FESTIVAL FLAMENCO PA’TOS
2007
CAÑIZARES, ARCÁNGEL, DORANTES, EVA YERBABUENA
Los cuatro fantásticos
Silvia Calado. Madrid, 16 de julio de 2007
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fotos, por Daniel Muñoz
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Cañizares (Foto
Daniel Muñoz)

Arcángel (Foto
Daniel Muñoz)
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Vote usted. ¿Quiénes son
los principales representantes del flamenco actual? Escoja
sólo a uno por modalidad. Quizás si se hiciera
esta encuesta, muchos coincidirían en señalar
a Cañizares
en guitarra, a Arcángel en cante, a Dorantes en
instrumental y a Eva Yerbabuena en baile. Deseo concedido.
Nada menos que estos cuatro ases del flamenco de hoy confluyeron
en el cartel de la jornada inaugural de la octava edición
del Festival Flamenco pa’Tos. De verdad, en vivo,
en directo. Claro que excepciones de este tipo sólo
son posibles en foros especiales. Y este lo es, además
de por el encantador coso, porque convierte el flamenco
es motivo para llevar a cabo un proyecto benéfico,
en este caso, el que desarrolla la Fundación
Gomaespuma con los niños necesitados de Sri
Lanka y Nicaragua. Y tanto el proyecto como el festival
se consolidan año tras año, por muchas razones.
Arcángel aportó la suya: “Hace unos
años no vivía esta iniciativa de la misma
manera, ahora al ser padre cambia la perspectiva. Y sabes
que los niños merecen toda nuestra ayuda en este
mundo tan loco y tan podrido. Ojalá todo el mundo
tomara ejemplo”.
Aunque hay muchos ejemplos que tomar
en esta excepcional velada de arte con mayúsculas.
Para muestra, un detalle inusual: todos los artistas se
esperaron para admirarse unos a otros hasta el último
aplauso (que llegó, por cierto, pasada la una de
la madrugada). Incluso hubo colaboración entre
ellos, concretamente, entre Dorantes
y Arcángel
por malagueñas a piano y voz. Pero lo cierto es
que los cuatro protagonistas de la noche y sus músicos
acompañantes son en sí mismos ejemplos de
cómo defender, respetar, nutrir y engrandecer un
género artístico. Cañizares abrió
con la versión en directo de ‘El Albaicín’,
una de las piezas de ‘Iberia’
de Albéniz que ha reelaborado en su último
disco. Y maravilló a la asistencia, que condecoró
al guitarrista con una sonora ovación en pie a
mitad del primer tema. Increíble. Pero es que Cañizares
tiene una relación estratosférica con su
instrumento, con el flamenco y con la música, a
la vez futurista y añeja, a la vez virtuosa y minimal,
a la vez divertida y sobrecogedora, a la vez punzante
y balsámica. Y el receptor cae rendido a sus pies...
inevitablemente, con Albéniz o con cualquiera de
los temas de su repertorio que reinventó anoche,
a veces solo (impresionante), a veces respaldado con bajo,
segunda guitarra y percusión.

Eva Yerbabuena
(Foto Daniel Muñoz)

Dorantes (Foto Daniel
Muñoz)
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Pero es que la noche iba de emociones
fuertes. Arcángel salió a solas con su voz
por martinete. Atacando con punzón, apretando los
puños. Los tercios largos, curtidos, letales. La
soleá, ya acompañado por la guitarra de
Miguel
Ángel Cortés, la desgranó con
paciencia, puliéndola hasta dejarla casi transparente.
Y atreviéndose a fragmentar y reinventar una chispita
los cantes. Por tangos y por alegrías sonó
delicioso, pero sin dejar de envalentonarse, de jugar,
de rebuscar y de alimentar, de paso, la espiral de energía
que en este paraninfo se llega a crear entre público
y artista. Por supuesto, acabó por Huelva, derritiendo
lo que quedaba por derretir con verdades de la existencia
como esa que dice “soy de palabras cortas, pero
digo la verdad, soy como a nadie le importa”. Tras
el necesario descanso, Dorantes aguardaba a lomos de su
piano. El músico lebrijano regaló una hermosa
remezcla de repertorio propio, hilvanando los paisajes
épicos de su música, sus texturas, sus tonalidades,
sus matices. Sin evidencias, sólo con alma y gusto.
Dejó el ambiente cálido, en el punto justo
para el colofón de la noche: Eva
Yerbabuena. La bailaora granadina arrancó con
un silencio. El cuerpo quieto, el semblante en su más
allá. Acude la seguiriya. Y ella comienza a dictar
sentencias a cada giro, a cada tacón, a cada curva,
a cada gesto, a cada nota, a cada gota de sudor. Y la
gente grita de emoción, de placer, de admiración.
No hubo intermedios musicales ni nada. La compañía
estaba allí, entera, en formación, sólo
para su baile. Los cuatro cantaores, las dos guitarras,
la percusión. Y ni dos minutos tardó en
cambiar el traje negro por el rojo, la seguiriya por la
soleá por bulerías. Primero, el trance plástico.
La belleza del posarse, del curvarse, del saberse dibujar.
Y después, la descarga, la ráfaga, los disparos
certeros... por bulerías a la lebrijana. Emoción
superlativa. Quizás más no quepa en una
sola noche.
Galería
de fotos. Festival Flamenco pa'tos 2007
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| Eva Yerbabuena
(Foto: Daniel Muñoz)
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Miguel
Ángel Cortés
(Foto: Daniel Muñoz) |
Eva Yerbabuena
(Foto: Daniel Muñoz) |
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| José
Carlos Gómez y Cañizares
(Foto: Daniel Muñoz)
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Dorantes
y Arcángel
(Foto: Daniel Muñoz) |
Eva Yerbabuena
(Foto: Daniel Muñoz) |
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