ESPECIAL. CARLOS SAURA ESTRENA ‘FLAMENCO, FLAMENCO’
“Mañana mismo me
pondría
a hacer Flamenco 3”
Silvia Calado. Madrid, 15 de noviembre de 2010
Carlos
Saura lo reconoce, que es mucho lo que ha quedado
fuera. Todos los que están en ‘Flamenco, Flamenco’
“deben estar, pero hay aún muchas cosas que
hacer”. Y es por ese carácter que tiene el
flamenco de partir del pasado, crecer en el presente y anticipar
su futuro, es decir, por esa cualidad esencial de evolucionar
y que, por cierto, tan relacionada está con su fusionada
génesis. Precisamente, este es el eje del segundo
documental musical que el cineasta español dedica
al género: la evolución, lo joven, lo porvenir.
No parece, por tanto, casual, que el filme se haya rodado
en el que fuera Pabellón del Futuro de la Expo’92
de Sevilla. La estructura metálica del edificio es,
de hecho, lo primero y lo último que se ve en la
pantalla de esta película que se estrena esta semana
en los cines españoles, tras desvelarse en Montreal,
Shangai y Sevilla, y mientras sigue cerrando su agenda internacional.

'Flamenco, Flamenco' de Carlos Saura. Carlos
Saura |
|
“Yo no soy capaz de apreciar el avance
que hay en la película, pero según los expertos
‘Flamenco, Flamenco’ muestra importantes novedades
técnicas”, admite Carlos Saura. Y pone como
ejemplo la soleá por bulerías de Paco
de Lucía o el modo en que Diego
del Morao acompaña a Montse Cortés. Considera
que es el cante la modalidad más sujeta aún
a la ortodoxia, pero resalta que “es el baile donde
veo una mayor revolución”. Recuerda que ya
en algunos de sus trabajos con Antonio Gades, se pusieron
en marcha experimentos como prescindir de la música
en algunas escenas y dejar el baile con un efecto muy “ceremonial”.
Después, se han dado muchos más pasos. Y le
llama la atención del baile de hoy, sobre todo, “el
juego, la libertad, las posibilidades, esa manera de doblar
el ritmo o abandonarlo, sin ningún miedo”.
Lo ve en el zapateado de Farruquito,
que estaba a su lado en la presentación del filme
ante la prensa madrileña. Para el bailaor sevillano,
la intervención en esta película ha sido especial
pues en la primera ‘Flamenco’, recibió
la alternativa de manos de su abuelo Farruco, y en esta
segunda entrega quien toma el testigo es su hermano menor
Manuel Fernández Montoya ‘El Carpeta’,
con una pieza por bulerías. “Aquello fue algo
que quedó grabado para siempre. Yo no tengo la edad
ni la genialidad de mi abuelo para hacer lo que él
hizo, sólo puedo sentirme orgulloso de lo que ha
hecho mi hermano a sus trece años, que es algo muy
difícil”, apuntó.
La opción más vanguardista
de la película la ofrece, sin duda, Israel
Galván, con un ‘Silencio’ que sintetiza
su personal lenguaje y su arriesgado camino. Saura habla
también de Rocío Molina, “que baila
de una forma impensable en el flamenco de hace unas décadas”.
Ella lo hace con un garrotín extraído de su
montaje ‘Cuando las piedras vuelen’. Y también
el cineasta aporta sus propias innovaciones. Aunque sigue
trabajando con los paneles translúcidos de ‘Sevillanas’
y la metafórica iluminación de Vittorio Storaro,
a esta película se añade toda una pinacoteca
sobre lo andaluz y lo flamenco, que abarca autores como
Romero de Torres, Zuloaga o Doré, entre otros muchos.
Una herramienta que establece un intrigante juego de miradas,
además de una paleta cromática más
amplia. También hay reflejos en superficies no sólo
verticales, sino también pavimentales. Y hay efectos
especiales como la lluvia que cae sobre Eva Yerbabuena cuando
interpreta la ‘Canción de cuna’ que le
canta Miguel Poveda. El director explica que “en este
cine musical puedo experimentar y la maravilla es que trabajan
ellos y yo soy, simplemente, un voyeur que, por respeto,
trato de embellecer lo que hacen y colaboro a que el público
lo vea de una forma más placentera”.
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Eva Yerbabuena |
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Manolo Sanlúcar |
Y así, a veces la cámara
baila con los bailaores, como en la elegante guajira que,
cantada por Arcángel, bailan Rafael Estévez,
Nani Paños y Patricia Guerrero; otras, se acerca
hasta la misma respiración del cantaor, como en el
desgarrador martinete de José Mercé; también
hace al espectador partícipe de una fiesta privada,
como sucede en los cautivadores tangos de Estrella Morente;
le calza los trepidantes tacones de Sara
Baras; le da a escuchar a voces tan nuevas como las
de Ángeles Fernández, Encarna Anillo, Jesús
Méndez o Carlos García; le descubre la cara
serena de Niña Pastori homenajeando a Camarón;
lo asoma al interior de los pianos de Dorantes y Diego Amador;
o lo transporta al otro lado de los velos que cubren a las
bailarinas de la austera marcha procesional coreografiada
por Javier Latorre.
“Un fermento fantástico”
Aunque es evidente que ha habido un cambio
generacional, que afecta a las actitudes, las presencias,
los discursos. Recuerda Carlos Saura, siempre insistente
en lo disciplinados y respetuosos que son los flamencos,
que cuando llegó La Paquera al rodaje de ‘Flamenco’
y vio las caras atónitas de su gente ante toda la
parafernalia técnica que les aguardaba en la antigua
Estación de Córdoba, se volvió a ellos
y les dijo: “Hacedlo mejor que nunca porque esto va
a quedar para siempre”. Y bien lo saben esas “figuras
venerables” que en ‘Flamenco, Flamenco’
representan el norte de este arte: Manolo Sanlúcar,
Paco de Lucía, Tomatito,
Moraíto, José Mercé, Luis el Zambo…
Y bien lo sabe el propio Saura, consciente de los valiosísimos
testimonios que para la historia ha recogido en su filmografía
de artistas que ya se fueron como Antonio Gades, Camarón,
Lola Flores, Mario Maya o Fernanda de Utrera. Ahora viene
el futuro. Y Carlos Saura, que aún se siente más
aficionado que experto, se declara “muy optimista
a partir de lo que he estado viendo: en el flamenco de hoy
hay un fermento fantástico”.
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Farruquito |
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Rocío Molina |
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Tomatito |
'Flamenco, Flamenco' de Carlos
Saura. Marcha procesional |