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Los Gabrieles
(Foto: Daniel Muñoz)
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El flamenco, ya profesionalizado, no
tardó en traspasar las fronteras andaluzas. Ya a mediados
del XIX, se tiene constancia de alguna que otra fiesta flamenca
en Madrid, a cargo de figuras por entonces reconocidas como
Juan de Dios, Luis Alonso, alguna bailaora que empezaba a
despuntar y el propio Silverio. Dos serían los epicentros:
primero, las botillerías enclavadas en el camino hacia
Toledo, partiendo de la Plaza Mayor; y la zona de la Plaza
de Santa Ana, con colmaos y cafés cantantes aún
en pie como Los Gabrieles o Villa Rosa, ambos inaugurados
a principios del siglo XX. El gusto por lo flamenco en la
Corte llega a tal extremo que, ya a finales de siglo, parte
de la intelectualidad del 98 comienza una campaña antiflamenquista
cuyos ecos llegan hasta a la vecina Francia. |
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