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Café El Burrero
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Con el salón pronto empezó
a competir un nuevo espacio: el café cantante. El primero
del que se tiene noticia es el de Los Lombardos, inaugurado
en Sevilla en 1847. Según explica Ángel Álvarez
Caballero en ‘El baile flamenco’, “estos
locales supusieron un impulso decisivo para lo jondo, porque
en ellos el espectáculo era el reclamo en torno al
cual se articulaba todo el negocio y, como había competencia,
había que dar mejor espectáculo que los demás
si se quería atraer un mayor número de clientes”.
Si bien es cierto que en ellos se fraguó la que se
conoce como ‘Edad de Oro’ del flamenco, la imagen
idílica del café cantante se ha ido despejando
con la investigación. Flamenco, sí, pero no
sólo eso... también prostitución, mucho
de sordidez y un tanto de violencia empañan su currículo. |
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