CONCURSO DE FLAMENCO DE CÓRDOBA 2010. GALA DE
GANADORES
Premios, guindas y preguntas
S.C. Córdoba, 27 de noviembre de 2010
Gala de ganadores del XIX Concurso Nacional
de Flamenco de Córdoba. Ganador Premio de Cante:
Antonio Mejías (con Francisco Pinto
a la guitarra). Ganador Premio de Guitarra: Antonio
Rey (con Antonio Zúñiga y Mara Rey
al cante, y El Polito al baile). Gran Teatro. Córdoba,
27 de noviembre de 2010. 21:00 horas
Ya no hay premios parciales en Córdoba,
sino uno único para el artista que el jurado considera
mejor en cada modalidad. Con este planteamiento, la décimo
novena edición del concurso se ha saldado con un
premio desierto, el de baile, y con dos ganadores: el guitarrista
Antonio Rey y el cantaor Antonio Mejías. Ambos fueron
a recoger y justificar sus respectivas distinciones a la
gala final que se celebró en el Gran Teatro, tras
recordar el presentador la lista de galardonados ilustres,
los momentos mágicos acaecidos desde 1956 y la importancia
del concurso al que “en parte” el flamenco le
debe ser hoy Patrimonio de la Humanidad.
Antonio Rey. Gala Final del
Concurso Flamenco de Córdoba 2010 (Foto Daniel
Muñoz) |
Antonio Mejías. Gala
Final del Concurso Flamenco de Córdoba 2010
(Foto Daniel Muñoz) |
Antonio
Rey lo hizo como el profesional que es. De hecho, los
temas que presentó a concurso son parte de su disco
‘A
través de ti’ (2007): la taranta ‘Recuerdos’
y la rondeña ‘Al tío Pepe Habichuela’.
El guitarrista madrileño, músico habitual
de compañías como la de Farruquito y de ‘Flamenco
Hoy de Carlos Saura’, también hubo de demostrar
su valía en el acompañamiento, para lo que
contó con las colaboraciones del cantaor Antonio
Zúñiga por granaínas y del bailaor
El Polito por alegrías. En su caso, nada nos descubre
este galardón, no sólo por lo que ya dejó
sentado en su disco, como por lo que hace en sus muchos
trabajos en el circuito profesional, siempre atento a ese
toque suyo tan del gusto actual que conjuga la espectacularidad
técnica, con el sentido flamenco en rítmica,
ejecución y expresión.
Quizás para el nombre de Antonio Mejías,
que ha centrado su trayectoria en el circuito de las peñas
y festivales locales, tenga más efecto el premio.
Aunque en pocos casos (el más notorio, el de Miguel
Poveda en La Unión), al margen de la valía
del laureado, los concursos sirven como lanzadera real frente
a público y mercado. El cantaor de la localidad cordobesa
de Montilla refrendó su galardón con una selección
de cantes en la que incluyó la soleá, las
malagueñas y las seguiriyas anunciadas, agregando
tanguillos prestados de Chano Lobato y bulerías festeras.
Dada la ausencia del baile en el palmarés,
Javier
Latorre y Marcos
Flores, los dos máximos galardonados de la historia
del concurso, tuvieron la deferencia de poner la guinda
a la gala con un par de solos y un encuentro. El veterano
coreógrafo y bailarín rescató su solemne
‘Réquiem por Antonio’, mientras que el
joven bailaor gaditano interpretó cabales a modo
de alegrías. Y entre pieza y pieza, se encontraron
por martinetes. El diálogo se prolongó al
final por bulerías, un intercambio generacional con
el binomio calidad-personalidad como común denominador.
Javier Latorre y Marcos Flores.
Gala Final del Concurso Flamenco de Córdoba
2010 (Foto Daniel Muñoz) |
Javier Latorre. Gala Final
del Concurso Flamenco de Córdoba 2010
(Foto Daniel Muñoz) |
Aunque el buen sabor de boca que dejó
la doble actuación final no logró disolver
las dudas que plantea asistir como oyente a un concurso
como este. La primera pregunta es qué se premia.
¿Revelación? ¿Carrera? ¿Norma?
Y la segunda, para qué se premia. ¿Dinero?
¿Popularidad? ¿Prestigio? A lo que se suman
cuestiones más concretas del tipo cómo es
posible que el premio de baile quede desierto con el talento
joven que se ve en los escenarios; por qué un concurso
de flamenco no atrae a gente joven a las butacas; o por
qué tantos premiados anteriores nunca dieron el paso
del galardón a la profesión. Quizás
un siguiente replanteamiento obligue a sincronizar el hecho
con su tiempo y a orientar la recompensa hacia lo productivo
(un disco, una gira, un espectáculo…) y hasta
hacia las nuevas tecnologías; pero eso siempre que
el perfil de los candidatos fuera el de jóvenes valores
con potencial. Sólo así será obligado
para medios, público, crítica y profesión
estar atentos a lo que aquí sucede.