FLAMENCO BIENNALE HOLANDA
2008. ANDRÉS MARÍN. INAUGURACIÓN
Flandes se aflamenca
Galería
de fotos, por Daniel Muñoz
Silvia Calado. Amsterdam, 26 de octubre de 2008
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Andrés
Marín (Foto Daniel Muñoz) |
Un toro de Osborne tamaño real
da estos días la bienvenida al extravagante Hotel
Lloyd. Y es sólo una de las señales que
indican que en Amsterdam ya ha echado a andar la segunda
edición de la Flamenco Biennale 2008, un festival
interconectado con las ciudades de Rotterdam y Utrecht
(o como dicen en broma los aficionados de aquí,
Utrera del Norte) que quiere mostrar que la tradición
y la innovación caminan juntas. Lo primero que
sucedió fue poner en perspectiva este arte. Y,
para ello, nada mejor que lanzar una mirada a uno de los
documentos más fieles de lo que este arte daba
de sí hace treinta años: la serie televisiva
‘Rito
y geografía del cante’.
Hasta el céntrico cine The Movies,
donde a la vez se celebraba un festival de cine infantil,
se desplazó uno de sus artífices, José
María Velázquez-Gaztelu. Y en una coqueta
sala sumergida en vetusto terciopelo rojo, habló
no sólo de cómo le embaucó de niño
el cante en Arcos de la Frontera, sino de cómo
y con qué objetivos se fraguó el hoy valioso
documento audiovisual realizado entre 1971 y 1973. Nada
menos que 186 cantaores pasaron ante esas cámaras
que buscaban retratar la naturalidad del flamenco en su
propio ecosistema, rescatar del olvido a unos, subrayar
la valentía de otros. Aún había por
la noche neófitos comentando el impacto que les
habían provocado las imágenes de Fernanda
de Utrera.
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José María
Velázquez-Gaztelu (Foto Daniel Muñoz) |
Y es que todavía hay público
que enamorar después de ciento y pico años
de internacionalización de este arte. No sólo
eso. Sino que también hay que informarlo y demostrarle
que hay mucho más que lunares y duendes y pasiones
y furias. Aquí es una de las misiones. Por eso
la directora del festival, Ernestina van de Noort, pretende
con este cartel “reflejar las tendencias actuales
del flamenco, esbozar una panorámica de la vanguardia
y de lo arriesgado”. Aunque sabe que, “incluso
aquí en Holanda no es fácil; sé que
si pusiera un cartel ‘fiesta gitana’ llenaría”.
Pero, según se vio por la noche en la actuación
de apertura, el público actualmente está
receptivo lo mismo aquí que en Sevilla. Tanto como
lo estuvieron los parisinos cuando a Vicente Escudero
se le ocurrió a principios del pasado siglo la
peripecia futurista de bailar al son de motores.
Inauguración
Flamenco Biennale 2008 (Foto Daniel Muñoz)
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La aventura continúa, por suerte
para este flamenco que presume de evolutivo. Y lo hace
con la entrega de quienes crean y la complicidad de quienes
reciben. La arrojada experiencia de fundir el personal
movimiento del cuerpo, la sonoridad de las campanas de
Llorenç Barber, el cante de José Valencia
y Segundo Falcón, el toque de Salvador Gutiérrez
y el ritmo de Antonio Coronel que Andrés
Marín ejecuta en ‘El cielo de tu boca’
(recién estrenado en la Bienal de Sevilla 2008)
acabó poniendo en pie al variopinto público
del Muziekgebouw ann’t IJ. Algo doblemente importante,
pues este auditorio es todo un templo de la música
contemporánea.
Aunque había algo más en
esa ovación, un algo entrañable en la respuesta
del público. Sobre todo, de una parte del público
compuesto por entusiasmadas mujeres jóvenes. Y
es que el bailaor sevillano lleva veinte años viniendo
a esta tierra a compartir sus conocimientos. “A
todas ellas las he formado yo”, confirmaba el artista
aún emocionado por el cariñoso ‘cumpleañosfeliz’
que le cantaron entre aplauso y aplauso. Hasta unas tartas
le llevaron al cóctel posterior a la actuación,
en el que un cortador de jamón y un escanciador
de manzanilla hicieron las delicias de los invitados.
Entre ellos estaba hasta el embajador de España
en Holanda, Juan Prat y Coll, un catalán que entiende
que “el flamenco es una manifestación artística
sofisticada que ha de representar a la cultura española
en el mundo”.

Andrés Marín
(Foto Daniel Muñoz)