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FESTIVAL FLAMENCO
PA TOS 2005. SON DE LA FRONTERA. TANA. GÜITO
Última noche
de magia
Silvia Calado. Madrid, 23 de junio de
2005
Festival Flamenco Pa Tos 2005. Son de
la Frontera. La Tana. El Güito. Colegio de Médicos.
Madrid, 23 de junio de 2005. 21 horas

Son de la Frontera (Foto: Daniel
Muñoz)
Con una abundante dosis de flamenco en vivo concluye la sexta
edición del Festival Flamenco Pa Tos. Los efectos de
esta intensiva sesión de alrededor de cuatro horas
serán, seguro, duraderos. Cada uno de los artistas
incluidos en el cartel ofrecieron un recital casi completo.
Comenzó Son de la Frontera, el grupo que recrea el
legado de Diego
del Gastor incorporándole el tres cubano. Raúl
Rodríguez, Paco de Amparo, Moi de Morón, Pepe
Torres y Manuel Flores brindaron, dos años después
de debutar en este mismo foro, un concierto energético,
alimentado de la tradición renovada. El bailaor Pepe
Torres fue el encargado de abrir la veda, con baile y compás.
Bulerías. El tres y la guitarra arrancan su vivo diálogo
entre metal y nylon. El cante apunta unas letras. Raúl
Rodríguez se arquea sobre el instrumento del otro lado
del océano y el aire comienza a vibrar. Tenso. Intenso.
Actitud rockera. Alma flamenca. Ahora son dos las guitarras
y el baile por soleá. Serenos. Cante viejo. Reposo.
Maneras de cuadro flamenco de siempre. Y toda la fuerza por
bulerías. Tanta, que el público acabó
ya en pie. Aún quedaban las añejas alegrías
de aire antillano no incluidas en el disco debut ‘Son
de la Frontera’, esos tangos que sacan a la luz la cara
divertida del flamenco y otra fiesta por bulerías,
esta vez aderezadas por las pataítas de calle del palmero
y por la falseta más conocida de Diego del Gastor que
allí estuvo “con su música, con su corazón
y con su verdad”.

La Tana
(Foto: Daniel Muñoz)

El Güito
(Foto: Daniel Muñoz)
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La
Tana llegaría tras el descanso, perfectamente escoltada
por Daniel Méndez a la guitarra y Piraña al
cajón. La cantaora, que comienza su carrera avalada
por Paco de Lucía, acometió un repertorio eminentemente
festero, el mismo que configura su primer álbum ‘Tú,
ven a mí’. Aunque inició por soleares,
pronto cambió a tempo de bulerías; lo mismo
que con la seguiriya ‘Tus consejos’. Canta alto
La Tana, forzando máquinas, al límite. Recuerda
las maneras de Remedios, de Montse Cortés, del más
extremo Camarón. Y tangos y bulerías y la rumbita
que da título al disco. Entre cante y cante, departió
con el público, que apreció en ella sencillez,
simpatía. Con la salida a pie de escenario derrochando
poderío vocal y corporal sin micro, a acabó
por conquistar a una audiencia que ya tenía más
que ganada.
El broche del festival vendría a colocarlo El
Güito. El bailaor rescató la estrella de su
repertorio: la soleá. Una pieza museística que
aún el maestro difunde por los escenarios fiel a sí
mismo. Reposo, austeridad, sencillez, elegancia, tiempo parado.
El público la aplaudió en pie. Y, a continuación,
turno para los continuadores de su escuela. La seguiriya la
comenzaron tres bailaores y la remató una templada
Maripaz Lucena. Sello del maestro. Volvió el trío
masculino para bailar por alegrías, con el mismo método
recto, pulcro. Y resultó ser el final. Pasada la una
de la madrugada, el público estaba tan exhausto que
no demandó el bis de rigor. Así concluyó
el sexto Festival Flamenco Pa Tos, una cita sólida,
cálida, garantía de “exquisita”
programación. Hasta Guillermo Fesser, la mitad del
dúo organizador, confesó haberse aficionado
al flamenco al cabo de seis años. Y quién no
se aficionaría al flamenco en este especial coso que
pone “al público a la altura de los artistas”.
Y todo por la módica cantidad de quince euros y la
satisfacción de que van a parar a la financiación
de los proyectos benéficos de la Fundación Gomaespuma.
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