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FESTIVAL FLAMENCO PA’ TOS 2005
El fenómeno
Sara Baras
Silvia Calado. Madrid, 20 de junio de
2005
Festival Flamenco Pa’ Tos 2005. Sara
Baras. Marina Heredia. Enrique de Melchor. Colegio de
Médicos. Madrid, 20 de junio de 2005. 21 horas
SARA BARAS. Hoy hay que escribir su nombre con mayúsculas.
La bailaora gaditana estremeció, convenció,
enamoró... despejó dudas, vino, vio, venció.
El público aplaudió, se estremeció, lloró,
gritó, se levantó, la despidió, la volvió
a recibir, la piropeó, la quiso. Y no es que no esté
acostumbrada a este tipo de reacciones, pero en el aula magna
del Colegio de Médicos de Madrid -bautizada la ‘Capilla
Sixtina del flamenco’- todo tomó otra dimensión:
la intimidad, el casi tocarla, el oír su respiración,
el apreciar cada detalle de su baile, el admirar la belleza
de su gesto, el corroborar su elegante manera de ser flamenca.
No hay posibilidad de mentir.
Sara Baras (Foto: Daniel
Muñoz) |
Sara Baras (Foto: Daniel
Muñoz) |
Sara Baras entró con pantalón y chalequillo
bailando la farruca. Violín, guitarras y dos bailaores
acompañaron la salida. Espectacular su serio semblante,
su exquisita planta. Después, se quedó sola...
o eso pareció. Técnicamente impecable, dejó
holgados espacios para el lucimiento sobre la tierra. Pero
nunca se olvidó del cielo, brindando plásticas
estampas, con el rigor y la elegancia requerida por el palo.
El silencio daba escalofríos. Primera ovación
del público... en pie. Conmoción. Tras un intermedio
del cuadro por bulerías, regresó la estrella
más brillante (es que en el público estaban
hasta el director Pedro Almodóvar y el actor Ralph
Fiennes). Sara Baras venía ataviada con un vestido
rojo y cubierta por un mantón bordado. Como tanto se
criticó antaño la exhuberancia de sus pies,
paró el reloj braceando y curvando el cuerpo a compás
de soleá. Se dejó paladear. Hipnotizó.
Ya de camino a la bulería, fracturó por completo
la fina barrera que la separaba de la audiencia, dejándola
interactuar. Bailó paradita, jaleándose, poniéndose
canastera, roneando, vacilando, coqueteando. Y mira que es
guapa. Cerró una vez. Carretilla. Dos veces. Cantaores
alante. Tres veces. José Serrano invitado a la fiesta.
Cuatro veces. Sara Baras.
Pero antes de que se produjera el fenómeno, ocurrieron
la mar de cosas en la jornada inaugural de la sexta edición
del festival benéfico Flamenco Pa’ Tos. Tras
la histriónica presentación de Juan Luis Cano
y Guillermo Fesser (el dúo radiofónico Gomaespuma,
para cuya fundación van la taquilla de este festival)
y el denso pregón de José Luis Ortiz Nuevo,
abrió Enrique
de Melchor. Acompañado de su grupo -violín,
percusión, segunda guitarra y dos voces- seleccionó
de su amplio repertorio temas incluidos en el nuevo álbum
recopilatorio ‘Raíz flamenca’. Tangos,
fandangos, bulerías acancionadas, aires de ida y vuelta...
La música del hijo de Melchor de Marchena aportó
luz y amabilidad a la velada, aderezada la guitarra por las
voces de Lola y Marta Heredia, por las fantasías de
la flauta de Juan Parrilla. Al término de su actuación,
cálidamente acogida por el público, hubo un
ratito para estirar las piernas, refrescar las gargantas en
el patio y comprobar cómo se desvanecía la sospecha
de tormenta.
Marina Heredia
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Ya en la sala, recibía al respetable Marina
Heredia, de vuelta al fin a los escenarios de la capital.
Estaba sola y de pie, con la garganta desnuda, con una multiforme
tanda de tonás. Echó mano de toda la dulzura
que cabe en su garganta para comenzar las mineras, fracturando
más adelante el aire con quejíos límpidos.
Ya en la soleá, que acometió con seriedad y
firmeza, apostó, arriesgó. Quizás va
recordando en esta etapa de camino a la madurez a la maestra
Carmen Linares, a ese clasicismo, a esa entereza. Y, para
terminar, adelantó dos de los temas del repertorio
de su esperado segundo disco. Lo hizo de pie, dejando ver
toda su belleza. Una canción por bulerías de
temática taurina, versos de Bergamín, tangos
tradicionales de ‘Graná’. Vuelve Marina
Heredia, sólida integrante de esa genial generación
que comparte con Estrella Morente, Arcángel y Miguel
Poveda. Para saber lo que aconteció después,
retorne al principio del texto.... y alucine.
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