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Nuevos cantaores. Guía de escucha. Especial
Direcciones del cante
joven
Silvia Calado, noviembre de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Aunque Paco de Lucía insiste en que “los
jóvenes cantaores no sólo pueden oír
a Camarón si quieren tener personalidad”, lo
cierto es que una nueva hornada de vocalistas irrumpe con
fuerza en el flamenco dispuesta a defender y enriquecer distintas
escuelas e incluso -estos son los menos- a experimentar con
nuevos senderos estilísticos. Están, por supuesto,
los ‘camaroneros’, pero también las seguidoras
de La Niña de los Peines, los fieles a las castas locales
o los que se acercan al jazz, al pop, al bolero o a la música
contemporánea. Hay para todos los gustos y, sobre todo,
una intención manifiesta de mantener la vitalidad del
flamenco conjugando tradición y avance... con calidad
y conocimiento. Aquí van unas pistas.
No hay duda de que Camarón
de la Isla ha marcado a toda una generación
de cantaores. El eco, la forma de modular, los
estilos... y hasta la estética del artista
de San Fernando han sido y son cultivadas por
cantaores como Duquende,
Diego el Cigala, El Potito; y cantaoras como Montse
Cortés, Remedios Amaya, Carmen Carmona
o La Tana. Duquende, que fue apadrinado por el
propio Camarón a los nueve años,
ha seguido la senda de su ídolo tanto en
sus trabajos discográficos, entre los que
destaca ‘Samaruco’, como en directo.
Incluso ha hecho y sigue haciendo giras junto
a Paco de Lucía ‘sustituyendo’
al mítico cantaor, como queda patente en
el álbum ‘Luzía’.
Otro cantaor de indudable eco
‘camaronero’ es El
Potito, que de niño fue descubierto
y lanzado por los Lucía. En su primer disco,
‘Andando por los caminos’, estuvo
acompañado a la guitarra nada menos que
por Paco de Lucía, Tomatito, Vicente Amigo,
Riqueni, Cañizares... los ‘all stars’.
Entonces tenía catorce años. Grabó
otros discos propios y colaboraciones con Jorge
Pardo, Paco de Lucía (‘Ziryab’)
o Ketama (‘De akí a Ketama’).
Y, actualmente, forma parte de la banda de Tomatito.
Duquende
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Diego el Cigala |
Diego
el Cigala se inició también
siguiendo los pasos de Camarón, que en
1988 lo bautizó como ‘Dieguito’,
aunque su carrera es un permanente esfuerzo por
forjar una personalidad y un estilo propios. Y
lo ha hecho dentro de los estrictos cánones
del flamenco tradicional, como se aprecia en ‘Directo
en el Teatro Real’, y fuera de ellos, aderezando
sus tangos y bulerías con arreglos próximos
al pop y, más recientemente, trasplantando
lo jondo a otros terrenos musicales. ‘Lágrimas
negras’, una joya hecha junto al pianista
cubano Bebo Valdés, está siendo
todo un éxito internacional tirando de
una fórmula básica: raíz
+ comunicación.
También las cantaoras
se han ‘acamaronao’. El caso de Remedios
Amaya es de reciprocidad, pues Camarón
profesaba por esta cantaora sevillana auténtica
admiración. Con el de La Isla tiene en
común ese particular quejío, esa
capacidad para ampliar miras hacia otros campos,
esa musicalidad y sentido del compás. Aunque
su discografía es muy amplia, es a partir
de ‘Me voy contigo’ cuando llega al
gran público y fija un camino estilístico
propio que sigue con ‘Gitana soy’
y ‘Sonsonete’. Otra voz femenina de
claro eco camaronero es Montse
Cortés que, además de ser integrante
estable de la compañía de Antonio
Canales, se labra su carrera en solitario que
ya ha dado como frutos ‘Alabanza’
y ‘La rosa blanca’. Más recientemente
se han incorporado al circuito profesional la
granadina Carmen Carmona, que grabó el
disco ‘Calivinacá’, y la sevillana
La Tana, elegida por Paco de Lucía para
poner voz y coros a más de un tema de ‘Cositas
buenas’. |

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Tras años de desprestigio
entre la ‘clase’ flamencóloga,
muchos cantaores optan por sacar brillo al cante
más melódico, al cultivado por artistas
como Pepe Marchena, Juan Valderrama o El Pena,
cultivadores de estilos de la familia de los fandangos,
de los cantes de ida y vuelta, de levante... También
se afanan en desempolvar el legado de cantaores
completos que son referentes ineludibles como
La Niña de los Peines y Antonio Chacón.
Abanderan este movimiento cantaores como Estrella
Morente, Mayte Martín, Miguel Poveda,
Arcángel, Segundo Falcón... La virtud
común a todos es que, además, se
interesan por dar un paso adelante, algunos de
ellos asumiendo riesgos o ensayando encuentros
con otras músicas. Enrique Morente es,
sin duda, el padrino de esta ‘escuela’.

Estrella Morente
El caso de Estrella Morente es
excepcional pues, sin hacer ninguna concesión
a lo que se considera música comercial,
logró situarse en los primeros puestos
de las listas de venta españolas con su
álbum debut ‘Mi cante y un poema’.
El disco es un compendio de estilos de cante recuperados
a la manera de los grandes maestros: alegrías,
tangos, bulerías, malagueñas, taranta,
media granaína... más un tema algo
‘experimental’ hecho a partir de una
poesía de Juan Ramón Jiménez.
El segundo álbum de la cantaora granadina,
‘Calle del aire’, se compuso de canciones
populares de tema navideño, un concepto
cercano al de ‘Canciones populares antiguas’
de Carmen Linares, a la vez inspirado en ‘Canciones
populares españolas’ grabado en 1931
por Federico García Lorca y La Argentinita.
El próximo disco está proyectado
como un homenaje directo a La Niña de los
Peines, tal como mostró en directo con
el espectáculo ‘Pastora 1922’
el pasado junio de 2004 en Granada.

Miguel Poveda
Mayte
Martín y Miguel
Poveda tienen biografías comunes: catalanes,
autodidactas y consagrados para el mundo del flamenco
al ganar la Lámpara Minera del Festival
de La Unión. La cantaora, de hecho, por
edad y experiencia, hizo de guía para el
cantaor. El concepto flamenco de Mayte Martín
va por el lado de la sobriedad, la emoción
y el preciosismo vocal. Toca todos los palos pero,
además, no obvia otras ramas musicales
que la inspiren: ahí están sus discos
de boleros ‘Free boleros’ y ‘Tiempo
de amar’. Su gran obra discográfica
flamenca ha sido ‘Querencia’, un disco
en el que glosa a Antonio Chacón, La niña
de los Peines, El Pena y Juan Valderrama, arrimándose
un poquito a la copla tradicional. Miguel Poveda,
por su parte, tira de las mismas ramas pero, además,
busca aproximarse al flamenco jerezano de compás.
Con esta dualidad, ha obtenido el beneplácito
de la afición más exigente, más
ortodoxa, que se rinde ante su fondo y su forma.
‘Viento del Este’, ‘Suena Flamenco’
y ‘Zaguán’ lo prueban. Además,
se tira al río de la experimentación,
como se aprecia en su último disco ‘Rafael
Alberti. Poemas del exilio’, una suite para
orquesta de cámara y voz flamenca de estilo
contemporáneo. No está lejos de
esta senda el cantaor madrileño Paco del
Pozo, también laureado en el festival murciano,
fiel a la ortodoxia y amigo de la fusión.
Con ‘Vestido de luces’ estrena discografía.
Otro nombre a subrayar dentro de esta línea
es el de Arcángel.
El cantaor onubense se inició siendo niño
en el cante por fandangos, la seña de identidad
de su tierra: Huelva. Se curtió después
en el cante para bailar secundando a las principales
figuras. Con Manolo Caracol, Pepe Pinto y Juan
Talega como referentes, fue abonando una trayectoria
que en solitario se consolida formando tándem
con Juan Carlos Romero. El guitarrista compuso
y produjo sus dos discos en solitario ‘Arcángel’
y ‘La calle perdía’, trabajos
que marcan una interesante línea de música
flamenca de raíz actualizada. Segundo
Falcón lleva una trayectoria paralela,
pero con la diferencia de que su formación
se asienta en su tierra natal, Mairena del Alcor,
y, por tanto, en Antonio Mairena, su padrino artístico.
Lleva años enrolado en la compañía
de Eva Yerbabuena, lo que no le ha restado tiempo
para desarrollar una carrera en solitario en la
que destaca el disco ‘Un segundo de cante’.
En este trabajo rinde homenaje a ‘los tres
enriques’ que le inspiran: Enrique Morente,
Enrique Soto ‘Sordera’ y Enrique el
Extremeño. A ello suma la inquietud por
hermanar el flamenco con otras músicas
como la hindú o la árabe. Así
lo ha demostrado con el espectáculo ‘Tierra
de nadie’.
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