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Lujo flamenco (a precio de donativo)
Silvia Calado Olivo. Madrid, 6 de junio de 2002
La Macanita (cante) con Diego de Morao (toque) y Chícharo,
Gregorio y Bo (compás). Pepe Habichuela (guitarra), con Bandolero
(cajón y pandero). Compañía María Pagés,
con Manuel Soler (cajón y baile), Ana Ramón (cante), Fiti y Rubén
Lebaniegos (toque). Colegio de Médicos. Madrid, 6 de junio de 2002. 21
horas.
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La Macanita recibe los aplausos del público
(Foto Daniel Muñoz)
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Pepe Habichuela (Foto Daniel Muñoz)
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Recibida con honores entraba en escena La Macanita. Tomasa Guerrero venía
envuelta en mantón de Manila bordado, de lunares el vestío, de fundición
la garganta. Entra a pelo por martinete, su quejío inundando este templo
de la ciencia... y ya del cante. Diego de Morao se reserva para el segundo arranque:
seguiriyas. Y son las de su nuevo disco, 'La luna de Tomasa', esas en las que
pide con su voz de cristal rozado que le hables con franqueza. El hijo de Moraíto
la secunda con sapiencia, escuela jerezana armonizada. Quejío, ondulación,
crece, decrece. "¡Viva Madrid y viva Jerez!". La soleá
la empieza recogidita. Se hace compás, se agarra los bordados, se mete
la muy lista a mitad, las notas saliendo sin prisas de la garganta. Las coplas,
para escucharlas. Ya por bulerías, Macana ofrece tres versiones: la primera,
'A mi mare Manuela', con formato acancionado... susurro, caricia vocal; la segunda,
a cuplé en pie y sin megafonía... brava, sentimental; la tercera,
cien por cien Jerez, a modo de fin de fiesta, dando espacio a sus acompañantes
para sus respectivas pataítas... incluido Diego de Morao, que soltó
la guitarra y recogió a la hija de Manuela.
Toda la exhuberancia derrochada por la cantaora jerezana quedó diluida
en unos segundos... Pepe Habichuela venía pregonando espiritualidad desde
su bajañí... de la mina al fandango, del monte a esa seguiriya que
levantó hasta teñir del sabor festero del tango, de la rumba...
respaldado por el compás de "estos dos fenómenos". Sabio
en las composiciones, sabio en lo virtuoso, en los silencios, en el reposo, en
lo grave, en lo rockero de los cortes, en los hervores que mutan lo antaño
grabado. La sala de nuevo en pie. "Hay buenos aficionaos hoy aquí".
Tum tum
tum tum. Como el latido del corazón, así apunta
el cajón maestro de Manuel Soler la soleá con la que se presenta
Compañía
María Pagés, de cuyo todo se quedan cuatro hombres de riguroso
negro, dibujando asimetrías por la tabla. Ni la clase, ni el gusto, ni
el propio baile están reñidos con la fuerza ni con el virtuosismo.
Que tomen nota quienes practican lo contrario. María Pagés hace
aparición volviendo la mirada atrás. Dibuja sobre una grabación
antigua de Rosalía de Triana: seguiriya. Como advertía Gomaespuma,
"no sólo tiene pies, viene con todos los accesorios: brazos, ojos...".
De hecho, los pies enmudecen para dar voz a toda la espiral de expresión
que es la bailaora sevillana. Ahora Vallejo... y, cuando calla, Ana Ramón
retoma online el cante. María ya ha hecho suya la tabla, certera en los
cortes, afilada en los silencios, proclamando estética. La mitad masculina
vuelve con sus movimientos asonantes desembocando en tangos, entremetiendo farruca,
haciendo música. La mitad femenina vuelve cantiñeando, dinámico
soplo de aire fresco, de sal, de color. María, "señora",
retorna transparentando lunares, desplegando alas, echándose a volar. Baila
por soleá, sin música atrás, con música dentro...
Baila creciéndose, demostrando también potencia, técnica
y sentido del humor en ese insinuarse ante la guitarra. La compañía
entra callejera haciendo corro de compás. Pies. Palmas. El humor se hace
con el espectáculo, que el flamenco no es sólo pena. La discusión
de los abanicos, el pique de los bastones, el memorable duelo yo-más
de las castañuelas, en el que Soler acaba hasta esquiando (ver vídeo
online adjunto), y ese fin de fiesta por tangos, del espectáculo y del
festival, en el que se chascarrillea bailando. Amiamiamiamiamia mamma. Amiamiamiamiamia
mamma. Amiamiamiamiamia mamma...

María Pagés (Foto: Daniel Muñoz)
Y colorín, colorado, el tercer festival flamenco de Gomaespuma ha terminado.
Con la duda de qué hacer a partir de mañana en la capital española
a eso de las nueve de la noche, se recogió la afortunada afición
madrileña, esa a la que el dúo radiofónico (que en breve
dejará de serlo) premia porque sí, desde hace tres años,
con una de las mejores muestras de flamenco que guarda el calendario. El que no
se enteró de que las urnas de la entrada eran para recoger fondos destinados
a los niños de la escuela que la Fundación Gomaespuma ha montado
en la India, todavía tendrá una oportunidad más para derrochar
altruismo cuando salga a la venta el tercer disco 'Flamenco pa' tos', en esta
ocasión, dedicado a un genio del flamenco de humor: Emilio el Moro.
Donaciones a la Fundación Gomaespuma
Entidad: Bankinter (España). Número de cuenta: 0128 4446 12 0100000664
revista@flamenco-world.com
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