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Guitarra moderna. Guía de escucha de flamenco
Y llegó la revolución
Martín Guijarro, mayo de 2005
Poco queda ya por decir sobre la revolución
instigada por Paco de Lucía en el panorama de la guitarra
flamenca a partir de los años setenta. Toda su discografía
-que, con el nuevo ‘Cositas buenas’ ya suma veintiséis
discos- constituye la biblia que guía a todo aquel
que acerca sus manos a una sonanta. Junto al maestro de Algeciras,
participaron más que activamente en la modernización
del toque, Manolo Sanlúcar y Víctor Monge Serranito.
Y ello sin olvidar a los continuadores de escuelas como la
jerezana, la granadina de los Habichuela, la almeriense de
El Tomate o la sevillana de Melchor de Marchena, representadas
por ilustres tocaores como Moraíto, Pepe Habichuela
y Tomatito, entre otros. Toda una generación que marca
un punto de giro en la historia de la guitarra flamenca...
como demuestra la intensa discografía que aquí
repasamos.

Paco de Lucía (Foto: Daniel
Muñoz)
Triunvirato
‘Entre dos aguas’ fue la confirmación
para el gran público de que había nacido un
genio. Corría el año 1973 cuando el joven músico
de Algeciras dejaba a años luz a los maestros predecesores
Niño Ricardo, Sabicas, Mario Escudero... para plantear
un nuevo modo de afrontar la guitarra flamenca que ha dado
la vuelta al mundo en veintiséis discos y cientos de
conciertos. A Paco
de Lucía se le puede conocer de varias maneras.
Integralmente, para los insaciables. De atrás hacia
delante, para los cronológicos. Vía Camarón,
¿cómo no? Ahí están todos los
discos de la primera etapa del legendario cantaor apellidados
‘con la colaboración especial de Paco de Lucía’.
De ‘Cositas buenas’ hacia el fondo, para los recién
llegados... a ver si hay más cositas buenas. Todas
son válidas. ¿Imprescindibles? ‘Fuente
y caudal’, ‘Almoraima’, ‘Sólo
quiero caminar’ y ‘Luzía’, resumiendo
mucho. Y es que cualquiera de los trabajos del artista es
un mundo en el que sumergirse y su obra, en conjunto, una
joya de la música flamenca a la que casi ya no le caben
más alabanzas.
Manolo
Sanlúcar no le va a la zaga. El éxito de
‘Entre dos aguas’ coincidió con el de ‘Caballo
negro’ del sanluqueño. Ambos abrían frente
al mismo tiempo y con las mismas armas. La discografía
de Manolo Sanlúcar no está tan bien cuidada
como la de su compañero de revolución, por estar
repartida entre distintos sellos. Y es difícil a veces
encontrar títulos como la obra triple ‘Mundo
y formas de la guitarra flamenca’, donde ya a principios
de los setenta dejó sentado su profundo conocimiento
de los fundamentos. Después llegarían, además
de ‘Sanlúcar’ -el disco que contiene la
exitosa rumba-, obras para guitarra y orquesta, la célebre
composición para baile ‘Medea’, el disco
dedicado a Miguel Hernández y así hasta más
de veinte títulos. Actualmente, están disponibles
en catálogo, de sus primeras etapas, ‘Recital
flamenco’, ‘Candela’ (1981) y ‘Al
viento’ (1982). Ya de sus obras más recientes,
destacan ‘Tauromagia’ (1988) y ‘Locura de
brisa y trino’ (2000), cada una un hermoso y diverso
mundo, fruto de un incesante trabajo de investigación.
Peor suerte aún ha corrido la discografía de
Víctor Monge Serranito, el primer virtuoso de esta
brillante generación. Tan sólo ha sido recuperado
‘Virtuosismo flamenco’, recientemente reeditado
en la colección de ‘Historia del flamenco’
de EMI. De esa grabación de 1971 hay que saltar a ‘Sueños
de ida y vuelta’, una obra para guitarra y orquesta
con tintes caribeños editada en 2004 y actualmente
en gira. En medio, quedó registrado en DVD un recital
en directo, un repaso por su repertorio titulado ‘Víctor
Monge Serranito. En concierto, 2002’ y en el que se
puede no sólo oír, sino también ver su
personal modo de acometer el toque.
Escuela jerezana
Por las mismas fechas en las que despuntaba el triunvirato,
Paco
Cepero -procedente de la escuela jerezana- se había
convertido en uno de los guitarristas más solicitados
para acompañar al cante por figuras de la talla de
La Perla, La Paquera y un joven Camarón de la Isla.
En 1978 grabó, como concertista, el disco ‘Amuleto’,
del que ya no hay rastro. De aquella época, su vibrante
toque queda en los discos de todos los cantaores a los que
respaldó, destacando títulos como ‘Encuentros’
de El Lebrijano o ‘Grandes del flamenco. Archivo Belter’
de Turronero, por citar algunos. Ya en solitario, hay que
avanzar hasta el año 2000, cuando edita ‘De pura
cepa’. La última entrega ha sido ‘Corazón
y bordón’ (2004), una nueva colección
de composiciones con su sello propio, como señala la
‘Guía libre del flamenco’, “un sonido
redondo y contundente, una alzapúa de vértigo”.
También de procedencia jerezana, ha ocupado un destacado
puesto en la primera fila del toque de esta etapa dorada Parrilla
de Jerez. El heredero de la saga de Tío Parrilla
ha sido un sólido acompañante de cantaores como
Enrique Morente, José Menese y, sobre todo, La Paquera
de Jerez. Muchos son los discos de la magna cantaora jerezana
en los que reza como guitarrista un joven Parrillita de Jerez.
Como concertista, ha dejado registrados trabajos como ‘Jondura’
y ‘Nostalgia’, ambos grabados fuera de España,
editados en los años noventa y, actualmente, fuera
de catálogo.

Moraíto Chico (Foto: Daniel
Muñoz)
Recoge el testigo unos años después Moraíto
Chico, continuador de una estirpe jalonada por figuras
como Juan Morao y Manuel Morao. El tocaor desplegó
palpable sabor jerezano y coherencia con los nuevos tiempos
que fueron corriendo para la guitarra en trabajos discográficos
como ‘Morao y oro’ y ‘Morao, morao’.
Como acompañante para el cante, destaca en la reciente
discografía de José Mercé, con títulos
como ‘Lío’ o ‘Confí
de fuá’.
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