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FESTIVAL FLAMENCO
PA TOS 2005. RIQUENI. MERCÉ. ISRAEL GALVÁN
3 experiencias flamencas
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Silvia Calado. Madrid, 22 de junio de
2005
Festival Flamenco pa Tos 2005. Rafael Riqueni. José
Mercé y Moraíto. Israel Galván, Fernando
Terremoto y Alfredo Lagos. Colegio de Médicos. Madrid,
22 de junio de 2005. 21 horas
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Israel Galván (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Equilibrio. La tercera noche de flamenco organizada por la
Fundación Gomaespuma en la sexta edición de
su festival ‘pa tos’ tuvo tres partes igualadas
en altura artística, en calidad, en respuesta del público.
Rafael
Riqueni, tildado de “genio” por los presentadores,
caldeó el ambiente con la embaucadora música
que hace brotar de su sonanta. No hace falta preocuparse por
distinguir palos, no. Sólo hay que dejarse llevar por
las composiciones del guitarrista sevillano, por las salpicaduras
de referencias a los maestros clásicos, por la melancolía,
por la dulzura, por la grandeza, por los detalles de virtuosismo
de su toque... Y disfrutar de la buena forma de un artista
al que la vida no deja ejercer con continuidad. Público
en pie.
Segundo round. José Mercé y Moraíto
Chico. El cantaor, acompañado de su fiel escudero,
ofreció un recital cien por cien flamenco, compuesto
de un repertorio jerezanísimo: soleá, seguiriyas,
bulerías y fandangos. Entró, vestido con traje
de chaqueta de raya diplomática, recordando que acude
complacido de nuevo al festival a colaborar con la causa.
Que acudiera a la primera edición del festival es un
gesto que ya se encargaron de agradecer los organizadores
al comienzo. Moraíto sale dictando sentencia. La voz
grande, a lo viejo, le sigue el camino. Eco jondo de Jerez.
La guitarra vuelve a estremecer. Manuel Torre en el año
2005. Mercé por seguiriyas. Falsetas de antes para
hoy. Todo el entendimiento del cante al toque, del toque al
cante. Quiso despedirse por bulerías del público
de Madrid, que le gusta por ser “serio y sobrio”,
pero no le dejaron acabar con esa pequeña fiesta de
dos, cantada, tocada y bailada. Por bis, unos fandangos, los
de El Gloria, engrandecidos y enriquecidos por una de las
gargantas de más nivel del flamenco actual.
Pasado el recreo, la terna formada por Israel
Galván, Fernando
Terremoto y Alfredo
Lagos entró en acción. ‘La edad de
oro’ es una experiencia. El bailaor, como apuntaron
los Gomaespuma, “ha dado dos pasos más allá
de la heterodoxia y se ha hecho ortodoxo otra vez”.
Difícil es explicarlo pero, cuando se experimenta,
se hace sencillo de entender. Escoltado por el cante de Terremoto,
clónico al de su padre, y por la guitarra de Alfredo
Lagos, en el punto justo entre la raíz y la contemporaneidad,
la propuesta de Israel Galván deja al baile flamenco
en su médula. No hay quien le gane a técnico,
a preciso, a musical... pero tampoco a experimental, a personal,
a jondo. Sus soleares, sus seguiriyas, sus alegrías
o sus tangos -que de todo eso y algo más bailó-
son como concentrados de soleares, seguiriyas, alegrías
o tangos. A veces se quedan en un sucinto fragmento, en apenas
un flash, que siempre se acaba a tajo, sin más mareos
ni florituras. Y la audiencia no sólo alucina, sino
que lo entiende. Tanto que el trío les brindó
un bis de lo más cómplice: un intercambio de
papeles en el que Israel cantó, Terremoto tocó
la guitarra y Alfredo bailó. Ole.
Rafael Riqueni
(Foto: Daniel Muñoz) |
José Mercé
(Foto: Daniel Muñoz) |
Moraíto
(Foto: Daniel Muñoz) |
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