LA DOCUMENTACION SOBRE FLAMENCO: LA DOCUMENTACIÓN SONORA
Ana Mª Tenorio Notario
La documentación sonora
La documentación sonora, tanto la referida al flamenco como la de todas
las demás músicas, podemos dividirla en dos períodos fundamentales
caracterizados por el soporte en el que se ejecutan las grabaciones: La discografía
de cilindros y discos de pizarra (1878-1954 aprox.) y la discografía en
vinilo.
Algunos datos técnicos
Aunque a lo largo del siglo XIX se habían realizado ya numerosos ensayos
sobre la grabación y reproducción de la música y la voz humana,
la primera patente de un mecanismo capaz de reproducir la voz la realiza Edison
en 1878. El aparato se llamó fonógrafo y consistía en un
dispositivo mecánico que registraba los sonidos a través de una
trompeta en cuyo extremo más fino se colocaba un diafragma que vibraba
cuando se hablaba por el extremo más ancho. Las vibraciones del diafragma
se transmitían a una aguja de marfil que transmitía las vibraciones
a un cilindro de cartón
recubierto por una hoja de estaño. La aguja se desplazaba a lo largo del
cilindro por un mecanismo de relojería. El reproductor consistía
en otro diafragma y otra aguja que se desplazaban por el mismo surco dejado por
la aguja grabadora. Este tipo de cilindro no se comercializó ya que el
soporte aguantaba muy pocas reproducciones. En 1889, Edison sustituyó el
cilindro de cartón recubierto de estaño, por otro de cera sólida,
que mejoraba la calidad de la audición y permitía un mayor número
de reproducciones. Este sistema si llegó a comercializarse durante varios
años, hasta la aparición de un nuevo sistema: El gramófono.

En 1887 Berliner había patentado un nuevo sistema de grabación
que se denominó gramófono. La grabación se hace por un procedimiento
químico sobre un disco plano que gira mediante un mecanismo de muelle.
Una aguja transmite las vibraciones a un diafragma que las transforma en sonidos.
El disco se realiza en un compuesto de pizarra básicamente. Las grabaciones
mejoraron en calidad desde la década de los veinte con la introducción
de una nueva modalidad de grabación eléctrica con toma de sonido
por micrófono y amplificación.
Este sistema perdura desde 1898-1900 hasta principios de la década de
los cincuenta cuando aparece el microsurco. La grabación en este nuevo
soporte se hace sobre un disco compuesto de una resina vinílica, y tiene
la ventaja de aumentar la duración de la grabación (de 4 a 25 o
30 minutos) y eliminar los molestos ruidos del arrastre de la aguja sobre el disco
de pizarra. El primer disco microsurco lo presenta la casa Columbia en 1948 (aunque
en España no se abandona el disco de pizarra hasta 1957). Estas grabaciones
perduran hasta la introducción del CD y la tecnología digital.
La discografía antigua el flamenco
Cuando aparecen los sistemas de reproducción sonora el interés
se dirige en primer lugar hacia la grabación de la voz humana más
que a la música, predominando las recopilaciones de cantos populares de
distintas partes del mundo y los llamados archivos de la palabra. Si la discografía
en pizarra es fundamental para el estudio y la investigación del patrimonio
musical universal, se hace absolutamente imprescindible para la conservación
y el conocimiento de aquellas músicas que, como el flamenco, están
sometidas a la influencia constante de los estilos personales, la inspiración
del
momento y a la imposibilidad de su notación musical tradicional.
La trascendencia de las grabaciones sonoras de 78 r.p.m. se acentúa
más aún en el caso del flamenco cuando se trata de intérpretes
que no tuvieron una carrera artística enfocada al gran público,
limitando sus actuaciones a reuniones o fiestas privadas. El caso más conocido
es el de Tomás Pavón considerado como la figura que rescata y transmite
cantos antiguos de Triana (martinetes, seguiriyas y toná grande), resucitó
cantes como la debla, olvidados en aquel momento. Pero Tomás Pavón
jamás subió a un escenario limitándose a las pequeñas
reuniones. Sin embargo, dejó grabadas diez
placas de pizarra que constituyen una pequeña enciclopedia de cante flamenco.
El caso contrario lo constituye su propia hermana, La Niña de los Peines,
que llegó a grabar cerca de cuatrocientos cantes. El 9 de Junio de 1997
la Junta de Andalucía declaró los registros sonoros de Pastora Pavón
Bien de Interés Cultural, estableciendo la prohibición de sacarlos
del territorio español, la obligación de su guardia y custodia a
los propietarios de los mismos, y el derecho de tanteo o retracto por parte de
la Junta.

Las compañías fonográficas que se instalan en España
son todas de origen extranjero: La Voz de Su Amo, Gramophone, Pathé (francesas),
Odeón (alemana). Pero a pesar de su origen foráneo, todas ellas
conceden un puesto fundamental a las grabaciones de flamenco en sus catálogos.
Desde las primeras grabaciones puramente informativas ya se introducen cantes
de flamenco. Así José Blas Vega afirma que la primera demostración
pública del funcionamiento de un fonógrafo se produce en Cádiz
en la Academia de Santa Cecilia y se incluye en ella una malagueña cantada
por María Monte y malagueñas, tangos y serranas cantadas por María
Payans.
Se tiene noticia de bastantes cantaores que dejaron impresionados cilindros
de cera: Cagancho, Chacón, Niño de Cabra, Paca Aguilera, Revuelta,
Juan Breva, Paco el de Montilla o El Mochuelo.
No obstante, la extrema fragilidad de los cilindros ha hecho que a lo largo
de los años hayan desaparecido muchísimos de ellos.
Respecto a las grabaciones en pizarra, se puede decir que prácticamente
la totalidad de los artistas flamencos de la época grabaron al menos un
disco. En el catálogo de discos de pizarra del Centro Andaluz de Flamenco
podemos contabilizar hasta cerca de trescientos artistas diferentes.
Los diferentes estudios que existen cifran en torno a tres mil el número
de grabaciones de flamenco realizadas en discos de pizarra. Algunos catálogos
de estas grabaciones las podemos encontrar en las obras:
- Guía del Flamenco de Arcadio de Larrea
- Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco de José
Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz
- Revista Candil (Manuel Yerga Lancharro)
- Catálogo de discos de 78 r.p.m. de la Biblioteca Nacional (1988)
- Catálogo de discos de 78 r.p.m. del Centro de Documentación
Musical de Andalucía (1995)
- Catálogo de discos de pizarra del Centro Andaluz de Flamenco,
disponible a través de Internet y que recoge una colección de 2020
discos de 78 r.p.m.

La discografía moderna
A partir de los años cincuenta se implanta en España el microsurco.
La producción de grabaciones de flamenco se incrementa extraordinariamente,
hasta el punto de que en la actualidad es prácticamente imposible realizar
una catalogación de todas las obras producidas desde este momento. Son
muy numerosas las grabaciones que se realizan tanto de artistas del momento, como
diferentes reproducciones y reconstrucciones de las primitivas grabaciones en
pizarra. Hay compañías con un catálogo absolutamente impresionante,
como Belter o Hispavox.
No obstante podemos señalar siete obras antológicas como puntos
de referencia obligados para la discografía flamenca:
- Antología del cante flamenco (3 discos). Hispavox, 1954.
- Una historia del cante flamenco. 2 discos interpretados por Manolo Caracol.
Hispavox, 1958
- Memorias antológicas del cante flamenco. 4 discos interpretados por Pepe
Marchena. Belter, 1963.
- La gran historia del cante andaluz. 3 discos interpretados por Antonio Mairena.
Columbia
- Archivo del cante flamenco. (6 discos). Vergara, 1968
- Gran antología flamenca. 10 discos. RCA, 1971
- Magna antología del cante flamenco. Hispavox, 1978 (20 discos
acompañado de un cuadernillo explicativo)
En la actualidad, el flamenco se incorpora en igualdad de condiciones que otras
músicas a las nueva tecnología del Compact-Disc. Algunas casas discográficas
están recuperando sus fondos antiguos y pasándolos a compact. Así
ha sucedido, por ejemplo, con la discografía completa de Camarón
y de Paco de Lucía editadas recientemente por la casa Polygram Ibérica,
o la colección Quejío con la que EMI está volviendo a sacar
a la calle sus fondos de flamenco grabados en microsurco.
Hoy en día la práctica totalidad de las grandes compañías
discográficas incluyen en sus catálogos a artistas flamencos. Existen
incluso sellos discográficos dedicados a este género en exclusividad.
Este es el caso de las compañías sevillanas Senador y Pasarela.
Otras compañías (algunas extranjeras) mantienen una línea
de ediciones flamencas: Nuevos Medios, dedicada a los "nuevos flamencos",
Auvidis Ibérica, Harmonia Mundi...
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