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FESTIVAL ESPÁRRAGO
2003. XV ANIVERSARIO EN GRANADA
Tomasito / La Mala Rodríguez / Ojos de Brujo
Última generación
Silvia Calado Olivo. Maracena (Granada), 10 de mayo de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
El recibimiento fue de lo más caluroso. Y no, precisamente, por ese
sol que, al fin, rindió honor a la primavera. Varias patrullas de la Guardia
Civil con sus respectivos canes paraban coches a diestro y siniestro en busca,
claro, de sustancias prohibidas. El kit del festivalero de pro debe llevarlas,
se entiende, aunque la proporción desmienta: cincuenta y tres denuncias
de más de tres mil asistentes no representa ni un dos por ciento del total.
Incidencias, cero. En fin. El caso es que con el buen rollito como credencial,
un sol de justicia, la espesa lluvia de polen de las alamedas y un tren de cercanías
peinando el muro de la barra a cada rato, el Festival Espárrago comenzó
la celebración itinerante de su décimo quinto cumpleaños
en Maracena, Granada. Y allí ocurrió que...

Tomasito
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El anfiteatro de la localidad del cinturón metropolitano granadino,
que casi había ignorado -salvo el tendido de sombra- al grupo telonero,
atendió a la llamada de Tomasito,
apenas esbozado el "válgame dios" con el que arranca 'Mariana
de Pineda'. Una troupe variopinta desatendió todo estímulo
exterior para recibir sin interferencias las emisiones del artista total que con
vaqueros negros, camisa blanca y zapatos de domingo agitaba cada átomo
del escenario. Percusión, bajo y guitarra flamenca lo secundaban... o terciaban.
"¡Qué buena basca veo aquí! ¡Parece que estamos
en la playa!". Camisa fuera... y palpable la inspiración de 'El fino
de mi casa', del desgraciadamente descatalogado 'Tomasito'. Y se baila y se canta
y se pasea y se salta, con maneras flamencohiprrockeras. Que si José
el Pena, que si las cositas de la realidad, que si la pataíta, que si el
niño robot, que por seguiriyas, que por hard, que "flaquito,
flamenco soy, flaquito, flamenco voy", que mini entremés instrumental.
"Me cuesta mucho cantar por soleá, pero por este público tan
buenisimísimo". Y allá que va con la 'Soleá punk' casi
a pelo, luchando con una falta de sostén musical que, por fortuna, compensa
la respuesta de un público tan complacido como boquiabierto. Continúa
con la versión de 'Agradecido' del veterano rockero madrileño Rosendo,
por cierto, el encargado de cerrar la jornada... y a quien Tomasito ya ha prometido
cantarle su particular remake de la canción en el camerino.
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Tomasito
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Tal como sale de escena, vuelve a entrar presentando, por tangos, a su banda:
Álvaro, a la guitarra flamenca; Josito, al bajo; Elsa, a la batería;
y Nacho, a la percusión. Recurre al rapeao -y a una camiseta negra- para
el 'Sobreviviré' a, entre otras cosas, "un fandango mal cantao".
Del rap al rock pasando por 'Cositas de la realidad'. Sube, baja, salta, toca
los bongos, enlaza con el "o mare, mare" de su primer disco, que ahora
invade la radiofórmula española en versión de Chonchi Heredia.
Inciso para un detalle: cómo inserta a su estilito la popular bulería
jerezana del lagarto, esa misma que chapurrea Moraíto en el disco de La
Macanita. Quiere despedirse con su ya clásico 'Camino del hoyo' y lo hace
a lo Jagger, tirándose al foso, arrastrándose, rompiéndose
la camiseta, estirando la pata... y quedándose en calzoncillos, "como
en la portada del disco". Y le piden bis. Y da bis con torrotrón,
con niño robot... con apoteosis tomasitera.

La Mala Rodríguez
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El personal recibe con pitadas y con razón el anuncio de que Mártires
del Compás se cae de cartel, pero apenas se le deja hueco para airear las
protestas. Los secuenciadores ya preludian a La Mala Rodríguez, que viene
a apagar el día. Hip hop flamenco. Habrá quien critique que
se le atribuya el adjetivo, pero por actitud, por contenido y por modulación...
ya da más motivos que otros muchos. ¿No es un homenaje a Camarón
ese "porque a mí me va mucho la marcha tropical"? ¿No
son tela de flamenquitas las palabras jindama, filigrana, tirititrán? ¿No
son alegrías de toda la vida ese vacile de "me hago tirabuzones con
las bombas que me tiran los mamelucos"? ¿Y no son, por concepto y
por soniquete, flamencas con todas las de la ley frases como "si hay pan
pa uno, hay pan pa dos"; "no me digas quieres y no puedes, mucho lirili
y mu poco lerele"; "a medias, nadie se quea jarto"? Pues eso, que
María escupió el repertorio de su disco debut , con sorprendentes
desplantes vocales, y lo salpicó con varios adelantos del próximo,
en el que parecía apuntarse una Mala Rodríguez más jondita,
más templada, más mala si cabe... y tan interesante como en 'Lujo
Ibérico'.
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Ojos de Brujo
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El público se llevó otro disgusto con los preparativos de Ojos
de Brujo. Concretamente, vivió en directo la prueba de sonido. Cosa
de las apreturas de los calendarios de gira. Menos mal que siempre están
la barra, los gofres, los shoarmas y demás delicias de ambigú festivalero,
y que el grupo recompensó. La banda que lidera Marina la Canillas entró
rumbosa y combativa. Con el 'Tanguillo de María' reivindicó la legalización
de la marihuana y se puso de parte de "la gente que está al otro lado
del Estrecho y no puede pasar porque es ilegal como la planta". Alrededor
de una decena de personas sobre el escenario -vocalista, percusionistas, DJ, guitarristas,
bajista, palmeros y bailaora- y unos cuantos problemas de sonido hicieron, más
o menos, sonar otra rumbita, después el 'Naíta', "ese tema
que empieza por tangos y termina por los cerros de Úbeda" y que, de
paso, no sólo acerca a este público un tango de Triana popular,
sino que clama "por el derecho a vivir dignamente". Nótese la
labor didáctica e investigadora de los heterodoxos, al tiempo que su conciencia
social. La variopinta banda se mete al público en el bolsillo con naturalidad...
incluidos a quienes los habían precedido en escena, que andaban siguiendo
su flamenquito sampleado entre graderío y barra. 'Barí', 'Vengue'
y algo más. Bulería, más rumba, soleá, la zambra...
todo ello sazonado con una pizquita de ese caos callejero connatural al grupo
que aligera el proceso de comunicación grada-escenario.
Los comentarios sobre Rosendo quedan omitidos, por no confundir y por no ofender
(aunque eso es siempre opción personal), pero quede constancia de la admiración
que por el rockero profesan los flamencos de última generación protagonistas
de este texto. "Prometo estarte agradecido, compare", que diría
el amigo Tomás. Próxima estación del tren Espárrago
15 dirección Jerez: Morón de la Frontera.
revista@flamenco-world.com
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