ESPECIAL. ESTRENO DE ‘FLAMENCO HOY DE CARLOS SAURA’
“Ole, maestro
de Aragón”
Silvia Calado. Madrid, 19 de agosto de 2009
‘Flamenco Hoy de Carlos
Saura’. Dirección: Carlos Saura. Dirección
musical: Chano Domínguez. Coreografía: Rafael
Estévez y Nani Paños. Baile: Rocío
Molina, Pastora Galván, Rafael Estévez, Nani
Paños, Concha Jareño, Laura Rozalén,
David Coria, Jonatan Miró, Álvaro Paños,
Rosana Romero, Carmen Manzanera, Guadalupe Torres, María
Fernández, Ana Agraz, Adrián Santana, Mónica
Iglesias, Andoitz Ruibal, Lara Pla/ Chano Domínguez:
piano, teclados. Antonio Rey, Daniel Jurado: guitarras.
Piraña, Sergey Saprychev: percusión. Marina
Albero: salterio. Ernesto Aurignac: saxo, flauta. Martín
Meléndez: bajo, chelo/ Cante: David Palomar, Jesús
Méndez, Blas Córdoba, Israel, La Tremendita,
La Genara, Alba Carmona. Veranos de la Villa 2009. Puerta
del Ángel. Madrid, 19 a 23 de agosto de 2009. 21:30
horas
Rosana Romero y Carmen
Manzanera (Foto Daniel Muñoz) |
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Ya lo dijo hace unos días José
Luis Ortiz Nuevo: “El mundo del flamenco debe darle
las gracias a Carlos
Saura de manera evidente, que un hombre de su talla
dedique tantas horas a este arte necesita que le premien
con un “ole, maestro de Aragón”. Y esa
gratitud forma parte implícita y explícita
de ‘Flamenco Hoy’, el espectáculo que
el célebre cineasta dirige para mostrar de nuevo
al mundo lo vivo que está ese arte que su cámara
adora. Lo que se ve está justo al final, cuando las
cantiñas se transforman en la jota hermana, cuando
los lazos de Iberia se estrechan y la danza y la música,
los ritmos y las posturas, son un todo envolvente que se
reconoce como algo propio. Lo tácito es la entrega
con la que el equipo artístico ha resuelto el encargo
del autor del filme ‘Flamenco’. Y, sobre todo,
la danza... tanto en creación como en interpretación.
El baile es la base, el eje sobre el que
pivota este espectáculo que encadena hasta una veintena
de piezas con una estética muy ‘saura’,
es decir, sencillez, elegancia y luz. Dos grandes paneles
móviles reflejan los climas cromáticos y proyectan
a veces imágenes online con cámaras entre
cajas, se abren y cierran para cambiar las escenas, y se
usan para dividir planos. Y, claro, se complementan con
otro elemento típico del director: el espejo. Y ese
es el marco en el que la danza luce espléndida, vestida
con acierto por el diseñador Antonio Alvarado con
funcionalidad, glamour, raíz y calle. A la coreografía,
Nani Paños y Rafael Estévez han aplicado con
rigor, exquisitez y servicio al proyecto la máxima
de su compañía Dospormedio: “Mirar atrás
para buscar la modernidad”.
Rocío Molina
(Foto Daniel Muñoz) |
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De ese concepto surgen piezas corales que
quedarán en la memoria de este género. Una
es la cara y cruz por sevillanas: una bíblica deconstruida
y hecha de quietud, y la otra corralera de hiperbólica
vibración. La otra, el fandango de Boccherini en
la sala de ensayo, una coreografía compleja, emocionante,
con más matices de los que se pueden abarcar de una
vez. Sorprende lo creativo, pero también la interpretación
de todos y cada uno de los bailarines, en calidad técnica,
en expresión y en plástica. Claro que después
de haber presenciado semanas atrás una sesión
de ensayo, la conclusión es que la brillantez
que se vio en la tabla es fiel reflejo del trabajo de varios
meses, de cientos de horas.
También es un montaje de nombres
propios, un selecto catálogo de bailaores de hoy.
Pastora
Galván se resume por tangos de Triana, con su
cadera, sus recortes, su sofisticación de lo casero.
Rocío Molina echa a volar al son de una coqueta guajira…
pero con alas de mariposa. Concha Jareño atrapa con
una danza sentenciosa y austera en la iconoclasta saeta.
Laura Rozalén trasporta al XIX con el braceo y la
gracia ingrávida. Nani Paños es refinado en
la farruca, aéreo en el fandango, conector permanente
con el clasicismo inherente a lo jondo. Rafael Estévez
rompe moldes en la zambra y asume el incansable rol agitador
allá donde se precise un extra de energía.
El plantel es, en suma, un variado y valioso extracto de
la generación presente... y de lo que aportará
al futuro.
Nani Paños (Foto
Daniel Muñoz) |
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La música se divide en dos. El papel
protagonista lo tiene Chano Domínguez, director musical
del espectáculo, con composiciones inmersas en su
obra y en su personal sello, que aportan un tono general
de jazz flamenco conectado con lo español…
aunque no tan de hoy. Mucha banda sonora se hace desde el
fondo con instrumentos acompañantes como el saxo,
el bajo, la percusión, el salterio y los teclados,
pero su piano ocupa en varias ocasiones el primer plano.
Y brinda así momentos tan lucidos en conexión
con el baile como la ‘Danza de los Ojos Verdes’
que, protagonizada por Rosana Romero, Carmen Manzanera y
Ana Agraz, mantón, palillos y verdor, rinde homenaje
a Antonia
Mercé ‘La Argentina’.
La otra parte es la que requiere el flamenco
más tradicional, la guitarra casi a solas de Antonio
Rey, a la vez dando rienda suelta a su explosivo nervio,
y sujetándose a los cánones y a las necesidades
del baile y el cante.
Concha Jareño
(Foto Daniel Muñoz) |
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Las voces tienen en primera línea
a tres jóvenes bien maduros y experimentados tanto
en solitario como cantando para bailar: David Palomar, ejerciendo
no sólo de espléndido cantaor -genial la saeta-
sino también casi de director vocal; Jesús
Méndez, que sigue sacando más lustre a su
garganta vieja por seguiriyas; y Rosario la Tremendita,
capaz de hacer bello el más intrincado dibujo. Los
otros tres cantaores -Israel, La Genara y Alba Carmona-
son la apuesta por lo novel y seguro sabrán aprovechar
esta oportunidad para ganar en confianza, peso y solvencia
en la tabla.
Ahora quedan cinco noches por delante
en este escenario situado entre los pinos de la madrileña
Casa de Campo para dar las gracias a Carlos Saura por poner
su arte y su marca al servicio del flamenco, otra vez con
calidad, otra vez mirando al mundo, a los grandes escenarios
y al futuro. Y se las darán los artistas desde las
tablas y miles de personas aplaudiendo en pie, como esta
noche de estreno, desde el patio de butacas.