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Especial flamenco. Eva Yerbabuena estrena ‘El huso de
la memoria’
Eva Yerbabuena a la
luz de los recuerdos
S.C. Madrid, septiembre de 2006
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de fotos, por Daniel Muñoz
‘El huso de la memoria’. Compañía
Eva Yerbabuena. Eva Yerbabuena: coreografía,
dirección artística y escénica. Paco
Jarana: composición y dirección musical. Óscar
Mariné: diseño gráfico y escenografía.
Raúl Perotti: iluminación. Esther Vaquero: figurinista.
Begoña
Cervera: zapatos/ Elenco artístico. Baile: Eva
Yerbabuena, Mercedes de Córdoba, Sonia Poveda, Choni,
María Moreno, Luis Miguel González, Eduardo
Guerrero, Juan Manuel Zurano, Alejandro Rodríguez.
Guitarra: Paco Jarana, Manuel de la Luz. Cante: Enrique Soto,
Pepe de Pura, Rafael de Utrera, Jeromo Segura. Percusión:
El Pájaro, Efraín Toro. Saxo-flauta: Ignacio
Vidaechea. Artista invitado: Patrick de Bana. Colaboración
especial: Aída Badía, Eduardo Lozano. Teatro
de la Zarzuela. Madrid, 13 a 24 de septiembre de 2006.
Eva Yerbabuena (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Hila recuerdos. Usa la memoria. Y se hace la luz. ‘5
mujeres 5’ era en blanco y negro. ‘A cuatro voces’
era gris, “con un puntito de rojo”. Y ‘El
huso de la memoria’ es en color. Aunque la creadora
granadina se declara “dramática” y amante
del negro, asegura que este espectáculo “va a
descubrir una parte de mí que se desconoce”.
Y es que sus recuerdos están plagados de contrastes.
Por un lado, está el blanco y negro, que atribuye a
la imagen de su abuela de luto sobre la nieve del campo granadino.
Y, en el polo opuesto, el recuerdo de su tía Encarnita,
“la culpable de que sea bailaora, que vestía
siempre de colores vivos, que montaba un ‘vespino’
naranja”. Y del color de aquella motocicleta del pasado
es el mantón que Eva mueve en el mirabrás. La
bata de cola es blanca con estampaciones de flores. Una estampa
inusual de Yerbabuena, un reto más, una apuesta diferente
que evoca quizás alguna primavera. Tan ‘sentía’
es, que hasta el color que lleva puesto le determina la forma
de bailar. “Tiene una carga de energía diferente.
Todo lo bailaría de negro -como la saeta que comparte
con Patrick de Bana-, pues voy como más protegida,
más íntima”.
La diferencia estética ya se vislumbra en la cartelería
que empapela kioscos y autobuses de Madrid. Eva confiesa que
le impactó ver el despliegue al llegar desde Sevilla
y se fue en taxi de la estación al teatro. Y es que
no siempre la vida brinda una oportunidad como esta, la de
abrir la temporada ciento cincuenta de un teatro, el tan histórico
Teatro de la Zarzuela. Además del aire lorquiano que
imprime la ilustración de Óscar Mariné,
la bailaora destaca el asombroso parecido del retrato “con
una persona muy importante en mi vida”. Al hablar del
trabajo del diseñador madrileño –autor
de creaciones como el cartel de ‘Todo sobre mi madre’
de Pedro Almodóvar o de la portada de ‘Spain’
de Michel Camilo & Tomatito-, señala sorprendida
que “me impactó porque parecía que me
conocía de toda la vida”. Dos telones de fondo
en blanco y negro, un hombre y una mujer venidos de otro tiempo,
como musas lorquianas, visten el escenario de ‘El huso
de la memoria’.
Esos recuerdos traen a colación una tormenta de sentimientos.
Y es que lágrimas, sudor... y hasta dolor físico
han estado en la trastienda de esta obra. Una triple rotura
de fibras ha tenido a Yerbabuena inmóvil durante días
mientras se gestaba en su estudio de la localidad sevillana
de Dos Hermanas. Proceso en el que, como siempre, ha jugado
un papel fundamental Paco
Jarana, el autor de la música, el director musical...
y su marido. Eva Yerbabuena destaca que “tengo la virtud
y la ventaja de tener al lado a Paco. Yo funciono por imágenes:
la primera de este espectáculo era la de una mujer
seca, que sacaba tierra, como si cavara su propia tumba. Y
todo eso que veo se lo voy comentando a Paco, le doy la información
y él, aparte de que va poniendo los títulos,
se encierra a intentar acompañar todo eso con música.
Y lo consigue mejor que nadie. Es un proceso de trabajo en
paralelo”. Y no sólo el guitarrista sevillano
es cómplice: “Me gusta pedir participación
a toda la compañía, a los bailaores, a los técnicos,
al regidor, incluso a las personas de la oficina. Me gusta
preguntar a todo el mundo que me rodea, a todo el mundo que
cree en mí. Eva no es sola. Eva es toda la compañía”.
Una compañía privada que, por cierto, para este
montaje moviliza a casi treinta personas. Nueve bailaores.
Nueve músicos, entre ellos, los cantaores Rafael
de Utrera, Pepe de Pura y Enrique Soto, el percusionista
Efraín Toro y, por supuesto, el guitarrista Paco Jarana.
Los bailarines invitados Patrick de Bana -con quien ya trabajó
en
‘La voz del silencio’- y Aída Badía.
Y todo el personal técnico.
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Eva Yerbabuena
en 'El huso de la memoria' (Fotos: Daniel Muñoz) |
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Prefiere que el espectáculo se descubra en directo,
pero avanza algún detalle: “Me pasa con los libros,
que si veo antes la película, no los leo”. Además
del mirabrás, hay farruca, hay saetas, hay un número
coral sólo de percusión repetitivo como un mantray
de color azul... Pero, al final, venció la soleá.
Culpa a Paco Jarana de que en contra de lo que dijo en una
reciente entrevista
a Flamenco-world.com, vaya a acabar bailando por soleá.
Y le da la razón al reconocer que “si algún
baile me ha hecho ser como soy, ese es la soleá. Es
de las pocas cosas que me ha pedido, y lo voy a hacer por
él”.
Como todo lo que firma Eva Yerbabuena, esta obra también
“es una forma de homenaje al flamenco, pues a mí
el flamenco no me tiene nada que agradecer, soy yo la que
tiene que estar agradecida al flamenco”. Y, por encima
de todo, ‘El huso de la memoria’ así, estrenado
en uno de los teatros más importantes del país,
“es un sueño cumplido”. Sucede en un momento
de cosecha tras años y años de trabajo: “La
responsabilidad cada vez es mayor, no se puede dejar pasar
una”. Aunque matiza que son muchos los sueños
por cumplir, los retos por afrontar. “Recuerdo que hace
años en el Festival de Música de Granada veía
a la Compañía de Mario Maya y pensaba no ya
que cuándo llegaría a ese nivel, sino cuándo
tendría la oportunidad de pisar un templo del arte
como aquel”. Otro sueño cumplido.
revista@flamenco-world.com
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