RAIMUNDO CON TOMATE
Juntos... pero lo justo
Ficha artística. Tomatito: guitarra. El Potito: Cante. Diego
Amador, El Churri: bajo y mandola. Joselito Fernández: baile. Alexis Lefevre:
violín. Joselito Carrasco: percusión. Raimundo Amador: guitarra.
Antonio Calero: batería. Fernando Lupano: bajo. Manolo Benítez:
guitarra. Álvaro Gandul: teclados. Caballerizas Reales. Córdoba,
10 de julio de 2002. 24 horas.

Raimundo Amador y Tomatito (Foto: Daniel Muñoz)
Quienes esperaban encontrar reflejo del título
del concierto de la medianoche del miércoles en las Caballerizas Reales
quizás volvieron algo decepcionados. Raimundo con Tomate fue, en realidad,
primero Tomate, después Raimundo y, al final, un ratito de lo anunciado.
Tomatito acometió con su grupo habitual -salvo el violinista Bernardo Parrilla,
sustituido por Alexis Lefevre- el repertorio habitual: la taranta a solas de introducción,
un tema por bulerías, los tangos con cante de Potito, la soleá,
La vacilona de 'Spain' -también retomada en 'Paseo de los casrtaños'-,
la soleá por bulerías con baile de Joselito Fernández...
El rodaje da al concierto una entereza propia de formaciones musicales como la
que con la noche anterior se presentó en el mismo escenario el músico
turco Omar Faruk. Un recital sin fisuras.
Cedido el turno a Raimundo Amador, aires
rockeros y bluseros irrumpen en el monumental patio que, a ojo, pudo congregar
a unas dos mil personas. Raimundo recurrió a sus greatest hits, sobre todo,
a los contenidos en el penúltimo disco: Gerundina, Ay, qué gustito
pa' mis orejas, Antonia, Bolleré... Todos ellos temas coreables y, de hecho,
coreados. También hubo alguna referencia a Pata Negra en el Blues de la
Frontera y en ese "yo me quedo en Sevilla hasta el final" que cantó
su hija. A esas alturas, cuando Raimundo y compañía se acordaban
de Santana, el público, predominantemente joven, ya estaba levantado al
pie del escenario.
Tras un paréntesis justo para acudir
al ambigú, esta vez sí, Raimundo con Tomate. El guitarrista almeriense
se arrancó por Manantial; después su homólogo sevillano tomó
las riendas y se rasparon una del batería de jazz Billy Cobham que, a compás
de tangos, bailó Joselito; una versión más hard de La vacilona;
unas bulerías al estilo tradicional con cante de Potito... y, como despedida,
el Camarón de Pata Negra, como homenaje alternativo (y verdadero) al que
circula por los grandes almacenes cuando se cumplen diez años de la muerte
del cantaor isleño.

Raimundo Amador (Foto: Daniel Muñoz)