El
momento en el que el flamenco se profesionaliza se
pierde en esa sima indocumentada. El primer nombre
propio registrado es el de Tío Luis el de la
Juliana, cantaor cuya existencia no ha podido ser
probada. Habrá que esperar a bien entrado el
siglo XVIII para encontrar el rastro de los primeros
profesionales flamencos. A partir de El Planeta, cantaor
de origen gaditano que desarrolló su carrera
a golpe de tonás y seguiriyas en el barrio
sevillano de Triana, la historia se aclara. Siempre
del triángulo Sevilla-Jerez-Cádiz, van
surgiendo nombres como El Fillo -pupilo de El Planeta-,
Juan de Dios, Paco la Luz, La Andonda, Loco Mateo,
Curro Durse, al cante; La Candelaria, La Campanera,
La Perla, El Xerezano, Miracielos, al baile; Colirón,
a la guitarra. |