Kiko Veneno
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Tomasito
"Cositas de la realidad"


Kiko Veneno
"Un ratito de gloria
(1977 - 2000)"

 

 



FESTIVAL ESPÁRRAGO 2003. ESCENARIO FLAMENCO FUSIÓN

David y Goliat

Candela Olivo. Jerez de la Frontera, julio de 2003
Fotos: Daniel Muñoz

Festival Espárrago 2003. Escenario Flamenco Fusión. Viernes 25 de julio: Gualberto. Los Delinqüentes. Tomasito. Kiko Veneno. Sábado 26 de julio: Las Niñas. Chambao. Mártires del Compás. Navajita Plateá. Circuito de Velocidad de Jerez de la Frontera (Cádiz, España).


Escenario Flamenco Fusión de Espárrago 2003

Jerez de la Frontera. Carretera de Arcos. Seis de la tarde. Cuarenta grados centígrados. Ni un ápice de sombra. Una pareja de veintipocos años camina por el arcén. Un par de sacos de dormir por equipaje. Treinta y cinco euros ya invertidos 'per capita'. Una pulsera-visado rotulada 'Espárrago 2001' -cosas del reciclaje- espera en la abarrotada taquilla de chapa. Hacen dedo. Un coche para. La caravana se soporta mejor en un turismo con aire acondicionado que en un autobús de línea desbordado... y previo pago de dos euros.
-¿Algún grupo en el punto de mira?
-No, no, venimos al festival... aunque, bueno, molaría ver a Mártires.


Gualberto

El escenario 'Flamenco Fusión' (o 'Flamenco Viene del Sur') está situado este año tras la grada principal del circuito de velocidad jerezano, flanqueado por el 'Electro' y el 'Andalucía'. A simple vista, tanto por distancia como por orientación, el caos acústico está asegurado. La organización esgrime que un rodaje de escenas de carretera ha limitado peligrosamente el tiempo disponible para el montaje del festival, de ahí que en lugar de sobre las pistas, los escenarios se amontonen en esta décimo quinta edición sobre el aparcamiento. Paso atrás. Pero, de momento, más que los avatares técnicos, importa el calor cayendo a bocajarro sobre el asfalto... Son las seis y algo de la tarde del viernes 25 de julio de 2003 y como un centenar de personas, todas aspirantes a la santidad, atiende la 'encendida' del festival. Ellas, en bikini. Ellos, sin camiseta. La dura prueba de abrir brecha le toca a Gualberto. El músico trianero, curtido en mil batallas, tira del rock de entonces guitarra eléctrica en ristre. Guitarra acústica, bajo, batería, palmas y cajón le dan soporte. El flamenco, en la estructura. Refugiado bajo una sombrilla promocional color rojo, ataca el sitar por alegrías... Pero casi le gana la batalla la prueba de sonido de la derecha a base de Police en lata. "Ay, caray, caray, caray, que mire usted qué guasa".

La flama

 

Los Delinqüentes
   
 

Tomasito
 

Gracias a que las mangueras van cumpliendo como salvavidas de emergencia, la audiencia va tapando los claros. En paralelo a Sober, que congrega a sus muchísimos fieles en el escenario de al lado, el grupo Los Delinqüentes -más modestos en convocatoria pero con igual fe en los devotos que corean, saltan y bailan- hace lo propio en el de flamenquito. La contraposición de dos formas de ser macarra. Tres guitarras, bajo, batería, cajón, palmas y voz integran esta banda aún imberbe de influencias venenosas y de maneras 'bullanguerorrumberas', 'compadrechirigoteras' y 'rockanrrolerasdecochera'. "La anticanción del verano", al pelo. "¡Qué bien se está aquí en la flama!".

La Mala Rodríguez apenas deja de disparar su quejío rapeao desde el escenario 'Brandy & Sherry' -el único separado de los demás- cuando Tomasito entra en acción. Trae de la mano a Mariana de Pineda y a El Fino, dos de sus emblemas. Quizás porque juega en casa, quizás porque el sol ya comienza el descenso, quizás por... el cantante, cantaor, bailaor y, en general, príncipe del compás jerezano viene saliéndose desde la primera nota. Firmemente arropado por batería, percusión, guitarra acústica y eléctrica, repasa el repertorio reciente y pasado: de la 'Soleá Punk' a 'Sobreviviré (y aquí estaré'), de 'Vicio' a 'Camino del hoyo', pasando por 'Agradecido'. Y salta y gatea y se encarama a las torres de luz y se tumba y se tira al público y se sienta y toca el cajón... Y canta... hasta por seguiriyas. Y baila... hasta parándose. Que si la bulería, que si el pop, que si el heavy, que si el rock, que si el niño robot, que con el "torrotrón". El grupo suena a idem. El directo va saliendo bordado. La comunicación entre uno y otro lado del escenario es fluida. La entrega de emisor y receptores, total. Y ello, a pesar de la constante lucha contra las fusiones involuntarias de lo que suena en uno (Tomasito) y otro escenario (Guano Apes); y de algún que otro problema técnico como la esporádica falta de iluminación, una vez puesto el sol tras las lomas vinateras.

El propio Tomasito anuncia al siguiente: "Don Kiko Veneno". Al grito de guerra de "buenas noches, bienvenidos a la rumba y al rock and roll", el cantante y compositor inicia un concierto sin fisuras en el que originalidad, madurez, profesionalidad y frescura se dan la mano. Y no es poco. 'Lobo López', 'Se han llevado las toallas', 'Blues de Memphis'... El cielo está ya estrellado... nada que ver con aquella edición del diluvio que ha enfermado financieramente al festival. Y Kiko Veneno lo recuerda con esa coplita que dice "estaba lloviendo y yo me mojé, pa una vez que llueve, ¿me voy a esconder?". Y es que para letras, las del ex Veneno. El repertorio, acertadamente arreglado para directo, circula para deleite del respetable, ya fresco y recuperado de lo insultante de, entre otras cosillas, tener que pagar por el vaso de plástico en el que beber o por aparcar en un descampado a oscuras, eso sí, "recibido" por unos cuantos guardias civiles. Volviendo al concierto, simultáneo al de Rosendo, con Pepe Bejines como artista invitado, Kiko Veneno interpreta 'Superhéroes de barrio'. Coro y ovación hasta el final del recital que, sin bis, acaba rematando el rockero de al lado con lemas ochenteros como ese "no hay razón para que siendo un bribón tengas que hacer de payaso". Que viva la fusión.


Kiko Veneno y grupo

Kiko Veneno

Lo flamenco se despide hasta la canícula siguiente ya pasada la media noche. Hay quien decide repostar. Patatas rellenas, perritos calientes, hamburguesas, bocatas, porciones pizza. Hay quien echa un rato a la PlayStation, quien da saltos de vértigo atado a gomas elásticas, quien sigue dopándose, quien ha conocido límite, quien compra alguna baratija, quien se pone el pelo a lo rasta, quien echa una tardía siesta, quien pierde el sentido... y, sobre todo, quien continúa deglutiendo un cartel musical del todo omnívoro que ha de prolongarse hasta el amanecer. Música dance, Public Enemy, Los Ilegales, Narco, Mucho Muchacho... Mucha noche.

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