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FESTIVAL ESPÁRRAGO
2003. ESCENARIO FLAMENCO FUSIÓN
David y Goliat
Candela Olivo. Jerez de la Frontera, julio de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Festival Espárrago 2003. Escenario Flamenco Fusión.
Viernes 25 de julio: Gualberto. Los Delinqüentes. Tomasito. Kiko Veneno.
Sábado 26 de julio: Las Niñas. Chambao. Mártires del Compás.
Navajita Plateá. Circuito de Velocidad de Jerez de la Frontera (Cádiz,
España).

Escenario Flamenco Fusión de Espárrago
2003
Jerez de la Frontera. Carretera de Arcos. Seis de la tarde. Cuarenta grados
centígrados. Ni un ápice de sombra. Una pareja de veintipocos años
camina por el arcén. Un par de sacos de dormir por equipaje. Treinta y
cinco euros ya invertidos 'per capita'. Una pulsera-visado rotulada 'Espárrago
2001' -cosas del reciclaje- espera en la abarrotada taquilla de chapa. Hacen dedo.
Un coche para. La caravana se soporta mejor en un turismo con aire acondicionado
que en un autobús de línea desbordado... y previo pago de dos euros.
-¿Algún grupo en el punto de mira?
-No, no, venimos al festival... aunque, bueno, molaría ver a Mártires.

Gualberto
El escenario 'Flamenco Fusión' (o 'Flamenco Viene del Sur') está
situado este año tras la grada principal del circuito de velocidad jerezano,
flanqueado por el 'Electro' y el 'Andalucía'. A simple vista, tanto por
distancia como por orientación, el caos acústico está asegurado.
La organización esgrime que un rodaje de escenas de carretera ha limitado
peligrosamente el tiempo disponible para el montaje del festival, de ahí
que en lugar de sobre las pistas, los escenarios se amontonen en esta décimo
quinta edición sobre el aparcamiento. Paso atrás. Pero, de momento,
más que los avatares técnicos, importa el calor cayendo a bocajarro
sobre el asfalto... Son las seis y algo de la tarde del viernes 25 de julio de
2003 y como un centenar de personas, todas aspirantes a la santidad, atiende la
'encendida' del festival. Ellas, en bikini. Ellos, sin camiseta. La dura prueba
de abrir brecha le toca a Gualberto.
El músico trianero, curtido en mil batallas, tira del rock de entonces
guitarra eléctrica en ristre. Guitarra acústica, bajo, batería,
palmas y cajón le dan soporte. El flamenco, en la estructura. Refugiado
bajo una sombrilla promocional color rojo, ataca el sitar por alegrías...
Pero casi le gana la batalla la prueba de sonido de la derecha a base de Police
en lata. "Ay, caray, caray, caray, que mire usted qué guasa".
La flama
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Los Delinqüentes
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Tomasito
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Gracias a que las mangueras van cumpliendo como salvavidas de emergencia, la
audiencia va tapando los claros. En paralelo a Sober, que congrega a sus muchísimos
fieles en el escenario de al lado, el grupo Los Delinqüentes -más
modestos en convocatoria pero con igual fe en los devotos que corean, saltan y
bailan- hace lo propio en el de flamenquito. La contraposición de dos formas
de ser macarra. Tres guitarras, bajo, batería, cajón, palmas y voz
integran esta banda aún imberbe de influencias venenosas y de maneras 'bullanguerorrumberas',
'compadrechirigoteras' y 'rockanrrolerasdecochera'. "La anticanción
del verano", al pelo. "¡Qué bien se está aquí
en la flama!".
La Mala Rodríguez apenas deja de disparar su quejío rapeao desde
el escenario 'Brandy & Sherry' -el único separado de los demás-
cuando Tomasito
entra en acción. Trae de la mano a Mariana de Pineda y a El Fino, dos de
sus emblemas. Quizás porque juega en casa, quizás porque el sol
ya comienza el descenso, quizás por... el cantante, cantaor, bailaor y,
en general, príncipe del compás jerezano viene saliéndose
desde la primera nota. Firmemente arropado por batería, percusión,
guitarra acústica y eléctrica, repasa el repertorio reciente y pasado:
de la 'Soleá Punk' a 'Sobreviviré (y aquí estaré'),
de 'Vicio' a 'Camino del hoyo', pasando por 'Agradecido'. Y salta y gatea y se
encarama a las torres de luz y se tumba y se tira al público y se sienta
y toca el cajón... Y canta... hasta por seguiriyas. Y baila... hasta parándose.
Que si la bulería, que si el pop, que si el heavy, que si el rock, que
si el niño robot, que con el "torrotrón". El grupo suena
a idem. El directo va saliendo bordado. La comunicación entre uno y otro
lado del escenario es fluida. La entrega de emisor y receptores, total. Y ello,
a pesar de la constante lucha contra las fusiones involuntarias de lo que suena
en uno (Tomasito) y otro escenario (Guano Apes); y de algún que otro problema
técnico como la esporádica falta de iluminación, una vez
puesto el sol tras las lomas vinateras.
El propio Tomasito anuncia al siguiente: "Don Kiko Veneno". Al grito
de guerra de "buenas noches, bienvenidos a la rumba y al rock and roll",
el cantante y compositor inicia un concierto sin fisuras en el que originalidad,
madurez, profesionalidad y frescura se dan la mano. Y no es poco. 'Lobo López',
'Se han llevado las toallas', 'Blues de Memphis'... El cielo está ya estrellado...
nada que ver con aquella edición del diluvio que ha enfermado financieramente
al festival. Y Kiko
Veneno lo recuerda con esa coplita que dice "estaba lloviendo y yo me
mojé, pa una vez que llueve, ¿me voy a esconder?". Y es que
para letras, las del ex Veneno. El repertorio, acertadamente arreglado para directo,
circula para deleite del respetable, ya fresco y recuperado de lo insultante de,
entre otras cosillas, tener que pagar por el vaso de plástico en el que
beber o por aparcar en un descampado a oscuras, eso sí, "recibido"
por unos cuantos guardias civiles. Volviendo al concierto, simultáneo al
de Rosendo, con Pepe Bejines como artista invitado, Kiko Veneno interpreta 'Superhéroes
de barrio'. Coro y ovación hasta el final del recital que, sin bis, acaba
rematando el rockero de al lado con lemas ochenteros como ese "no hay razón
para que siendo un bribón tengas que hacer de payaso". Que viva la
fusión.

Kiko Veneno y grupo
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Kiko Veneno
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Lo flamenco se despide hasta la canícula siguiente ya pasada la media
noche. Hay quien decide repostar. Patatas rellenas, perritos calientes, hamburguesas,
bocatas, porciones pizza. Hay quien echa un rato a la PlayStation, quien da saltos
de vértigo atado a gomas elásticas, quien sigue dopándose,
quien ha conocido límite, quien compra alguna baratija, quien se pone el
pelo a lo rasta, quien echa una tardía siesta, quien pierde el sentido...
y, sobre todo, quien continúa deglutiendo un cartel musical del todo omnívoro
que ha de prolongarse hasta el amanecer. Música dance, Public Enemy, Los
Ilegales, Narco, Mucho Muchacho... Mucha noche.
Continua
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