FLAMENCO BIENNALE HOLANDA 2008. MIGUEL POVEDA •
UHF
Una gota como un mar
Silvia Calado. Amsterdam, 2 de noviembre de 2008
Que una programación cultural
destaque en Amsterdam es complicado. Las guías
de ocio están atiborradas de conciertos y los carteles
tienen empapeladas las vallas de las obras municipales.
En un mismo fin de semana, actuaron Living Colour y Al
Green en la Paradiso, Michael Bolton en la Amsterdam Marcanti,
hubo siete conciertos de clásica en el Het Concertgebouw,
se celebró durante toda una madrugada la Museumnacht...
y hasta una ‘bollywoodiense’ camioneta iba
ya anunciando con altavoces por la ciudad el inminente
India Festival. Y son sólo unos pocos ejemplos.
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Luis el
Zambo, Joaquín Grilo y Moraíto (Foto
Daniel Muñoz) |
Miguel
Poveda y Luis el Zambo
(Foto Daniel Muñoz) |
La Flamenco Biennale 2008, por tanto,
es una gota de agua en la intensísima vida musical
de la ciudad. Por eso tiene mérito vender todo
el papel del Muziekgebouw aan’t IJ -unas ochocientas
entradas- con motivo de un concierto flamenco. Así
sucedió la noche de clausura con el ‘Sin
Frontera’ de Miguel
Poveda... y de toda su compañía. Y es
que, por más que figure como titular del concierto,
su nombre se igualó en la tabla al de sus invitados.
Incluso llegó a verse superado. Algo lógico
cuando en la escena Luis
el Zambo se deja su alma antigua en la bulería
al golpe, cuando Moraíto hace hablar a la guitarra
con sus frases esenciales por seguiriyas o cuando el incontinente
genio de Joaquín Grilo se desborda. Para el bailaor
jerezano fueron las máximas ovaciones de la noche
(pateo incluido), al hilo de una danza que epató
por su inédito componente tragicómico.
Menos mal que la excitación vivida
en la sala grande, tuvo su preciso contrapunto en el Bimhuis.
La música del grupo Ultra
High Flamenco fue un bálsamo para el oído
de las cerca de doscientas personas allí congregadas.
El contrabajo de Pablo Martín, la guitarra de José
Quevedo, el violín de Alexis Lefèvre y la
percusión de Paquito González pusieron banda
sonora a la bella estampa nocturna que se transparenta
en todo el fondo del escenario. Trenes que van, tranvías
que vuelven, luces que palpitan. Y como si no quisieran
romper el equilibrio de la escena, fueron desvelando su
repertorio. Una música que es el punto de encuentro
cada vez más concreto de cuatro instrumentistas
con diferente background y palpitar cercano. No es cosa
de pellizco, sino de caricia.
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UHF (Foto
Daniel Muñoz) |
Pablo
Martín (Foto Daniel Muñoz) |
El pellizco estaba para entonces ya acomodado
en el bar de la sala, donde El Zambo seguía cantando
letra tras letra al oído de los invitados de la
íntima fiesta de clausura del festival. Que no
eran más que los artistas de la noche, también
los que en la tarde habían actuado en el RASA de
Utrecht (el guitarrista Tino
van der Sman, la cantaora Sonia Miranda y el bailaor
El Choro), los técnicos, el entregado personal
de producción, las diligentes voluntarias, los
aficionados más allegados, los directores del evento
Ernestina van de Noort y Maarten Rovers, algún
que otro periodista... y las exquisitas fotografías
de Daniel Muñoz allí expuestas. Artistas
retratados en la muestra -que se ha visto en las tres
sedes del festival- como Manolo Sanlúcar, Sara
Baras, El Pele, Israel Galván y, sobre todo, la
Tía Yoya parecían quererse salir del papel
para participar en la fiesta que, según se rumorea,
duró hasta el amanecer. Amsterdam despertó
cubierta por una neblina que hacía parecer un sueño
todo el flamenco sentido a lo largo de... ¿cuánto
tiempo?