Los
gitanos que recalaron en el sur de la Península
Ibérica se encontraron con el jugoso folclore
andaluz que, según parece compartido, asimilaron
para pasar a interpretar atendiendo a las propias
características de su cultura, también
de raigambre oriental. Investigadores como Pierre
Lefranc aluden a una supuesta simbiosis entre gitanos
y moriscos, los musulmanes que, aunque convertidos
al cristianismo por evitar la expulsión, mantuvieron
la tradición musical de Al-Andalus. Una idea
que no por generalizada deja de ser cuestionable es
que, más que en el de la creación, la
aportación del gitano al flamenco se centra
en el plano de la mímesis y la interpretación. |