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Rock jondo

Mártires del
Compás (Foto: Daniel Muñoz)
Sevilla también tenía su arrabal moderno. Muchas
familias de Triana, entre ellas muchas flamencas, fueron desperdigadas
por torres de pisos de nuevos barrios de la ciudad. A Las
Tres Mil Viviendas llegaron Los Amador, hacedores de un nuevo
mejunje. ¿Cómo sonaría Jimi Hendrix con
guitarra de palo? Pues eso fue, más o menos, lo que
ocurrió en Veneno, la suma de Kiko
Veneno, Raimundo Amador y Rafael Amador. ‘Veneno’,
su único disco, ha sido proclamado por dos revistas
especializadas españolas el mejor de la historia del
pop español. Imprescindible. Después los caminos
se separaron. Los hermanos Amador fundaron Pata
Negra, rockeros, bluseros y flamencos. Algo más
tarde, Raimundo Amador continuó trayectoria en solitario,
compartiendo incluso proyecto con B. B. King. Y Kiko Veneno
hizo del poprock con acento flamenco y letras ingeniosas su
estandarte personal, con una prolífica carrera y muchas
canciones aupadas a los primeros puestos de las listas de
ventas. Ya en los noventa, influenciados a partes iguales
por lo flamenco, lo rock y lo callejero, hicieron aparición
Mártires
del Compás. Liderado por Chico Ocaña, comparte
con Kiko Veneno el gusto por las letras con contenido, a lo
que añaden un toque de multiculturalismo. Al rock en
su versión más dura también se ha asomado
uno de los más inquietos del flamenco, el cantaor Enrique
Morente. ‘Omega’, tocado entre el grupo Lagartija
Nick y guitarristas flamencos de primer orden, dio un vuelco
al cante tradicional y a los habituales poemas de Lorca, atreviéndose
incluso con canciones de su admirado Leonard Cohen. Otro disco
básico. El experimento se radicaliza en 2005 con una
colaboración con el grupo ‘post punk’ Sonic
Youth en el Heineken Greenspace de Valencia.
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