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JUEVES FLAMENCOS 2008. DOSPORMEDIO
& CÍA. ESTRENO DE ‘SONATA’
Transversal
Silvia Calado. Sevilla,
13 de noviembre de 2008
Dospormedio
& Cía., ‘Sonata’. Galería de
fotos, por Daniel Muñoz
‘Sonata’, Dospormedio
& Cía. Rafael Estévez y Nani Paños:
dirección, coreografía, baile. Christian Lozano,
David Coria, Álvaro Paños, Concha Jareño,
Rosana Romero, Carmen Manzanera: baile. Antonio Ruz: baile,
coreografía. Edith Peña: piano. Padre Soler:
música. Jueves Flamencos de Sevilla 2008/2009. Centro
Cultural Cajasol, Sala Joaquín Turina. Sevilla, 13
de noviembre de 2008. 21 horas

Rafael Estévez
(Foto Daniel Muñoz) |
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Mirada atrás. Paso al
frente. Lo de Dospormedio & Compañía es,
definitivamente, danza transversal. Un siglo, dos siglos,
tres siglos. Y el siglo que vendrá. El proyecto que
lideran Rafael
Estévez y Nani
Paños consolida con el estreno de ‘Sonata’
su sitio en la escena dancística (que es más
que flamenca, más que española y -ojalá-
más que nacional). Y lo hace aplicando al nuevo trabajo
el contundente y necesario discurso que ya aplicó a
‘Flamenco XXI’. Con estos dos trabajos en marcha,
casi podría decirse que la compañía ha
asumido privadamente funciones propias de un ballet estatal.
No es sólo porque pone en valor la riquísima
tradición dancística española, sino porque
la renueva con inteligencia, personalidad y perspectiva múltiple.
Traza una línea de puntos suspensivos que une la escuela
bolera con la danza contemporánea, pasando por tanto
por el flamenco, poniendo en relación distintos tiempos,
distintos enfoques.
‘Sonata’ es, a
diferencia del anterior, un montaje de cámara en mediano
formato, un ir al grano. En lugar de aquel chaparrón
histórico de músicas enlatadas, aquí
tan sólo suena el piano en directo de Edith Peña.
La concertista interpreta catorce sonatas y un fandango del
compositor dieciochesco Padre Soler, sirviendo de soporte
musical y emocional de casi todo el baile. El ‘casi’
es por los importantes silencios que atraviesan la obra. Ausencias
de sonidos que también están coreografiados
y que, de algún modo, también suenan. De hecho,
así se abre el espectáculo, con una estremecedora
pieza de danza a nueve en silencio. El tercer elemento sonoro
es la percusión propia del baile, la que se ejecuta
con los pies, con las palmas de las manos, con el batir de
las varillas de los abanicos, con la fricción del vestuario
en el aire... y con los palillos. Al percutir de los crótalos
se le da aquí un novedoso papel protagonista, ya que
no se trata como simple ornamento, sino como instrumento con
el que crear piezas musicales contemporáneas y con
entidad propia.
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Dospormedio &
Compañía en 'Sonata'
(Foto Daniel Muñoz)
Y danza y danza y danza.
La hora y poquito que dura el espectáculo es un trepidante
encadenado de coreografías conjugadas escrupulosamente
respecto a la música. Sobre todo, respecto al ritmo
interno de estas composiciones que lo mismo acogen tanguillos
que soleares. Prima el movimiento de grupo, diseñado
a partir de una piña coral de la que se desgranan bailarines
a uno, a dos, a tres... a todos. Y esa especial manera de
apiñarse, a veces amontonando pequeñísimos
movimientos de miradas o de yemas de los dedos, provoca momentos
de belleza incalculable. Algo que gana en valor cuando se
aprecia la generosidad de los titulares de la compañía.
Si Nani Paños y Rafael Estévez destacan es por
sí mismos, igual que destacan todos los demás,
y no porque coreografíen para su propio lucimiento.
Y danza y danza y danza. Nani que sobrevuela la tabla en zapatillas,
Rafael que engarza jondos escorzos, el imposible zapatear
de ellos, la extrema curva de ellas, Antonio Ruz invocando
la abstracción... los retos técnicos, los flashes
cómicos, la no-tregua, lo pasado, lo presente, lo porvenir.
Todo es vibrante y, a la vez, tan sutil que el espectador
de ‘Sonata’ acaba necesitando, seguro, una segunda
y hasta una tercera vez.
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