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FESTIVAL
FLAMENCO PA TOS 2005. BELÉN MAYA Y MAYTE MARTÍN
Flamenco que estremece
Silvia Calado. Madrid, 21 de junio de
2005
Festival Flamenco Pa Tos 2005. Belén
Maya y Mayte Martín. Salva del Real. Antonio Pitingo.
Colegio de Médicos. Madrid, 21 de junio de 2005. 21
horas
Juan Luis Cano: Venga, pregúntamelo.
Guillermo Fesser: ¿Es bonito el flamenco?
Juan Luis Cano: Precioso.
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Mayte Martín y Belén
Maya
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Era la broma recurrente con la que el dúo radiofónico
Gomaespuma volvía a presentar jornada de conciertos
en el Colegio de Médicos de Madrid. Y humor aparte...
¡cuánta razón! Sobre todo, si se trata
de artistas ‘clase A’, como quienes cerraron la
segunda noche del Festival Flamenco Pa Tos 2005. Belén
Maya y Mayte
Martín. Mayte Martín y Belén Maya.
Cantaora y bailaora hicieron gala de ese sentir clásico,
riguroso, sobrio y, al tiempo, creativo que ha dado frutos
como ‘Mayte + Belén’ y ‘Flamenco
de cámara’. De este último espectáculo,
que ha dejado boquiabiertos y conmovidos a decenas de teatros
de todo el mundo, eligieron dos fragmentos: las alegrías
y el taranto. Aunque primero, para calentar, la cantaora ofreció
-con José Ramón Caro al toque- la hermosa vidalita
contenida en su disco ‘Querencia’, esa que dedica
a Juan Valderrama, y que dicta a costa de los escalofríos
de la audiencia. En la misma onda melódica, un coqueto
cante de ida y vuelta.
Belén Maya salió, acto seguido, a pasárselo
en grande por alegrías... con su más fiel cómplice,
la bata de cola. Ya respaldadas por el grupo -violín,
otra guitarra, dos palmas-, se dejaron llevar por las formas
tradicionales. La bailaora, vestida con bata de cola negra,
adornada con lunares y bordados blancos, dibujó estampas
antiguas, con sonrisa indeleble. Jugó con la cola,
coqueteó con el respetable, se puso mujer y niña
al tiempo, revolvió el aire con las manos y los brazos,
repiqueteó el suelo con los pies. A solas con el violín
de Olvido Lanza, se concentró en su estética
personal... poniendo al público en pie en un remate.
Revoleando la cola y santiguándose a compás
dejó la escena libre a la guitarra. José
Luis Montón acometió una farruca propia,
elevando con contundencia el listón del toque de concierto,
de la composición, de la música. El grupo vuelve
para el taranto. Belén Maya despega desde el suelo,
con un sencillo vestido gris. Cada uno de sus movimientos
es un mundo propio. Ni traiciona a la tradición, ni
tampoco a sí misma, a su libertad, a su tiempo. Y la
emoción... La llevan de la garganta a un triple giro
de muñecas, del quejío al gesto, por un canal
invisible que estremece y estremece y...

Mayte Martín (Foto: Daniel
Muñoz)
Como teloneros tuvieron en la primera parte de la noche al
guitarrista Salva del Real y al cantaor Antonio Pitingo. El
tocaor, autor del disco ‘Alí-Katí’,
repasó un repertorio básico con estilos como
la soleá, las bulerías, las alegrías
y los tangos. El cantaor, considerado revelación en
los ambientes flamencos de la capital, arrancó acaramelado
y con maneras copleras, por granaínas. Después
vinieron la soleá, la malagueña y los fandangos
de su tierra, Huelva. Con José Luis Montón como
escudero, el camino se le allanó a este cantaor que
comienza a despegar. Las bulerías las cantó
de pie, sin micro y a cuplé, no era cuestión
de malgastar la ocasión. Como Salva del Real, tuvo
aplausos en pie, que este público es más que
agradecido. Por cierto, no olviden pinchar donde pone ‘donaciones’,
que los fondos recaudados en estos cuatro días de flamenco
van a financiar proyectos de ayuda a niños afectados
por el tsunami en Sri Lanka y a niños afectados por
la pobreza en Nicaragua.
Antonio Pitingo
(Foto: Daniel Muñoz) |
Salva del Real
(Foto: Daniel Muñoz) |
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