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"¡Dale voz!"
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Alba Molina, de Las Niñas
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Chambao
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El termómetro supera en Jerez los treinta y tantos grados antes del
mediodía. El centro de la ciudad no presenta rastro de festival alguno,
pero el extrarradio está lleno de señales... en forma de muchachos
y muchachas dormitando bajo cualquier objeto inerte que dé sombra, huyendo
de los calores y las apreturas de la zona de acampada habilitada por la organización.
El milagro es que sobrevivieran y que, a las seis de la tarde, muchos estuvieran
ya plantados delante del escenario flamenco. Santos... son santos. Abrían
Las Niñas, nuevo trío femenino sevillano que propone "un rythm
and blues en andaluz", regado con el toque flamenco que aporta Alba Molina
(de vuelta del solitario y de llegada a un nuevo estilo), hija de Lole y Manuel.
El trabajo vocal, la calidad de la presentación en directo y lo novedoso
de la fusión son las bazas con las que juegan, además de los estribillos
pegadizos de chicas malas y algo combativas. Un hueco para la jondita del triumvirato,
rescatando repertorio de sus progenitores, justifica la ubicación en el
cartel. "Si yo pudiera mover las manillas del reloj del tiempo, estaría
a tu verita en este momento". Y eso con minivestido homenaje a Pelé
y botas moteras.
"¡Qué pocas ganas hay aquí de 'chill out'!" Al
guitarrista de Chambao no le falta razón. Demasiado temprano, demasiado
calor y demasiada calma para despabilar a la escasa audiencia. El grupo de flamenco
'chill' -más etiqueta que contenido- vertió sobre el asfalto sus
monótonos sones, hechos de guitarras, teclado, percusión, ordenadores
y voz. El single del primer trabajo y la versión de 'Tu frialdad' de Triana
hacen las delicias de fans. Pero el directo de Chambao, excedido de hieratismo
y falto de color tanto en fondo como en forma, no aguanta la hiperactividad de
Macaco, que agita a la masa en el escenario de al lado. La gente pide 'chill'...
pero 'in'.
Durante más de una hora, el escenario flamenco -por cierto, de un pobre
inmerecido- permanece vacío. Cuando Mártires
del Compás salen a atender a su parroquia, la más numerosa de
todos los conciertos del escenario, Amparanoia está en plena salsa y sobrevienen
problemas técnicos. La audición se torna difícil. "No
tenemos la culpa del retraso y... ¡dale voz, coño!", grita Chico.
Los temas de la ya amplia discografía de la banda y alguno nuevo se turnan,
con una puesta en escena guiada por el vocalista, gran comunicador y peculiar
intérprete. 'Tiritirrap', 'Para ser flamenco', 'El tangao'... Una saeta,
unas alegrías... Chayanne, Nino Bravo, Raphael, Prince... Y un poquito
de crítica sociopolítica, que tampoco está de más.
El grupo cubano Orishas empieza al lado... Y la banda sevillana, de estreno en
Jerez (increíble), se lo toma con calma. "Voy a tener que seguirlos
yo". Como mártires sólo son del compás, pide al público
que haga ruido para contrarrestar... y en el fragor del griterío prosigue
diciendo su filosofía de calle. La guitarra flamenca es el David que se
bate con el Goliat del son cubano hiphopeado. Bis y vuelta al ruedo.
Navajita
Plateá no tiene agresores a la diestra, pero sufre igualmente con la
amplificación (por ello, 'a posteriori', la organización pidió
disculpas). Con actitud más poprockera, el grupo jerezano tarda poco en
sacar sus bazas: 'Noches de Bohemia' y 'Entre la luna y el río'. Guitarras,
batería, percusiones y coros, arropan al cantante que, a pesar de los esfuerzos,
no logra retener al público. "Sabemos tocar las palmas por bulerías?
¡Venga, que no se diga, que estamos en Jerez!". Zucco 103 va montando
por detrás sin reparos, ni calles, ni cortinas. La audiencia decrece, la
oferta a esa hora es diversa: Amaral, O'Funquillo, The Wailers, Fangoria... Y
quizás el orden del cartel de flamenco fusión no fue el acertado.

Chico Ocaña, de Mártires del Compás
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Navajita Plateá
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Aciertos y desaciertos. El Festival Espárrago 2003 ha tenido de lo uno
y de lo otro en su décimo quinto aniversario... más de lo otro,
según algunas voces. En lo que al flamenco respecta, que exista un festival
que reúna en un mismo escenario durante dos jornadas a lo más granado
de la fusión (ausencias aparte) es, sin duda, loable. Que se mida con una
oferta nacional e internacional de rock, pop, electrónica y hip hop, también.
La principal crítica podría dirigirse a las desfavorables condiciones
padecidas por la mayoría de ellos, en ocasiones rozando lo precario. Un
tablao que, según pudo oírse en el 'backstage', viene reciclándose
en más de una fiesta local, sin apenas iluminación, sin calles ni
telones, con amplificación insuficiente, encajado entre otros dos... 'Chapeau'
por la profesionalidad de los artistas, que tenían razones suficientes
para abandonar. Y 'chapeau' por el público, capaz de anteponer en todo
momento el buen rollo festivalero a la ristra de adversidades. Santos... son santos.
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Subyugados al subsidio
Los desaciertos mucho tienen que ver con la situación
económica que padece Munster Tourin. La empresa organizadora del festival
se encuentra en suspensión de pagos como consecuencia de las pérdidas
arrastradas desde la edición de 2000, que hubo de suspenderse por motivos
meteorológicos. A ello se suma ahora la retirada de la subvención
de la Junta de Andalucía, cifrada en 195.000 euros. Aunque el futuro se
dibuja incierto, hay lugar a la esperanza. Durante la rueda de prensa de balance
que tuvo lugar en Jerez el martes 29 de julio de 2003, el Ayuntamiento de Jerez
-que aporta 132.000 euros- aseguró que la ciudad tendrá festival
de rock el año próximo, aunque tenga que cambiar de nombre. El director
del festival, Francis Cuberos, según recoge 'Diario de Jerez', comentaba
la intención de entrar ya en negociaciones con empresas dispuestas a invertir
en el festival, que también recibe una ayuda de 60.000 euros de la Diputación
de Cádiz. ¿Balance? Por número de asistentes, unos dieciocho
mil, el tercero mejor de quince... o el duodécimo peor, según se
mire. Permítasenos una opinión. Que un proyecto empresarial no pueda
sostenerse por sí mismo, por muy cultural que sea, vuelve a remitir a la
condena, a veces autoimpuesta, de la empresa andaluza al subsidio público.
Y ello lastra el desarrollo no sólo del tejido empresarial en general,
sino de la industria cultural en particular, necesitada de proyectos viables e
independientes de los vaivenes políticos.
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revista@flamenco-world.com
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