|
GALA ‘ANTONIO
GADES. 50 AÑOS DE DANZA ESPAÑOLA’
Sigue la travesía
Silvia Calado. Madrid, 2 de septiembre
de 2005
Antonio Gades, 50 años de danza española.
Compañía Antonio Gades: ‘Carmen’,
‘Bodas de sangre’, ‘Fuenteovejuna’.
Sara Baras: farruca. Manolete:
alegrías. Aída Gómez:
‘Silencio rasgado’. Teatro de la Zarzuela. Madrid,
2 de septiembre de 2005.

Compañía Antonio
Gades (Foto: Fundación Antonio Gades)
Un año después de que Antonio
Gades dejara de navegar, su memoria se reaviva. La fundación
que vela por su legado organizó la noche del 2 de septiembre
en el madrileño Teatro de la Zarzuela un homenaje que
incluía la presentación oficial de la Compañía
Antonio Gades, actuaciones de varios compañeros y las
emocionadas palabras de su maestra Pilar López. “El
talento magistral de Antonio no tiene límites, es imposible
valorarlo. Era un bailarín de alta escuela española
y un bailaor con un estilo propio. Era un monstruo, como se
dice vulgarmente”. La hermana de La Argentinita acabó
bailando y con un “hasta pronto”. A continuación,
comenzó la danza.
La gala intercaló escenas de tres obras de Gades -‘Carmen’,
‘Bodas de sangre’ y ‘Fuenteovejuna’-,
con las actuaciones de Manolete, Aída Gómez,
Sara Baras y el cantautor Paco Ibáñez, en sustitución
de El Lebrijano. Aunque dicha estructuración rompió
el clima de las coreografías repuestas, pudo revivirse
el esplendor de montajes que el tiempo no merma, ni tampoco
la ausencia del creador. Sorprendió la capacidad con
la que Adrián
Galia asumió los papeles antaño interpretados
por el maestro, dejando sobre la escena escalofriantes estampas
de parecido. La interpretación de Stella Arauzo -maestra
de baile de la refundada compañía- en el papel
de la cigarrera sevillana fue también desgarradora.
Y, en conjunto, la compañía logró llevar
a buen puerto, con una actitud impecable, la ya legendaria
forma de poner el baile español y flamenco en escena
que Gades practicó.

Homenaje a Antonio Gades (Foto:
Fundación Antonio Gades)
Las actuaciones de los invitados fueron desiguales. La ovación
más fuerte se la llevó Sara
Baras, con una íntima revisión de la farruca
de ‘Sueños’, enfundada en traje corto.
Acompañada por la guitarra de José María
Bandera y el violín de José Amador, bailó
con elegancia y seguridad la gaditana, consciente del homenaje.
Y no tuvo miedo a desnudar sus movimientos y zapateados en
amplios silencios que cargaron de emoción la sala.
Manolete bailó, vestido con traje blanco, sus ya tradicionales
alegrías. Y Aída Gómez hizo un híbrido
de estilos para bailar, también con pantalones, una
pieza de Jorge Pardo que se quedó en tierra de nadie
y debilitada frente a la potente intervención de Sara
Baras. En sustitución del cantaor El Lebrijano, también
rindió tributo al bailaor el cantautor Paco Ibáñez,
que le dedicó un poema cantado de Jorge Manrique. En
las butacas, grandes nombres del baile español y decenas
de aficionados arroparon el tributo. La libertad, el trabajo,
la disciplina, la genialidad… también estuvieron
presentes en una velada en la que la ausencia se volvió
presencia.

Homenaje a Antonio Gades (Foto:
Fundación Antonio Gades)
revista@flamenco-world.com
|