|
La historia vive
Silvia Calado Olivo. Madrid, 4 de junio de 2002
Guitarra: Niño Josele (con Piraña, al cajón).
Cante: Chocolate (con Antonio Carrión, al toque). Baile: El Güito.
Colegio de Médicos. Madrid, 4 de junio de 2002. 21 horas.

Niño Josele (Foto: Daniel Muñoz)
|
|
| |
|
El salto al otro extremo tuvo una transición calmada. Una ración
de guitarra joven presta a la apertura y al vuelo en solitario. Niño Josele,
a quien según Gomaespuma "le sale muy bien el Si bemol", entra
en trance para acabar definiendo una soleá que remata por bulerías,
palo en el que después profundizaría con Piraña, al cajón
con chorreras. La guitarra del almeriense, acompañante habitual de Diego
el Cigala, toma cuerpo, el cajón ametralla. Coincidencias rematonas. Regusto
tomatero. Caja versus guitarra. Victoria para la primera. Nuevos compañeros
para llegar a puerto: cante y bajo. Tras la intro onanística del instrumento
eléctrico, flamenco de banda. Dostrestresdos. Un estribillito de voz quebrá,
una de guitarra, otra de cajón... huecos para todos. Fluidez. Dinámica.
Todos con todos. El público también.
Sin descanso -ya se advirtió- ni más preámbulos, el verdadero
extremo: Chocolate. Setenta años con el cante sintetizados en un hombre
curtido, oscurísimo, salpicado de quilates, arrugado, con las facultades
mermadas (extraterrestre sería lo contrario), desencontrado con el toque
de Antonio Carrión... pero vivo. Afortunado de aquel que ocupaba asiento
en el histórico hemiciclo. Tarantos, soleá, seguiriya unos "fandangazos
chocolateros" dedicados a José Menese -allí presente-, martinete
a palo seco "pa finalisá"... Cantes duros, pero "es que
ya no se conoce nada, tenían que hacer con el flamenco como con el "triunfo"
ese, darle promoción, que me voy a morir yo, que soy una figura del flamenco
y me salgo, y nadie va a saber... me estoy quedando solo". Y ahí,
adaptando sabiamente el cante a su garganta añeja, dejó la protesta
y el documento, para quien lo supiera apreciar... que no son veinte sino setenta
y la historia ya le tiene reservado hueco.
A la vuelta del recreo, otra estampa: El Güito. Dejó poca oportunidad
para el "tiro al pato" propuesto por el dúo presentador, pues
sólo se dejó ver por soleá, su soleá... la soleá.
Sobrio, sereno, sutil, hombre, rancio, ángulo, curva, pleno de matices,
medida fuerza... Justo la antítesis del cuadro que, más ampliamente
de lo deseado, lo prologa: un trío de artillería (más bailaora)
con el atleticismo por criterio supremo. Flamenco traca, flamenco alcalino. Espectáculo
con formato tablao que hizo las delicias del público e incluyó ronda
de tonás del dúo cantaor, ah... y dos guitarras. Igual el eco de
los atronadores contratiempos llegó a oídos de los niños
de la escuelita Gomaespuma de Calcuta, los niños a los que el flamenco
se ofrece en el aula magna del Colegio de Médicos madrileño desde
hace tres años.

Chocolate con Antonio Carrión
(Foto Daniel Muñoz)
|

El Güito (Foto: Daniel Muñoz) |
| |
|
Donaciones a la Fundación Gomaespuma
Entidad: Bankinter (España). Número de cuenta: 0128 4446 12 0100000664
revista@flamenco-world.com
|