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ESPECIAL: 'Inmigración' de Ángeles Gabaldón
Vuelve el flamenco comprometido
Silvia Calado Olivo, noviembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
La fuerza crítica del flamenco irrumpe
de nuevo. Tras un paréntesis de varias décadas en el que lo jondo
parecía haber olvidado su natural grito de protesta, vuelve la denuncia.
Tal atrevimiento es obra de Ángeles
Gabaldón, que elige con arrojo esta vía para debutar con compañía
propia. 'Inmigración' es un trabajo colectivo con un mensaje unánime:
concienciar a la sociedad de la realidad del tráfico ilegal de personas.
Y la vía va a ser un montaje flamenco multimedia en el que participan,
además de la bailaora sevillana y su compañía multirracial,
el antropólogo Fernando González-Caballos, el coreógrafo
Javier Latorre, el guitarrista y compositor Daniel Méndez, la Orquesta
Chekkara de Tetuán, el realizador Yvan Schreck y el escritor Juan José
Téllez. Juntos buscan que "la obra contribuya a concienciar a todo
el mundo y surta efecto como arma cultural".
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Ángeles Gabaldón protagoniza 'Inmigración'

'Inmigración'
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El tubo de ensayo estaba en territorio universitario. El guionista y director
del montaje, Fernando-González Caballos, forma parte de un grupo de investigación
de la Universidad de Sevilla que "entra en un acuerdo con la Consejería
de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía para hacer un trabajo sobre
la inmigración, un tema de actualidad total en la sociedad mundial y prioritario
para Andalucía". El antropólogo comenta que "las costas
andaluzas son puerto de llegada de personas que quieren buscarse una nueva vida,
una vida mejor, un trabajo. Y buscábamos contrastar esa realidad con cuando
los andaluces fueron un pueblo emigrante por necesidad que durante los años
sesenta y setenta protagonizaron un importante exilio tanto interior como al extranjero".
Y este contraste es el que da pie al guión de la historia: "Los papeles
se invierten para que ese pueblo que fue de emigrantes, se convierte en tierra
de inmigrantes, un lugar donde ahora viene gente que busca encontrar lo mismo
que los andaluces en el pasado". El vehículo expresivo iba a ser "la
música andaluza y la expresión cultural de Andalucía, que
es el flamenco", enlazada con otras músicas del mundo tales como la
india o la andalusí.
Paralelamente, la bailaora sevillana Ángeles Gabaldón daba un
espaldarazo a su trayectoria profesional alzándose con el 'Desplante',
el premio de baile del Festival de Las Minas de La Unión 2002. Y era el
momento de lanzarse en solitario con compañía propia. Ella sería
la protagonista de 'Inmigración', suscribiendo un doble compromiso: "Yo
aporto al espectáculo, además de mi baile, el ser consciente de
la realidad de mi sociedad. Y el sentimiento que me causa cada día verlo...
porque lo vemos". Vemos constantemente en los periódicos y los informativos
de televisión a los muertos que devuelve el mar: treinta y seis cadáveres
llegaron a las playas de Rota tras naufragar una patera el pasado 25 de octubre
de 2003. Vemos sus caras de terror cuando la policía sale a su encuentro,
sus rostros entre agradecidos y temerosos cuando Cruz Roja les presta asistencia
en Tarifa, su deambular por las cunetas de las carreteras de las poblaciones agrícolas
de Almería, sus carreras por el centro de Madrid con los hatillos de discos
ilegales al hombro para esquivar a la autoridad... Los vemos.
Y cada uno de los miembros del equipo de 'Inmigración', una combinación
de "gente consagrada y gente por descubrir", quiere manifestar su rechazo
a la ceguera. "Tenemos la colaboración de muchos inmigrantes: un brasileño
(Fernando Lima, director escénico), una japonesa (Eri Fukuhara), una francesa
(Chloé Dauphin), un francés (François Soumah), un español
que emigró a Alemania (José Carlos Morales, socio de Taller Flamenco,
entidad productora del espectáculo), una inglesa de origen africano (Nicolia
Morris), un marroquí (Jallal Chekkara)... Todos tienen conciencia del tema".
A ellos se suman en el reparto los bailarines Lourdes Recio y Fani Fuster, la
regidora Belén Candil y los técnicos José Luis Álvarez
(sonido) y Juan Luis Domínguez (luces).
Juan José Téllez,
periodista y escritor gaditano al que se le han encomendado las letras, afirma
que "partimos del planteamiento político de que tres cuartas partes
del mundo no puede estar sometida al resto". Y defiende que "la inmigración
no puede traducirse sólo en la palabra 'problema', sino en cultura, en
armonía, en nuevos ritmos, en mestizaje". Además, apela "a
la memoria de España, que fue pueblo emigrante". Y de ello sabe largo
Téllez, pues es autor del genial ensayo 'Moros en la costa' (Debate) -prologado
por José Saramago-, que sirvió de inspiración a González-Caballos
para enjaretar la narración.
En la misma línea se pronuncia Javier
Latorre, coreógrafo de tres actos del espectáculo: "¿Quién
viendo esas imágenes carece de alma para no implicarse?". Y en el
trabajo que le han encomendado dice haber "aplicado sus conocimientos a un
'collage' de escenas, cada una de las cuales tiene un nombre y cuenta algo distinto
relacionado con la inmigración": 'Fin de año en el exilio',
'La Odisea' y 'Vivir para contarlo'. Latorre, cuya familia también ha sido
inmigrante, añade que "una de ellas provocan la memoria perdida en
un país de nuevos ricos, una Navidad de españoles en Alemania, que
tiene un carácter tragicómico; otra es una escena de continuación
no argumentada, abstracta, basada en los sentimientos que canta Jallal Chekkara,
es el lamento del inmigrante que no consigue cruzar y que allí es rechazado
al volver". En definitiva, es su deseo "que la obra contribuya a concienciar
a todo el mundo y surta efecto como arma cultural".
Quizás por multiplicar su efectividad, la obra es multimedia. Como señala
Téllez, "todos los recursos que tenemos los vamos a poner en escena".
Y ello supone para González-Caballos "casar las experiencias que he
tenido hasta ahora: la musical y la del audiovisual, juntándolo todo en
un espectáculo teatral multimedia, tratando de utilizar el máximo
de vías posibles para tratar de sensibilizar al público".
Nicolia Morris en 'Inmigración'
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Como eje está el baile. Ángeles Gabaldón se enorgullece
de contar "con un equipo de coreografía interesante", formado
por un bailarín contemporáneo; por Javier Latorre, "responsable
último de la coreografía porque además de montar varios actos
va a coser todo el espectáculo"; por Marcos Vargas, "ayudante
de coreografía que va a firmar la soleá"; y por ella misma,
autora de 'Comprando la libertad' y 'El silencio'. De la labor de todos ellos
surge un primer acto que mezcla jaleos extremeños con villancicos flamencos,
que tratan "de mirar la historia, con una celebración en comunidad";
un segundo acto, preludiado por una milonga instrumental, que es una soleá
y "expresa la soledad que puede sentir una persona fuera de su país",
mediante un paso a tres con dos bailaores andaluces y un negro que "representa
también la lucha por la integración en el nuevo colectivo".
El siguiente número es "el taranto 'Comprando la libertad', que representa
el trabajo duro que normalmente hacen los emigrantes, ocupando los puestos más
bajos".
A continuación, está el vídeo central, obra de González-Caballos
y el realizador Yvan Schreck, autores del documental del viaje de La Paquera a
Japón titulado 'Por
oriente sale el sol'. El material audiovisual es, en parte, grabado por Schreck
y, en parte, "cedido por la productora de Paco Lobatón, que nos va
a ceder todo el archivo audiovisual de su programa 'Sin Fronteras' que emite Canal
Sur". Las imágenes van acompañadas por la música de
la Orquesta Chekkara que, por su experiencia con Enrique Morente, Arcángel
y Segundo Falcón, "conoce muy bien el lenguaje del flamenco".
A propósito de la música, por una parte, suenan composiciones hechas
ex profeso para la obra, como ésta del grupo marroquí, las de Keko
Baldomero y las del guitarrista moronero Daniel
Méndez, que toca en las compañías de Antonio Canales
y Javier Latorre. El director de la obra vaticina que "después de
este trabajo, Dani va a salir engrandecido, pues está descubriéndose
a sí mismo, encontrando muchas cosas. Y creo que se va a descubrir un compositor
genial". Por otra parte, se hace uso de la música enlatada, recurriendo
al grupo de flamenco blues Pata Negra, "porque no queremos que en ningún
momento la narración decaiga, que fluya como una película".
El 'the end' será de doble cara: "El retorno afortunado que se puede
celebrar por bulerías y, por el contrario, el martinete y la seguiriya
como retorno sin vida". Ángeles Gabaldón acometerá este
desenlace en solitario, acompañada por el cante de Manuel Lombo, "representando
la sociedad que le da la espalda a esa realidad y mientras se proyectan imágenes
duras de apresamientos, de muertes... bailo con los ojos vendados, pues la sociedad
te vela los ojos y, aunque quieras escuchar, hay veces que no te cuentan, te lo
dan filtrado. No es tanto un engaño como un decirnos que no quieren que
veamos más". Y contra esta imposición quiere alzar su voz,
su voz que calla para ceder la expresión a su cuerpo, pues "hacía
falta en el flamenco hacer arte social. Es importante para los artistas expresar
lo que sentimos. Y tenemos mucho que decir en esta sociedad".
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