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Más-menos-o-nada-flamenco
Silvia Calado Olivo. Madrid, 3 de junio de 2002
Chirigota 'Las niñas'. María Lizárraga,
al cante y Martín Chico, al toque, con 'Los retoños de las 3.000
viviendas'. Tabletom. Colegio de Médicos. Madrid, 3 de junio de 2002. 21
horas.
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Chirigota Las Niñas (Foto: Daniel Muñoz)
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Martín Chico (Foto:Daniel Muñoz)
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Tabletom (Foto: Daniel Muñoz)
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Antonio Benamargo avisaba en la conferencia vespertina: "No hagáis
caso a los puristas, que esto también es flamenco". Y se estaba refiriendo
al 'Romance a Córdoba' grabado por Pepe Marchena. ¿También
era flamenco todo lo que se vio y escuchó en el aula magna del Colegio
de Médicos en la sesión de apertura de la tercera edición
de Flamenco Pa' Tos? Lo primero era lo que era: una chirigota de Cádiz.
Y que sí... que los tanguillos son muy flamenquitos, que las niñas
tenían tela de arte, que la letra a Joaquín Cortés, que el
homenaje a Los Chichos, que mucha guasa marinera, que las gitanas del piojito
y que trabilitrán tran tran... Pero, eso, una chirigota. Y conste que los
asistentes no escatimaron en carcajadas.
Sobre lo segundo no cabe la menor duda. María Lizárraga y Martín
Chico respaldaban a dos retoños de la barriada marginal sevillana de Las
3.000 viviendas. Dos niñas de la cantera que, en pie, arremetieron por
tangos y bulerías alternando solos y dúos, con sus voces en plena
cocción, con las tablas dominadas, con sus pataítas rematonas, con
sus letras de la pena de los mayores. Quedaron a su retirada solos la cantaora
y el guitarrista. Ella salió como toro de chiquero por alegrías,
reconduciéndose sólo a medida que transcurría el cante. Él,
curtido en las mil y una batallas nocturnas de La Carbonería, la guiaba
con ciencia. El hijo de Juana la del Revuelo estaba crecido y disfrutaba sus falsetas
tanto como quienes las escuchaban desde fuera del proscenio... por poco habituales,
por su punto rockero, por frescor. Lizárraga, cantaora habitual de Farruquito,
logró sosegar sus desgarros ya por bulerías acordándose de
Lole Montoya, de Remedios Amaya, de la madre de su tocaor... mientras, en primera
fila, las niñas le hacían compás.
Y ahí se acabó el flamenco. Tabletom entró en escena ya
tarde, exhalando parte de los '7.000 kilos' y, como las primeras, bebiendo cerveza
(marca de patrocinador). Si el grupo malagueño tuvo algo de flamenco en
algún tiempo, nada queda de ello... y si fueron influencia fundamental
para el rock andaluz, en su curriculum quede, pues de los saxos, flautas traveseras,
bajo, guitarra eléctrica y batería ya no brota hoy sino un rock
trasnochado. Se supone que forma parte de la idiosincrasia del grupo que a Roberto
González, el barbudo líder, no se le entendiera una letra (lástima,
porque es lo mejor de Tabletom)... a pesar de lo que tanto la comunidad malagueña
desplazada a la capital, como los incondicionales del grupo tararearan los greatest
hits, pidieran bises y lanzaran vivas boquerones. Conste también que
muchos salieron de estampida al oír el primer gruñido del freak
que vestía camisa de camuflaje y calzaba sandalias alpujarreñas.
El dúo Gomaespuma, que va a dejar de ser radiofónico, avisó:
"Hoy nos situaremos a un extremo del flamenco y, a partir de mañana,
en el opuesto".
Para entonces, no olviden pasar por las conferencias y proyecciones programadas
por la tarde, "que está muy bien esto de las actuaciones gratis"
(que dicen con segundas), ni dejar aunque sea un euro en las huchas de la entrada...
que esto, sea más-menos-o-nada-flamenco, es por los niños de la
escuelita Gomaespuma de la lejana Calculta.
Donaciones a la Fundación Gomaespuma
Entidad: Bankinter (España). Número de cuenta: 0128 4446 12 0100000664
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