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LA TRASTIENDA
DE... EVA YERBABUENA. ESPECIAL
Hoy no se baila
Silvia Calado. Sevilla, agosto de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Aunque lleva los zapatos de flamenca puestos, Eva
Yerbabuena no baila hoy. Había que parar de bailar
delante del espejo y dedicar un día a todas esas otras
tareas que conlleva crear un espectáculo. El local
es un hervidero. Unos bocetos de vestuario están desperdigados
por el suelo, las modistas toman medidas a los cantaores,
el diseñador de escenografía acaba de desplegar
el ordenador portátil con los primeros esbozos, Paco
Jarana amaestra al segundo guitarrista en la interpretación
de la música que ha compuesto, Segundo Falcón
desgrana cantes como el que no quiere la cosa... y Eva Yerbabuena
preside la mesa, sentada en el sillón blanco de ‘5mujeres5’,
con un lápiz en la mano. A su alrededor están
sentados los bailarines -por cierto, casi todos de estreno
en la compañía- y, ante ellos, libros de poesía,
papeles, libretas... Extraño, ¿no?

Eva Yerbabuena
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La historia es que la nueva obra de Eva Yerbabuena se llama
‘A cuatro voces’, las de Miguel Hernández,
Vicente Aleixandre, Federico García Lorca y Blas de
Otero. Estos cuatro poetas españoles la han inspirado
para confeccionar la cuarta producción de la compañía:
no sólo sus poemas, sino también sus biografías
le han ido sugiriendo las imágenes que ahora quiere
plasmar en su danza. Hay una frase determinante de la bailaora
para explicar esta relación entre el baile y el verso.
“Creo que un poeta sueña con ver sus versos dibujados
en un cuerpo humano y un bailaor sueña con ver su baile
en un poema”.
Y en este diálogo ha querido no ya implicar, sino
sumergir a todo su equipo. De ahí la mesa, los libros...
Los ensayos comenzaron hace un mes sin un giro ni un zapateado.
Había que ponerse, primero, a estudiar la palabra.
Afirma Eva que “si quieres contar sentimientos que has
tenido, imágenes que ves cuando lees un poema, ellos
tienen que saber qué has leído, por qué
has sentido eso”. El trabajo ha consistido, como añade
el letrista Horacio García, en casi “clases magistrales
de poesía”. El letrista de la obra ha recopilado
poemas y biografías de artistas, haciendo casi un trabajo
de investigación. A partir de anécdotas, detalles
y palabras se ha encargado de componer los nuevos poemas que
se cantarán, “adaptados a las estructuras del
flamenco para que tengan ritmo”. A estas nuevas coplas
se sumará un poema de Lorca, ‘Asesinato’,
que va a cantar Miguel Poveda en la versión que ya
hiciera Enrique Morente en el disco ‘Lorca’. Para
Horacio la mayor dificultad de su tarea ha sido “adaptar
las letras a cada cantaor, más que a las estructuras
del flamenco, pues cada uno tiene una musicalidad distinta.
Hay unas palabras que les cuestan más que otras. Y
ver que una palabra no encaja ha supuesto, a veces, cambiar
la letra entera”. Pasó, por cierto, con las palabras
sollozo y balbuceo... Al parecer, no son muy flamencas.
Mientras Horatius, que así es como firma, nos habla
de sus avatares, en la mesa continúa la sesión
de poesía. Por un lado, se habla sobre la soledad de
Vicente Aleixandre; por otro, del número mágico
de la obra, el cuatro... “Cuatro personas entran, cuatro
voces suenan”. Y Horacio quiere saber si son siete u
once letras de fandangos. Todos participan de la sesión
de poesía. También los músicos. Igualmente
inspirado en esas cuatro voces, Paco
Jarana ha compuesto la música. Tiene, literalmente,
negros los dedos de tocar y tocar y tocar estos días.
Ahora está frente a frente con Manuel de la Luz, poniéndole
esas segundas guitarras de las que se tiene que hacer cargo.
No paran de rimar notas sobre las cuerdas, dando permanente
banda sonora a la jornada de ensayo
Eva Yerbabuena, José Helguera y los
bailaores de 'A cuatro voces'
A veces, se acerca a ellos algún bailaor
que aprovecha para repasar esos nuevos pasos que entre verso
y verso van asimilando. Otros lo siguen y se ponen a ensayar
un fragmento de coreografía, limando las posiciones,
los movimientos del grupo. Y se les suma un cantaor. Segundo
Falcón comienza a cantar... y ya
no se detiene. Lo hace como si estuviera en escena, amplificado
por los vanos del local. También están por allí
Pepe de Pura y Enrique Soto, pero ellos están ocupados
en otros menesteres. Jimena San Román pasa la cinta
métrica amarilla alrededor de cinturas y cuellos, de
hombro a hombro, de cuello a cintura... Y ellos obedecen sin
moverse, con total profesionalidad.
Eva se ha quedado en el sofá blanco
con el diseñador de escenografía José
Helguera. La bailaora le transmite sus ideas y él las
trae esbozadas en formato digital. En esta ocasión
asume el reto de estrenarse como directora escénica,
por un motivo obvio: “Tengo este espectáculo
clarísimo en mi cabeza desde el primer momento”.
Pero no vamos a desvelar nada. Ssssshhhhh. Eva Yerbabuena
no quiere que el público tenga un esquema preconcebido.
Habrá que esperar al estreno. La cita es los próximos
días 18 y 19 de septiembre de 2004 en el Teatro de
la Maestranza de Sevilla, en el marco de la XIII Bienal de
Flamenco. Hasta entonces, como dice La Yerbabuena, “que
cada uno se imagine lo que quiera”.
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Pulsa en las imágenes para verlas a mayor tamaño:
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Cante y guitarra: Segundo
Falcón, Manuel de la Luz, Enrique Soto y Paco
Jarana
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Mesa de trabajo: Eva Yerbabuena
y los bailaores
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Eva Yerbabuena dirige
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José Helguera, Horatius
y Eva Yerbabuena
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Segundo Falcón, Manuel
de la Luz y Paco Jarana
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La diseñadora de
vestuario toma medidas a Enrique Soto
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María Moreno y la
guitarra de Paco Jarana
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Eva Yerbabuena
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