo y percusión, sostenida
por el neófito.
Lo jondo llegaba con una soleá,
a la que se incorporaba el cittern midi de Aleix Pujol.
Soleá en esencia y libertad para volar. El bajo
flamenco, el primero, el creador, se clava. Y el grupo,
mientras, diseña espacios sonoros. Chicuelo
sume el primer plano para que la guitarra flamenca conduzca
una pieza afandangada. Dos mundos se unen. A la fiesta
se suma la flauta de Domingo Patricio. Y la banda se divierte,
cara al sur, a compás de tanguillos. Van terminando
con unas bulerías “hechas para la ocasión:
‘A saco’”. ¡Menudos pellizcos
que tira el maestro del bajo! La banda es jazzera y flamenca
a la vez. Feeling jondo. Yeah. Ole. El público
-que, además, disfruta de una deliciosa noche estrellada-
rinde tributo a Carles Benavent con una efusiva ovación.
Quiere, por supuesto, más. Y Carles, que confiesa
estar “un poquito abrumado”, les da una ‘miqueta’
más de su genialidad.
José Maya, al baile
José Maya
(Foto Daniel Muñoz)
Mónica Navarro
(Foto Daniel Muñoz)
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Con algo menos de público en la
grada, dio comienzo la sesión de baile. Aunque
tardó el baile en arrancar. El grupo, formado por
cante, cajón y el toque de Jesús
de Rosario, se tomó su tiempo para un prólogo
instrumental por bulerías. Ya bien entrada la seguiriya,
fue cuando irrumpió vestido de rojo José
Maya -antes, Joselillo Romero-. No es el suyo un baile
de desarrollo, sino de instantes, de golpes de efecto.
Actitud ‘farruquera’ en el paseo. Y en las
paradas, retahílas de ‘patás’
exhibiendo pies. Volvió a dejar al grupo que descargara,
esta vez por tangos. A la llamada de la soleá regresó
con violencia. Traje negro, furia incontenible. Y el peinado
transformándose entre medias del baile: suelto
con efecto agua, atusado hacia atrás, en coleta,
en moño, suelto otra vez. Poco a poco, se fue metiendo
en bulerías, terreno óptimo para los alardes
técnicos, para los arrebatos de tacones, vueltas
y desafiantes desplantes de puños cerrados. La
audiencia aplaudió con ganas y se fue corriendo
a bailar en el chill out. Allí le esperaba, ya
entrada la madrugada, el grupo 5xRumba. En el mismo escenario
donde por la tarde presentó sus credenciales la
cantaora Mónica Navarro, acompañada al toque
nada menos que por su tío Chicuelo. De voz tostada
y mucho camino por andar, defendió un variado repertorio
de cantes tradicionales, entre otros, levante, tientos
y bulerías. La cantera catalana sigue desvelando
perlas.