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Portada original
de 'La gitanilla' de Cervantes
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Las pocas alusiones escritas sobre el
folclore andaluz durante este dilatado periodo están
dispersas en la literatura española comprendida entre
los siglos XVI y XVIII. ‘La Gitanilla’, uno de
los relatos incluidos en ‘Novelas Ejemplares’
(1613) de Miguel de Cervantes, retrata a Preciosa, la que,
aún con sus toques juglarescos, podría ser prototipo
de la posterior bailaora y cantaora flamenca. Las ‘Cartas
Marruecas’ de José Cadalso dan, ya en la segunda
mitad del siglo XVIII, el que muchos estudiosos consideran
el primer testimonio escrito sobre el flamenco. También
es reseñable la obra, bastante ignorada por los teóricos,
que Juan Antonio de Iza Zamacola, servidor vizcaíno
de José I, publicó en 1788 bajo el título
‘Colección de las mejores coplas de Seguidillas,
Tiranas y Polos que se han compuesto para cantar en la guitarra’.
La consanguineidad entre el flamenco y el folclore español
queda sellada. |
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