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CONGRESO INTERNACIONAL DEL FLAMENCO 2011

Ni soleares, ni seguiriyas

Silvia Calado. Sevilla, 13 de noviembre de 2011

 

“Aquí no vamos a hablar de soleares, ni de seguiriyas”. Lo avisó durante la conferencia inaugural Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía. Y así ha sido. Durante las tres intensas jornadas en las que se ha desarrollado el I Congreso Internacional del Flamenco, los temas de los que se ha hablado en las dependencias del que fuera Convento de Santa Clara -hoy espacio cultural del Ayuntamiento de Sevilla- han sido los que atañen a la estructura de este género artístico: industria, patrimonio y medios de comunicación. Artistas, empresarios, programadores, investigadores, políticos y periodistas han hecho una puesta en común de sus proyectos e inquietudes en mesas de trabajo cuyas conclusiones serán recogidas en un Libro Blanco.  


Congreso Internacional del Flamenco 2011. Inauguración
(Foto Flamenco-world.com)

Quienes primero tomaron la palabra fueron los artistas, de los que hoy se debaten necesariamente entre arte y empresa. Gerardo Núñez, que autogestiona no sólo su carrera en directo, sino también la discográfica, abogó por la necesidad de “crear estructura entre producto y comprador porque hay espacio para ello en el mundo”. El guitarrista reclamó además que la administración pública se cuide de no hacer competencia desleal a la iniciativa privada y se centre en “ayudarnos a trabajar”. Eva Yerbabuena reclamó unión, pues “para pedir tenemos que saber qué necesitamos y reivindicamos”. Arcángel se mostró autocrítico al afirmar que “ha habido una sobreprotección por parte de lo público que los artistas flamencos hemos consentido y nos ha dado igual actuar en un sitio ante diez o ante quince personas, mientras nos pagaran nuestro caché”. Y apuesta por una compenetración entre lo público y lo privado porque “el flamenco tiene que competir en un mundo comercial muy voraz”.

Antonio Coronel, como músico de acompañamiento procedente de otros géneros no subvencionados, opinó que “se ha pasado de que los flamencos eran los bufones de la Corte, a ser directamente la Corte” en referencia a la negativa de muchos artistas a acudir a espacios de pequeño formato, como hacen los jazzistas en los clubes. Aunque también echó en falta espacios como un teatro donde el flamenco tenga programación permanente en ciudades como Sevilla. María del Mar Moreno, que además de su compañía gestiona una escuela en Jerez, también mencionó la necesidad de una educación de base y los problemas de cobertura social de los artistas. Este punto también fue comentado por la veterana bailaora Pepa Montes, quien deseó que se resuelvan los problemas laborales de cara a la seguridad social y hacienda, así como la creación de un censo de artistas para saber “quiénes somos y cuántos somos”. Aunque fue fuera de la mesa donde quedó sintetizada la situación. Juan Carlos Romero, en declaraciones a un medio local dijo que “el flamenco evoluciona más rápido que nuestra capacidad para organizarnos”.

Y es sólo una muestra de que los pasillos, los patios y hasta los muchos bares de la cercana Alameda de Hércules han sido parte informal de este foro. Al igual que sucede en festivales como la Bienal y el de Jerez, el congreso ha tenido, sin saberlo, su “feria” paralela de negocios en la que se habrán comenzado a fraguar algunos de los contratos de la próxima temporada. Y aunque se ha hablado mucho del papel de la administración y de la economía subsidiada, también es cierto que el tejido de pymes que conforma la llamada “industria” del flamenco se ha hecho a sí misma. Y algunas de ellas han contado cómo en la sesión 'Flamenco y mercado' que, dentro de la mesa 'El flamenco como industria cultural', moderó Domingo González al hilo de asuntos como los modelos de intermediación, las redes de distribución, el márketing y los públicos. Cisco Casado de A Negro reveló cómo su objetivo ha sido “salir de las garras de la dictadura del mundo flamenco y abrirnos al mundo de la cultura y las artes escénicas en general”. Además, advirtió que “el espectáculo flamenco ha pasado a ser un producto costoso y hay un desequilibrio entre lo que se quiere cobrar y lo que están dispuestos a pagar”. Raúl Comba de Teatro de la Zambra se centró en problemas que acucian su negocio, destacando el clientelismo, la falta de financiación y la ausencia de una normalización del proceso que implica la producción, el estreno y la distribución. Daniela Lazary de Arte en Movimiento subrayó su esfuerzo por “adaptar mis propuestas a las necesidades y estéticas de las programaciones”. Y detecta ahora, en plena crisis de la zona euro, complicaciones a raíz de la disminución general del 30% en los presupuestos de programación, muy marcados por política y economía. Por ello, alerta de que el flamenco “tendrá que adaptarse al mercado”.


Sesión del Congreso Internacional del Flamenco
(Foto Flamenco-world.com)

Con esa necesidad de equilibrar oferta y demanda estuvieron plenamente de acuerdo los representantes de festivales que participaron en el encuentro de programadores que condujo Francisco López. Suma Flamenca de Madrid, Festival Flamenco Ciutat Vella de Barcelona, Festival Flamenco Mont de Marsan, Festival Flamenco de Nîmes, Festival ¡Flamenco! de Roma y Bienal de Flamenco de Buenos Aires expusieron sus modelos de financiación y sus criterios de programación, además de apuntar soluciones futuras pues, según coincidieron, “tenemos que reinventarnos para mantener los festivales”. Y las conclusiones comunes fueron la necesidad de colaboración entre festivales y el viraje hacia un modelo alternativo tan atento a la taquilla como a la subvención.

Aunque en este congreso, tal como ya dejó claro hace años el estudio 'El negocio del flamenco' (Signatura 2007), la economía que se genera alrededor del flamenco va más allá de la compra-venta de espectáculos. La sesión 'Otras industrias culturales del flamenco' versó sobre los negocios de turismo, moda y formación, basándose en la experiencia de firmas como Taller Flamenco. La sesión 'Las industrias tecnológicas del flamenco' abordó la innovación, centrándose en la industria fonográfica y audiovisual y en las nuevas tecnologías en la distribución y comercialización. Según resumió Anabel Carrillo, moderadora de la sesión -en la que participó como ponente Daniel Muñoz, director de Flamenco-world.com-, se vislumbra más futuro comercial del flamenco en Internet, donde aún está de forma incipiente, se precisan negocios emergentes y contenidos digitales de calidad, así como digitalización del fondo cultural del flamenco y una plataforma que aglutine a tecnólogos, creadores y productores.

Muy relacionada con estas reflexiones estuvo la sesión dedicada a los medios de comunicación digitales en la mesa 'Flamenco y medios de comunicación'. La iniciativa universitaria didáctica Flamenco, la webtv Flamencotv.com, la emisora pública online Flamencoradio.com, la web Deflamenco.com y el modelo de revista y tienda online desarrollado profesionalmente por Flamenco-world.com fueron expuestos en este espacio, donde también se habló del papel de los blogs. La inherente vocación internacional de estos proyectos y las dificultades para rentabilizar las iniciativas que son privadas, dada la precariedad empresarial del sector, quedaron sobre la mesa. De  cómo los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) abordan y han abordado el flamenco se trató en la sesión previa 'La imagen del flamenco: pasado, presente y bases para el futuro', en la que Juan Luis Cano destacó la necesidad de abandonar el halo negativo del flamenco y presentarlo de una forma atractiva a nuevos públicos, tal como ha hecho en el dúo radiofónico Gomaespuma y su espacio Flamenco pa' tos.

'Medios, mediadores y flamenco', moderada por Francisco Perujo, partió de la premisa que “los medios han dado a conocer y a valer el flamenco”. El histórico crítico Juan Luis Manfredi y los periodistas Marta Carrasco, Ildefonso Vergara y Fermín Lobatón reflexionaron sobre cuestiones como la indolencia de la televisión hacia el flamenco, la constante merma de espacio para el género en las páginas de los periódicos y de retribución de los profesionales, el riesgo de regresión y banalización de la información sobre el tema por motivos económicos, la falta de archivos sonoros radiofónicos... fueron algunas de las cuestiones abordadas en la sesión. Desde la sala se sumó también la cuestión de cómo el flamenco ha quedado fuera de la maquinaria de la comunicación, de forma que ni el artista ni sus agentes invierten en gabinetes de prensa internos o externos que faciliten la presencia del flamenco en los medios. El por qué, de nuevo, la debilidad empresarial del sector. Y complementando estas sesiones, se celebró un encuentro de críticos en el que se puso de manifiesto, además de temas como la honestidad y el compromiso, la independencia y el estilo, el rigor y la autoría, la disminución de espacio en la prensa y de repercusión en la industria y la audiencia. Y se subrayó el rol del profesional del periodismo polivalente que además de ofrecer opinión, emite información en forma de crónicas, noticias y entrevistas.             

Que hace casi un año la Unesco acordara incluir al flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad era, además del desencadenante de este congreso, uno de los ejes fundamentales del mismo. De ahí cómo bulleron las distintas sesiones incluidas en la mesa 'El flamenco como patrimonio', donde tomaron protagonismo tanto la gestión del flamenco como patrimonio, como la investigación. Según sintetizó la antropóloga Cristina Cruces, entre los retos de este área están “prestar atención al patrimonio disperso, reforzar el papel de las nuevas tecnologías en la investigación, lograr mayor implicación de los centros académicos, alertar sobre la desaparición de programas y financiaciones, así como conseguir espacios de investigación, publicación y puesta en común de forma que la investigación pase de ser solitaria a solidaria”.    

Ahora queda por ver si, al contrario que iniciativas sectoriales previas como la Feria Mundial del Flamenco, el foro tendrá continuidad, compromiso, diálogo y consecuencias. Como recordó Pancho López, consultor del organismo cultural de Naciones Unidas, “al pertenecer a una convención internacional, el flamenco asume derechos y obligaciones”. Una de ellas es la emisión de un informe que especifique las medidas de salvaguarda adoptadas. El Instituto Andaluz del Flamenco, entidad organizadora del congreso, ha venido a llamarlo Libro Blanco del Flamenco, un documento que se publicará en 2012 y recopilará la información, opiniones, especulaciones y reflexiones vertidas a lo largo del congreso. Dicen que en Japón los “libros blancos” lo que contienen son datos... y que nunca se afirmaría que en Tokyo hay más academias de flamenco que en España, si antes no se han contado.

 


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