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Dibujo de Doré
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Atendiendo a la llamada de lo exótico
que imponía el romanticismo, muchos viajeros europeos
bucearon por las entrañas andaluzas en un siglo que,
históricamente, se inicia con la Guerra de la Independencia
y la aprobación, en 1812, de la primera Constitución
Española en las Cortes de Cádiz... y que concluye
con infructuosos intentos de industrialización y la
sonora crisis del 98. El pueblo se aliviaba entretanto de
las penurias con bailes y cantes propios. Cuenta de ello da,
en 1831, Serafín Estébanez Calderón,
autor romántico malagueño, que en el pasaje
titulado ‘Un baile en Triana’, incluido en su
obra ‘Escenas andaluzas’, narra su asistencia
a una fiesta en la que vio cantar a El Planeta, uno de los
primeros cantaores profesionales de los que se tiene noticia.
George Borrow publica en Inglaterra en 1841 ‘Zincali,
gypsies of Spain’, uno de los títulos de la bibliografía
derivada de sus periplos por tierras andaluzas. ‘Viaje
por España’ de Charles Davillier dibuja, ya en
1862, los bailes que “la gente del pueblo” celebraba,
a la luz del candil, en patios o tabernas. La lista de testimonios,
en su mayoría foráneos, es vasta. |
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