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TENTACIONES DE VOYEUR. LA CYBERVENTANA A LA FERIA MUNDIAL DEL FLAMENCO
Silvia Calado Olivo
Si alguien quiere saber qué se coció en la Feria Mundial del Flamenco,
que le pregunte a la webcam de Flamenco-World.com. El sofisticado juguete de voyeur
se convirtió, apostado en su garita, en un personaje más de los
que se acercaron al Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla como vendedor,
comprador, producto o mero curioso de la que da sus primeros pasos como industria
flamenca. Y en la pequeña ventana a disposición de la afición
flamenca internacional que, sólo en contadas ocasiones, mostraba la desnudez
de las arcadas de luz que daban forma a uno de los patios del recinto. Quince
mil visitas lo impidieron.
Tras la vuelta de reconocimiento, que daba como resultado un colorido cóctel
de trajes de flamenca, guitarras, fotografías, zapatos, complementos, discos,
cámaras de televisión, alguna degustación de vino y un tanto
de artisteo, el travelling se detenía ineludiblemente en la pantalla que,
a modo de espejo, captaba la imagen de uno mismo en pleno acercamiento al cybermundo
flamenco. Los niños, por supuesto, eran los primeros en reparar en el pequeño
espía. Y, después de ellos, las caras más conocidas de este
arte.

Stand de Flamenco-world.com
Dieguito el Cigala hizo un alto arrastrando con él a su hijo, a Jerry
González y al Piraña. Vino también Arcángel, llegó
Cañizares, al rato Kiko Veneno. Y Matilde Coral y Marina Heredia y Javier
Colina y Bernardo Parrilla y Pepa Montes y Pedro Ricardo Miño... Y el en
sí mismo espectáculo Tomasito, quien brindó a los enganchados
a la web una exclusiva cyberpataíta.
De robot a robot. No menos memorable fue su incursión en el chat, en el
que se topó con Vicente Amigo y, juntos, empezaron a componer letras online.
La contraseña para reconocerse, sin desperdicio:
- ¿Eres de verdad Tomasito? A ver, ¿cuál es la capital
del mundo?
- Jerez.
- Vamos bien. ¿Y dentro de Jerez?
- Santiago.
- Hola, Tomasito.

Matilde coral, Centro Andaluz de Flamenco, Joaquín
Grilo
y Javier Colina (Fotos: Anahí Cármody)
Mientras tanto, los visitantes se arremolinaban en torno al stand para hacerse
con su pegatina o con el codiciado póster, de los que se repartieron un
millar. Pero "no, señora, de Camarón, no hay". El encuentro
de los aficionados con la web dio de sí anécdotas tan curiosas como
la visita del nieto del Niño de Cabra, sorprendido de ver la biografía
de su abuelo en la enciclopedia de
artistas...
La actividad que hervía en el colmao virtual de la feria, se arremolinaba
con un perenne hilo musical que superponía la cíclica voz registrada
de Arcángel, los riapitás de las castañuelas, algún
rasgueo de guitarra, aquel quejío fandanguero, el eco de la azafata que
anunciaba por megafonía uno u otro acto del programa y el bullicio de un
gentío de niños, abuelos, artistas, aficionados, turistas y curiosos
indefinidos... Y, allá, al fondo, la inmutable sonrisa de la escanciadora
de vinos del Condado. Visita ineludible donde las hubiere.

Imágenes de la Feria Mundial del Flamenco
Y ya iniciado el movimiento, pues un garbeo por el pase de moda flamenca de
cada tarde -suerte de quién presenció el que cerró Juana
Amaya jaleada por Marina Heredia-; un vistazo a la presentación de obras
como Pura Intención; un paseo por el recital de los artistas de Morón
y, quien dice Morón, dice la Sierra de Huelva, o Arahal o Jerez o Utrera.
Igual pillaba de paso la pantalla que, milagrito de la tecnología, retrataba
al personal junto a su flamenco preferido; una presentación discográfica
como la de Esperanza Fernández, la de Dieguito, la de Luis Caballero; o
la propia puesta de largo de Flamenco-world.com, en la que Kiko Veneno y Arcángel
abrieron con la prensa un sabroso debate sobre el flamenco en Internet... Y, claro,
entre cante y cante, entre vistazo y vistazo, un acodo en el ambigú, ya
de media mañana, ya previo al espectáculo nocturno en el aireado
semicírculo del palacio... guindas diarias por cortesía de, entre
otros, la Compañía Andaluza de Danza (caramelo Bayón incluido),
Chano Domínguez, Tomatito, Cañizares, Arcángel, Los Activos
o Tomasito, quien, a golpe de ritmo, acabó levantando al público
del sillerío, a pesar del cansancio ya acumulado tras cuatro intensos días
de compás negociante.
Quedó buen sabor de boca, a pesar de algún lastimeo dirigido
a la organización o la mera confusión de quién no sabía
bien a qué iba. De hecho, una de las conclusiones más claras es
que para la próxima edición, que coincidirá con la Bienal
de Flamenco, ya está prevista una ampliación del recinto, tal es
la demanda recibida. Incluso se cumplió algún sueño. Y, si
no, que le pregunten a la señora del póster, la que se llevó
consigo una foto haciendo compás al mismísimo Camarón...
Silvia Calado Olivo
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