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DORANTES.
ESPECIAL
“Mi sello es
la libertad”
El
pianista Dorantes comienza a preparar su tercer álbum
tras ‘Sur’ y ‘Orobroy’
S.C. Sevilla, octubre de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Dorantes
ha encontrado en la montaña un lugar de inspiración.
Pasará un tiempo en medio de la naturaleza inspirándose
para, a continuación, meterse en el estudio de grabación.
De ahí saldrá el tercer álbum de la carrera
discográfica del pianista lebrijano que, según
afirma, será más íntimo, más recogido
que ‘Sur’ y ‘Orobroy’. Así
se pudo comprobar ya en el concierto que ofreció recientemente
en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, donde avanzó
alguna nueva composición.
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Además de recogimiento, el próximo disco de
Dorantes estará marcado por la falta de ataduras: “Mi
sello es la libertad”. Al pianista lebrijano no le gusta
ser etiquetado. “La música es como una ‘plastilina’
que se deja moldear. Sé que soy flamenco y sin dañar
mis raíces, busco libertad. Ya tenemos que guardar
demasiadas pautas para vivir en sociedad”. Y es que
esta actitud es marca de la casa, donde sobresalen nombres
como el de El
Lebrijano -su tío- y Pedro Peña -su padre-.
“Los Peña tenemos mucho apego a la raíz,
pero somos inquietos, nos gusta ir más allá.
Será que el flamenco lo tenemos muy asumido (aunque
nunca se acaba de conocer del todo), y nos gusta escuchar
otras músicas y salir adelante”.
En el reproductor de Dorantes ahora suena mucho “Frank
Zappa, en su última etapa de composición. Y
también escucho a Stravinski, a Bela Bartok -sus seis
movimientos para cuarteto-, música india, de todo”.
El pianista sentencia que “un músico debe escuchar,
no por copiar... sino por abrir”. Sólo hay que
echar un vistazo al elenco artístico que lo acompañó
en el último recital en la ciudad sevillana, en el
que figuraban, entre otros, el cuarteto de violonchelos Celliberia
y el maestro tablista hindú Keshab Canti Showdhury,
sin olvidar la voz flamenca de Lole
Montoya quien, por cierto, reinterpretó una canción
del cantautor cubano Silvio Rodríguez.
Piano flamenco
Dorantes pertenece a una generación de pianistas de
raigambre flamenca en la que están Diego
Amador y Pedro Ricardo Miño, entre otros. Cree,
por tanto, que “la evolución del piano flamenco
va muy bien, pues están saliendo adelante muchos compañeros.
Poco a poco, va cogiendo su sitio”. Algunos de estos
músicos, como él, han recibido formación
musical académica, algo no muy común en el flamenco
anterior y, por ello, con no pocos detractores. Dorantes es
tajante con el asunto: “Es una tontería decir
que si sabes música, el flamenco pierde esencia. Es
como un poeta que no sepa escribir: el resultado puede ser
genial, pero su obra no quedará registrada y, además,
conocer la gramática es obvio que ayuda, es bueno tener
recursos”.
A él le sobran... de modo que, aparte de su propia
música, tampoco elude hacerla para otros. Una de las
colaboraciones más sólidas es con la cantaora
Esperanza
Fernández, “que me ha pedido que produzca
el disco que va a grabar”. Entre ellos, además
de un lazo familiar, hay un entendimiento artístico:
“Somos una pareja musical que nos llevamos muy bien”.
Si Dorantes colaboró en el disco ‘Esperanza Fernández’,
Esperanza Fernández colaboró en ‘Sur’
cantando el tema ‘Di, di, Ana’. Cuando lo interpretaron
juntos en los Reales Alcázares de Sevilla en la Bienal
de 2002, algo sucedió. Dorantes guarda ese concierto
como el más especial de su carrera: “Me di un
paseo por aquéllos jardines porque estaba nervioso,
hacía una noche tan bonita... Y, al final, fue mágico”.

Dorantes
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