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Guía de escucha. Flamenco y world music
Flamenco y otras raíces
Martín Guijarro, marzo de 2006
Una de las etiquetas que más puertas está
abriendo a la música flamenca en los últimos
años es la de ‘world music’. Por sí
mismo, el flamenco es una música del mundo, una música
tradicional, una música de raíz... como la gnawa,
la andalusí, la hindú, las voces búlgaras
o el son cubano. Y justo esta guía lo que pretende
es orientar al aficionado en la lista de hermanamientos (en
catálogo) entre el flamenco y otros géneros
homólogos. La mayoría de los casos redescubren
una genética común, pues es sabido que el flamenco
es mestizo por naturaleza. Otros, simplemente, presumen del
logro de nutrirse con otros alimentos musicales venidos de
diversas latitudes. Aquí comienza un viaje por el mundo
con el flamenco como cicerone.
El viaje comienza cerca, a tan sólo quince kilómetros...
en África. Tras proyectos pioneros como ‘Macama
jonda’ de José Heredia Maya, allí fue
a asomarse El
Lebrijano, procurando uno de los más sólidos
y sonados encuentros entre la música flamenca y la
norteafricana. ‘Encuentros’ (1988) puso en contacto
el cante y el toque flamenco con los sones tradicionales andalusíes
interpretados por la Orquesta Andalusí de Tánger.
El acierto de este proyecto quedó refrendado casi una
década después con ‘Casablanca’,
álbum con nuevas canciones en el que el cantaor lebrijano
canta al ritmo que le marca la Orquesta Arábigo Andaluza.
Juan Peña da, ya en 2005, una vuelta de tuerca más
al encuentro, pero mano a mano con un solista, el violinista
Faiçal Kourrich. Y juntos tejieron ‘Puertas abiertas’.
El mismo camino que ‘Macama jonda’ y los encuentros
de El Lebrijano, siguieron experiencias en directo como ‘Cuscús
flamenco’ con las voces de Arcángel y Segundo
Falcón, las guitarras de Paco Jarana y Miguel Ochando,
y Jallal Chekkara al frente de la orquesta andalusí.
Aún no ha cuajado en una grabación.

El Lebrijano y Faiçal Kourrich
(Foto:Daniel Muñoz)
Algo más al sur viajó el grupo Ketama.
Corría el año 1988 cuando lanzaron una mirada
a Mali y sellaron una fructífera entente con Toumani
Diabate. La kora y la voz del africano se fundieron con la
actualización del flamenco propugnada por los vástagos
de los Habichuela y los Sordera. Y quedó plasmada en
dos volúmenes de ‘Songhai’, álbum
que fue elegido mejor disco extranjero del año por
la revista ‘New Musical Express’.
El florecimiento de nuevos sonidos en el Norte de África
no ha pasado desapercibido para el flamenco. El raï,
encabezado por el argelino Khaled, ha dejado su estela en
discos como ‘Ciudad
de las ideas’ de Vicente Amigo y la banda sonora
del documental ‘Morente sueña La Alhambra’,
cuya edición está prevista para 2006.
No olviden escuchar a Lole
Montoya cantando en árabe la canción ‘Sangre
gitana y mora’ en el mítico álbum ‘Nuevo
día’ (1975). A la cantaora sevillana le viene
de herencia, pues su madre, La Negra, nació en Omán.
Y juntas madre e hija abundan en ese origen en el tema ‘Tercera
generación’ del álbum ‘Ni el oro
ni la plata’, así como en la canción ‘Bintijamila’
con acompañamiento de cuarteto árabe formado
por canún, violín, pandereta y darbuka.
Tanto se ha fantaseado con Ziryab... El Pájaro Negro,
músico de la corte del califato omeya procedente de
Persia, justifica la raíz hindú de la música
flamenca. Y la ilustra algún título de la discografía
flamenca reciente. La más sólida propuesta en
esta línea es el álbum ‘Yerbagüena’
de Pepe
Habichuela. El guitarrista granadino se citó en
el estudio de grabación con The Bollywood Strings para
dar a luz un trabajo en el que quedan más que claras
las analogías de ambas tradiciones musicales, además
de la maestría de los músicos que aquí
se dan la mano.
Aunque no es un trabajo completo, Segundo
Falcón esconde entre los diez temas de su álbum
debut ‘Un segundo de cante’ un tema grabado con
una banda de músicos del Rajastán: ‘Al
compás de sombra’. El cantaor sevillano lleva
al terreno de sus invitados cantes primitivos basados en la
trilla y las tonás livianas, con un resultado espectacular.
La relación creció en directo en el marco de
un espectáculo llamado ‘Tierra de nadie’
que se estrenó en la Bienal de Sevilla 2004. Una experiencia
similar protagonizaron Miguel Poveda y Duquende del lado flamenco
y Faiz Ali del lado sufí, en lo que vino a llamarse
‘Qawwali jondo’, experiencia que no tiene reflejo
en disco.

Pepe Habichuela & The Bollywood
Strings
(Foto: Alberto Casanovas)
Desde tierras polacas llega otra conjunción entre
flamencos e hindúes, el álbum ‘Indialucía’.
El proyecto, liderado por el guitarrista Miguel Czachowski,
hace confluir el toque de aire flamenco con elementos indios
como sitar, tabla y voz. Y no es raro encontrar detalles,
colaboraciones, aromas a música hindú, como
en el caso del tema ‘Todo tiende’ del álbum
de Ojos de Brujo titulado ‘Techarí’,
más como prueba de multiculturalismo y globalización.
Aunque realmente la atracción por lo hindú en
el flamenco comenzó en los años sesenta vía
Beatles y rock andaluz. Gualberto es el responsable de que
suenen ornamentos de sitar en los discos de los Smash, en
sus colaboraciones con Ricardo Miño y hasta en el mítico
‘La
leyenda del tiempo’ de Camarón.
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