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FESTIVAL FLAMENCO PA'TOS 2003
Que llora y que ríe
Silvia Calado Olivo. Madrid, 23 de junio de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Rafael Riqueni. Diego Carrasco. Javier Barón.
Chirigota de Las Niñas. Colegio de Médicos. Madrid, 23 de junio
de 2003. 21 horas.
Rafael Riqueni
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"El flamenco tiene un color algo amariconao y eso de dormir con la pata
encogida... pero tiene sus ventajas", por Juan Luis Cano. "El flamenco
es un arte muy difícil porque es muy limitado... si saltas pértiga,
no vales", por Guillermo Fesser. Cada año, hay que esperar al Flamenco
pa'tos para que el sentido del humor salga de la trastienda del flamenco. Y lo
hace, por si fuera poco, acompañado de carteles de alta calidad, enmarcado
en el hermoso anfiteatro del madrileño Colegio de Médicos y con
el objetivo de financiar los proyectos benéficos de la Fundación
Gomaespuma. En esta cuarta edición, dado que el dúo radiofónico
español responsable del invento ya no está en las ondas, la novedad
es que el público "tiene que apoquinar", pero bien merece pagar
doce euros a cambio de la triple contraprestación.
Una versión unipersonal de la Chirigota Las Niñas -"para
que veáis cómo estamos de presupuesto"- lanzó el pregón.
Y lo hizo con un romance de aire chirigotero titulado 'La emigranta gaditana',
un periplo rimado que condujo a la recitadora a hacer una reivindicación
anti Ley de Extranjería: "Vamos a ser más comprensivos con
los que vienen a España". Dicho (y aplaudido) esto, el flamenco tomó
el mando. Rafael
Riqueni está de vuelta, tras un largo periodo de ausencia. Gomaespuma
lo explicó a su manera: "Ha estado alejado de los escenarios por problemas
de salud... había perdido tres dedos y ya no era lo mismo". El caso
es que allí estaba dispuesto a deleitar al respetable "con temas de
maestros que nos precedieron y dejaron hecho el camino por el que construimos
el presente y el futuro de la guitarra flamenca". El guitarrista sevillano
comenzó con una soleá y la 'Danza árabe' de Sabicas, atacando
con contundencia, dibujando con finura, virtuoso y sensible, fluyendo, regalando
hermosura. De Niño Ricardo hizo unas alegrías en La, haciendo cantar
a las seis cuerdas, con sus silencios, con sus escobillas...; y 'Recuerdo a Sevilla',
un tema con pasajes llorosos, con pasajes evocadores, con pasajes de palpable
plástica. Se despidió con Esteban de Sanlúcar, un guitarrista
que, según explicó, "emigró a América y dejó
obras importantes como 'Mantilla de feria', que Paco de Lucía llegó
a grabar en sus primeros discos, y que trajo al flamenco influencias argentinas".
De su repertorio escogió el citado tema y un zapateado, ambos con el juego,
cierta sencillez naïf y un marcado preciosismo como caracteres. Y así
fue cómo Rafael Riqueni explicó al boquiabierto público el
hoy de la sonanta mediante su ayer, brindándole la oportunidad única
de revivir composiciones que sólo los reproductores mecánicos atesoran.
Juan Diego y Diego Carrasco
"Pedazo de placer haber escuchado la guitarra de nuestro hermano Riqueni".
Con estas palabras tomó el relevo Diego
Carrasco en el centro del coso. Tate vino empuñando su guitarra, con
lágrimas en la garganta: "Se nos ha ido mi compadre Manuel Soler y
me gustaría dedicarle este temita". Ese titulado 'El Cachorro me dijo'
que, a modo de saeta, cuenta cómo el sevillano Cristo de la Expiración
acaba exhalando su último soplo de vida. El guitarrista, cantaor y compositor
jerezano reinventó este particular réquiem con espeluznante sinceridad.
Quizás por ello quiso volver la hoja y enlazarlo con una bulería,
porque todos nos reíamos con Manuel Soler, esa que le cantaba recientemente
en 'Dime', esa de la amante de la lechuga, la verbena y el perejil. "¡Que
yo no puedo olvidarte!". Desplegando su habitual naturalidad y previa alusión
a las fatigas que estaba pasando -"ayer cogí la guitarra y tengo unas
ampollas..."-, sacó a su vecino guitarrista Juan Diego. "Y ahora,
¿qué?". Y no era broma... es que todo se estaba improvisando.
La guitarra ayudante le apunta las alegrías de los "cristales de luz
negra" y Diego Carrasco le responde con un rugido de dulce fondo, jugueteando
con el compás, con la letra que viaja por tierras andaluzas. "Yo no
he cantado mejor en mi vida que hoy", se dice. Y, aprovechando la coyuntura,
se remete por soleá, con gravedad. Reinventa 'Latero', entremetiendo la
retahíla de pregonero, aderezándola con esos recortes y esas frases
cuyos finales deja que el aire termine. "Hazte una falseta o algo, que tenemos
que hacer media hora". Pero no lo deja, en seguida brota el "hoy no
es el día de la bulería" y, casi sin respiro, 'Mi momá'.
La verdad se masca. Ole Juan Diego por tener la sabiduría de seguir, encima
con delicadeza, el arte azaroso, de tripas y de neuronas de Diego Carrasco. Y
ole por él.
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Javier Barón
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Javier
Barón también quiso dedicar a Manuel Soler su actuación.
Y fue a regalarle un único baile, pero ejecutado con la intensidad de cinco.
Soleá por bulerías, jaleos extremeños, bulerías. El
bailaor sevillano bailó con potencia, sin perder un ápice de intensidad
de principio a fin. Y fue furiosamente técnico y fluidamente estético
y precisamente musical. Disfrutó e hizo disfrutar... Antes del fin de fiesta
con su cuadro (en el que estaba, entre otros, el guitarrista Javier Patino y el
cantaor José Anillo), ya llevaba la sonrisa puesta. Y la contagió
a los presentes, pues el flamenco, tanto el que llora como el que ríe,
es para el que emite y para el que recibe, es pa'tos.
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