GUÍA DE ESCUCHA. FLAMENCO BÁSICO
¿Y por dónde empiezo?
Flamenco-world.com, agosto de 2009
¿Acabas de descubrir el
flamenco? Pues pon a prueba tu curiosidad y comienza a conocer
el inmenso mundo musical que hay detrás de ese primer
‘ay’. El flamenco es una música con más
de dos siglos de antigüedad y se conservan registros
sonoros desde principios del siglo XX. Desde entonces, cientos
de discos -desde los cilindros de cera al compacto digital-
dan muestra de la evolución, la conservación,
la variedad y, sobre todo, la libertad de este atractivo
género en el que la voz y la guitarra tienen el protagonismo.
La flexibilidad del flamenco te lo pone bien fácil
sea cual sea tu sonido preferido, pues tiene puertas al
jazz, al pop, al rock o a la world music. Ni hay que ser
un experto, ni saber distinguir los palos, ni conocerse
la enciclopedia, sólo hacer caso al oído y
echar mano de un poco de ayuda. Aquí va esta guía
básica.
• Un disco de Paco
de Lucía
• Un disco de Camarón
• Una recopilación de flamenco
actual
• Una antología antigua
• La ‘Antología’ de
Carmen Linares
• Un disco de guitarra actual: Vicente
Amigo, Cañizares, Gerardo Núñez
• Algo que se salga del molde: ‘Omega’,
‘Voz de referencia’, ‘Tauromagia’
• Un crossover: Pata Negra
• Un superventas: José Mercé,
Niña Pastori, Estrella Morente
• La peli ‘Flamenco’ de Carlos
Saura
…
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Probablemente tu música habitual
sea el pop o el rock. Y, de repente, un giro vocal, un acorde
de guitarra o un ritmo te han hecho preguntarte qué
es eso diferente que sonaba. Sí, todo apunta a que
es flamenco. Has oído que es algo para entendidos,
que hay que saber… pero aún así, ¿eres
un entendido en pop? No, simplemente, hay grupos, temas
o estilos que te gustan, los escuchas, los disfrutas. ¿Por
qué no va a ser igual con el flamenco? Además,
por lo que has oído, te ha parecido que son músicos
abiertos y modernos, ¿no?
Y tanto. Actualmente están en marcha
varios grupos que parten del flamenco y lo colorean de unas
u otras influencias musicales. Y quizás te sea más
fácil comenzar por ellos. Ojos de Brujo, por ejemplo,
te permite conocer la bulería pero a son de funky,
con salpicones electrónicos y hiphoperos en discos
como ‘Techarí’. La Shica entremezcla
algún ritmo flamenco, muchos quejíos, un poco
de copla y otro poco de jazz en su ‘Trabajito de chinos’.
Pitingo entremete cantes clásicos de, por ejemplo,
Fernanda de Utrera, entre sus ‘soulerías’,
híbrido de bulería y soul. Desde Jerez, Los
Delinqüentes han tomado el testigo flamenco-rock-callejero
del mítico grupo Pata
Negra y de su influyente colega Kiko Veneno, cuyas discografías
son de recomendada escucha o, por lo menos, los discos ‘Veneno’,
‘Blues de la Frontera’ y ‘Un ratito de
gloria’. Los dos integrantes del grupo jerezano, más
el mismísimo Kiko, Muchachito Bombo Infierno y Tomasito,
formaron el pasado año el colectivo G-5, con un disco
-‘Tucaratupapi’- y una gira que dieron una vuelta
de tuerca a la mezcla de lo jondo, lo rock, la rumba y la
calle. Por cierto que Tomasito en solitario es uno de los
principales heterodoxos del flamenco. Cantante, bailaor
y mucho más, aplica su jondo carisma y su espíritu
rockero a discos como ‘Y de lo mío, ¿qué?’,
trabajo que refleja su vibrante directo. Aunque el padre
de ese nuevo flamenco de raíz jerezana es Diego
Carrasco. Cualquiera de sus discos invita a conocer
las mil y una caras de la bulería, pero con sello
de autor y formas próximas a las músicas más
actuales. El fundamental, créeme, es ‘Voz de
referencia’.
Los amantes del jazz también tienen
el camino despejado para llegar al flamenco. ‘Sketches
of Spain’ de Miles Davis en 1960 fue un hito, precedido
por encuentros de flamencos y jazzeros en Estados Unidos
como los que protagonizaron el guitarrista Sabicas con el
saxo de El Negro Aquilino ya en los años 40. La etiqueta
mixta ‘Jazz flamenco’ dio título al doble
disco que grabó el saxofonista Pedro Iturralde el
1967 con Paco de Lucía. Y a partir de ahí
sirvió para referirse al trabajo de músicos
como el saxofonista Jorge Pardo o el bajista Carles
Benavent, que continúan abriendo sendas, colaborando
con grandes de la escena del jazz como Chick Corea (escuchar
‘The ultimate adventure’ de 2006) y editando
discos tan fundamentales como los dos ‘Vientos flamencos’,
‘Las cigarras son quizá sordas’ y el
‘2332’ de Pardo, o ‘Fénix’
y ‘Agüita que corre’ de Benavent…
más sus contribuciones al sexteto de De Lucía.
El saxo y el bajo junto con Tino di Geraldo forman un trío
básico que acaba de registrar ‘Sin precedentes’,
un buen disco para un primer paso desde la perspectiva instrumental.
Hay pianistas de aquí como Chano
Domínguez, con álbumes como ‘Mira
cómo viene’ y ‘New flamenco sound’.
También los hay de fuera que se asocian con flamencos
de aquí, como es el caso del dominicano Michel Camilo
que ha grabado los populares ‘Spain’ y ‘Spain
again’ con el guitarrista Tomatito; o el venerable
cubano Bebo Valdés, que rompió pronósticos
al aliarse con el cantaor Diego el Cigala en ‘Lágrimas
negras’. También suenan trompetas del latin
jazz como la de Jerry González mano a mano con ‘Los
piratas del flamenco’. De los proyectos más
recientes, ahora está el saxo valenciano Perico Sambeat
de gira con su ‘Flamenco Big Band’. Aunque antes
es mejor no pasar por alto propuestas colectivas como ‘Jazzpaña’,
con orquesta dirigida por Vince Mendoza, o el ‘NY
Flamenco Reunion’ del batería Marc Miralta.
Pura convivencia.
El flamenco es una música del mundo
que se ha mezclado con otras músicas del mundo. Y
ese carácter amistoso pone las cosas sencillas a
quienes gustan de los sonidos étnicos. Con lo hindú
hay un disco fundamental, el ‘Yerbagüena’
de Pepe
Habichuela y la Bollywood Strings Band. Con lo árabe
se ha sabido entender a la perfección el cantaor
Lebrijano, en álbumes como ‘Encuentros’
y ‘Casablanca’. Y también desde el otro
lado han venido de vuelta trabajos como ‘La Chekara
y el flamenco’, fruto de las colaboraciones de la
orquesta de Tetuán con artistas como Enrique Morente.
A África se asomaron en sus inicios los Ketama, fraguando
discos como las dos entregas de ‘Songhai’ junto
a la cora y la voz de Toumani Diabate. Y hasta Latinoamérica
viajaron Son de la Frontera para importar el tres cubano
y adaptarlo al legado flamenco del influyente guitarrista
Diego del Gastor. De ese diálogo nacen sus discos
‘Son de la Frontera’ y ‘Cal’. Desde
luego, en la música las fronteras son pocas.
Seguro que hay dos nombres que te suenan,
pues llevan años colándose entre los superventas
con un flamenco que muchos han catalogado como ‘legible’.
José Mercé era un cantaor clásico,
nacido en la familia de los Sordera, que triunfó
de la mano de Vicente Amigo (de quien luego hablaremos)
con ‘Del amanecer’, un antes y un después
en el flamenco actual porque dio lugar a un artista de masas
y a nuevos públicos para el género. Arreglos
próximos al pop y cantes acancionados le dieron la
clave. Y eso sin dejar de insertar en sus grabaciones palos
‘serios’ como soleá y seguiriya.
Niña
Pastori compartió con el jerezano los primeros
puestos, aunque ella por su edad caló rápidamente
en el público adolescente con canciones románticas
por tangos y bulerías. María, descubierta
de niña por Camarón, sigue fiel a su fórmula,
aunque en su último ‘Esperando verte’
canta por soleá y por minera, al tiempo que pone
wah-wah a sus tangos. Tanta repercusión como ellos
tuvo el ‘Me voy contigo’ de Remedios Amaya que,
producido por Vicente Amigo también, vendió
150.000 copias. Y, por sorpresa, también lo consiguió
la cantaora granadina Estrella Morente con un disco muy
tradicional pero que consiguió cautivar a miles de
oyentes: ‘Mi cante y un poema’ es ya un básico.
Aunque ya suene hasta tópico, hoy
día el flamenco no puede entenderse sin Camarón
y Paco
de Lucía. Hace treinta años, el cantaor
y el guitarrista revolucionaron el flamenco, marcando un
punto de inflexión entre el pasado y el porvenir
del género. Y una buena forma de empezar es tirando
de sus discos, pues tienen el equilibrio justo entre la
tradición, la innovación y una desbordante
calidad-personalidad interpretativa. Se contarían
por centenares, o quizás por miles, las personas
que se han aficionado al flamenco al escuchar ‘Almoraima’,
‘Entre dos aguas’ (del disco ‘Fuente y
caudal’), ‘Sólo quiero caminar’,
‘Como el agua’, ‘Volando voy’ (de
‘La leyenda del tiempo’) o ‘Soy gitano’.
Ah, para los que se animen y busquen una inmersión
profunda en cualquiera de los dos, ahí están
las cajas ‘integrales’, a veces a buen precio.
Decía hace poco el guitarrista del
popular grupo Muse, Matthiew Bellamy, en una entrevista
a un semanal español que aprendió sus primeros
acordes escuchando a Camarón. Y eso le ha sucedido
a muchos guitarristas del mundo, incluso a Eddie Van Halen.
Y es que es enorme el atractivo que despiertan tanto la
técnica como la emoción de la guitarra flamenca
y española allá donde llega. Ya comprobaron
maestros clásicos como Sabicas
–que comparte gloria generacional con Niño
Ricardo- el efecto de su toque entre las enormes audiencias
de Estados Unidos, un testigo internacional que tomó
el ya citado Paco de Lucía, compañero de generación
de otro figurón del toque: Manolo Sanlúcar.
Su intelectualización de la guitarra flamenca no
está reñida con la legibilidad de obras suyas
como ‘Tauromagia’ o ‘Locura de brisa y
trino’.
Pero después vino mucho más.
En el panorama contemporáneo hay que conocer la personal
delicadeza de Vicente Amigo y la capacidad de sus composiciones
para llegar a grandes públicos. Discos como ‘Vivencias
imaginadas’ o ‘Ciudad de las ideas’ son
parte de la lista de básicos. Gerardo Núñez
partió de la escuela jerezana para llegar al mundo,
con discos como ‘Calima’. Y entre la escuela
‘paquera’ y la clásica española
se sitúa Cañizares para hacer una música
de creatividad y técnica desbordantes que se plasma
en discos como ‘Noches de imán y luna’,
al que se suman compromisos con la clásica española
como el laborioso ‘Iberia. Albéniz por Cañizares’.
Tomatito es capaz de codearse con los jazzeros latinos pero,
sobre todo, de hacer sentir su personal compromiso con la
rítmica y la sonoridad de la sonanta, envuelto siempre
en grupo. Así se le escucha en discos como ‘Guitarra
gitana’ o en la recopilación (con un directo
de bonus track) ‘Tomatito. Anthology’. Y los
más jóvenes vienen agitando la cosa, cada
uno a su manera. A tener en cuenta son José Manuel
León, Juan Antonio Suárez Cano, Antonio Rey
o Juan Diego.
| Recopilaciones
y antologías |
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Una manera de determinar gustos, de picotear
un poco y de escuchar con panorámica es elegir una
recopilación. Las hay de flamenco más actual,
de flamenco más antiguo, de cante, de guitarra y
hasta por palos. ‘Con poderío. Nuestro mejor
flamenco’ es una doble selección de temas del
archivo de EMI, a cargo de artistas de primera línea
actual como José Mercé, Remedios
Amaya, Arcángel, Mayte Martín… y
también con algún guiño a flamencos
del pasado ya míticos como Manolo Caracol y La Niña
de los Peines.
Otra multinacional, Universal, tiene repartidas
en distintas entregas de los recopilatorios ‘Pa saber
de flamenco’ diferentes extractos de su inmenso archivo,
del cual Camarón y Paco de Lucía son cabecera.
Los tres primeros volúmenes dan un repaso general
al flamenco de las tres últimas décadas, mientras
que el cuarto volumen se centra en las mezclas del flamenco
con otros géneros. Hay dos entregas dedicadas a los
palos más populares: ‘Pa saber de bulerías’
y ‘Pa saber de tangos’. Y, además, un
volumen de guitarra que va de los inicios a hoy, de Ramón
Montoya a Raimundo Amador. Los discos ‘Flamenco for
beginners’ y ‘El flamenco es universal’
son también opciones para comenzar por lo más
contemporáneo. Para conocer lo viejo, mejor escuchar
discos como ‘Grandes maestros del flamenco’,
con cantes y cantaores de la primera mitad del siglo XX,
o ‘Quejío’ con clásicos como Antonio
Mairena, Terremoto o Fernanda.
Con intención de recapitular, evitar
pérdidas y honrar las raíces, desde hace cincuenta
años se vienen haciendo antologías. Que, de
camino, son buenas guías para aquellos que comienzan
en esto del flamenco. De las más recientes, es imprescindible
‘Antología. La mujer en el cante’ de
Carmen Linares, inspirada en mujeres cantaoras de todos
los tiempos pero con las mejores guitarras de la actualidad
y la inconfundible voz de la ‘dama del cante’.
Más atrás en el tiempo, la clave está
en el doble CD ‘Antología del cante flamenco’,
la primera de su género, publicada originariamente
en 1954. Antonio Mairena dejó grabada en 1965 su
‘Antología del cante flamenco y cante gitano’.
En 1982 vio la luz ‘Magna antología del cante
flamenco’, que reunió a lo más granado
del cante de entonces, además de a voces y palos
casi perdidos, y que hoy se presenta en una lujosa caja
con diez CD y un libro explicativo del origen de cada cante.
Y todas ellas están catalogadas en la actualidad
y perfectamente presentadas.
Una vez entrados en faena y con el oído
ya más hecho a soleares, rasgueos y quejíos,
quizás te atrevas con los discos que nuestros antepasados
escuchaban en las radios y los gramófonos. En aquella
época hay unanimidad en una figura: La
Niña de los Peines. La cantaora sevillana se
considera la mejor de todos los tiempos. Se la puede escuchar
profundamente con la caja integral ‘La Niña
de los Peines. Patrimonio de Andalucía’. Y
también de forma sintética en discos restaurados
como ‘La Niña de los Peines. Grandes figuras
del flamenco. Volumen 3’.
Antonio Chacón, Manuel Vallejo o
Manuel Torres dan también ‘información’
sobre aquellos principios grabados en pizarra, época
en la que ya emergían Manolo Caracol o Pepe Marchena.
Hay varios discos con el título ‘Grabaciones
discos pizarra’ de lo más interesante. Aunque
no son los más vetustos. Lo más antiguo que
puede escucharse en flamenco es ‘Cilindros de cera’,
con cantes de principios del siglo XX impresos por El Mochuelo
y El Sevillano, entre otros.
Cualquier disco flamenco, incluso los de
fusión, tienen apellidados los temas con extrañas
palabras como ‘bulerías’, ‘seguiriyas’,
‘fandangos’ o ‘tanguillos’. Son
los llamados palos del flamenco. Y es todo un reto y casi
un juego, según se tome, aprender a distinguirlos.
Para ello, es de grandísima ayuda un método
en formato disco-libro titulado ‘Cante por cante’,
en el que se ofrecen al oyente todos los trucos que permiten
diferenciar de forma sencilla un palo de otro. Con más
apreciaciones musicales se presenta otro método similar,
‘Comprende el flamenco’, también con
manual en papel y disco este, además, en varios idiomas.
Una caja muy útil que, a la vez, es una espléndida
recopilación de flamenco clásico y actual
es la caja ‘Enciclopedia de los estilos flamencos
A-Z’ que, con 12 CD y un libro explicativo, repasa
exhaustivamente cada palo flamenco con ejemplos musicales
de primera fila y explicaciones escritas, todo ello, por
orden alfabético, es decir, de la alboreá
al zorongo. No sería mala compra para empezar.
| Y
‘Flamenco’ de Carlos Saura |
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Y si es bonito escuchar, más bonito
es aún escuchar y ver. Seguro que son miles las personas
que han conocido este arte por medio de una película:
‘Flamenco’ de Carlos
Saura. Estrenada en 1995, es una auténtica panorámica
en movimiento del flamenco vigente hace más de una
década, incluyendo tanto a los maestros más
veteranos de entonces como La Paquera, Fernanda, Chocolate…;
a consagradas figuras como Paco de Lucía, Manolo
Sanlúcar, Morente, Menese, Agujetas, Manuela Carrasco,
Merche Esmeralda, María Pagés…; y a
valores por entonces emergentes como Faruquito, Potito o
Belén Maya. Todo ello con estética Saura de
paneles, espacio de ensayo, neutralidad, contemporaneidad,
cercanía, luz, como en su trilogía mano a
mano con Antonio Gades: ‘Carmen’, ‘El
amor brujo’ y ‘Bodas de sangre’. De hecho,
por ahí entré yo mismo y mi amiga la de Japón.
¿Te vienes?