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Una necesaria lección de cimentación
Flamenco-world.com, febrero de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Unos cruzaron el Atlántico, otros atravesaron los Pirineos, hubo
quienes recorrieron unos cientos de kilómetros y otros que apenas se dieron
un paseo. Acudían a la llamada del curso convocado por Escuela Internacional
Flamenco-world.com armados con una guitarra flamenca. Además del instrumento,
traían por equipaje común incontenibles ganas de aprender. Óscar
Herrero, un maestro con método didáctico, de esos difíciles
de encontrar, les estaba esperando en una luminosa aula de El Horno, sito en el
castizo barrio madrileño de Lavapiés. Tenían toda una intensa
semana por delante para satisfacer sus respectivas demandas. Apenas dos días
después, ya se daban por satisfechos.

Panorámica del curso de Escuela Internacional
Flamenco-world.com con Óscar Herrero
Eduardo Olmos, oriundo de la ciudad alicantina de Elche, explica que "había
cosas técnicas que yo creía que hacía más o menos
bien, que sólo me faltaba un poco, que era cuestión de tiempo...
y no, no era cuestión de tiempo, sino que estaban mal. Yo estaba aprendiendo
de una forma equivocada y, por mucho tiempo que me hubiera pasado así,
nunca habría llegado a nada". El alumno, que curiosamente empezó
a interesarse por el flamenco cuando estudiaba música en Inglaterra, cuenta
que "Óscar viene, te coge la mano y te la mueve unos cuantos grados
hacia abajo y el sonido cambia completamente". Su conclusión es clara:
"Con los dos primeros días de curso ya lo he amortizado, pues te cambia
totalmente el enfoque".
Un rato curioseando por la clase era de lo más ilustrativo. Dispuesto
en círculo alrededor del profesor, el alumnado atendía a todos y
cada uno de los movimientos del docente sobre la bajañí. No en vano,
los que venían de más lejos casi se conformaban con ver tocar en
directo a quien tanto han atendido vía vídeos. Octavio Primo, alumno
mexicano, señala que "cuando vi anunciado el curso en Flamenco-world.com,
tras conocerlo a través de los vídeos, me interesó muchísimo
tener una clase en vivo con él pues, aunque en mi país se escucha
flamenco, no hay fuentes vivas de las que aprender". Al igual que para su
compañero alicantino, estas clases están siendo, aparte de gratificantes,
"de mucha utilidad, porque he podido corregir los defectos que tenía
al ejecutar ciertas técnicas de flamenco". El guitarrista ya piensa
en el próximo curso sabiendo que, hasta entonces, le queda mucho por estudiar:
"Tengo ya un montón de información que asimilar... como para
un año, por lo menos".

Óscar Herrero
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Óscar Herrero y los alumnos de Escuela Internacional
Flamenco-world.com
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Y ese es, precisamente, el objetivo de Óscar Herrero. El guitarrista
ciudadrealeño subraya que "en esta semana estoy intentando enseñar
a los alumnos lo básico de la guitarra flamenca en cuanto a características
técnicas, estructuras, armonías, ritmos, cómo funciona un
guitarrista en relación al cante... En síntesis, hacer entender
el mecanismo de la guitarra flamenca y del flamenco". A su juicio, y coincidiendo
con las apreciaciones de sus pupilos, la respuesta ha sido más que positiva.
El campo venía arado pues, como explica Herrero, "hay que tener en
cuenta que cuando la gente está haciendo un esfuerzo para venir de México,
de Estados Unidos o de cualquier parte es porque tiene interés y, lógicamente,
aprovecha todos los minutos". Prueba de ello es que ya al tercer día
lograban acometer, sin apenas vacilación, un acompañamiento al cante
por soleá o una secuencia de seguiriyas, por poner algún ejemplo.
Y es que, además de por la guitarra en sí, andan enamorados del
flamenco. Andreas Oskar, proveniente de la ciudad alemana de Münich, siente
"fascinación por una cultura que es un mundo en sí, un mundo
musical muy completo, baile, cante, música. Todo junto. Y una vez que empieza
a fascinarte...". Lo mismo siente Aitor Ayesta, un guitarrista bilbaíno
que comenzó por la clásica pero se desvió hacia el flamenco:
"Me tiraba más esto porque tiene más fuerza, es algo especial,
algo tiene que tener cuando atrae tanto a gente de fuera".
Otra forma de tocar
A gente como William Christy, músico de Saint Louis, Missouri (Estados
Unidos), quien, después de veinte años tocando todos los géneros,
descubrió esa otra forma de tocar que mostraba Paco de Lucía en
sus discos con John McLaughlin: "Aquello no era flamenco, pero quedé
sorprendido por su estilo". Aunque tenía a mano a un amigo que le
ayudó a explorar ese nuevo lenguaje, también necesitaba la personificación:
"Ya conocía toda la parte de teoría musical común a
otras músicas, pero necesitaba verlo tocar, apreciar de cerca su técnica,
simplemente, estar observando". Y es que, desde las grabaciones, es complicado
desentrañar los intríngulis técnicos del flamenco: "No
lo puedes aprender de los discos, no lo puedes adivinar si no lo ves. Son técnicas
muy específicas que, por mucho tiempo que dediques a escuchar discos, no
puedes aprender si no tocas con un guitarrista flamenco".
¿Qué planes tienen? ¿Qué van a hacer con todos esos
conocimientos que llevan incorporados a su equipaje en el viaje de vuelta? Muchos
de ellos, como aficionados, se contentan con darse la satisfacción personal
de perfeccionarse. Algunos concretan algo más. Como el de Eduardo, el sueño
de William es llegar a tocar para acompañar... bueno, en este caso, mejorar
su toque de acompañamiento, pues es miembro del único grupo de flamenco
de su ciudad: Lost Flamencos. Necesita, para ello, "profundizar, pues aún
hay para mí mucho más misterio en esta música que tanto tiempo
me ha llevado entender". De ahí que coincida con sus compañeros
en que no faltarán a próximas citas de Escuela Internacional Flamenco-world.com
con Óscar Herrero, "uno de los pocos que -en opinión de sus
alumnos- enseña a partir de enfoques teóricos, que desmenuza su
esencia, que la da paso a paso, olvidándose del duende y otros tópicos".
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