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ISRAEL GALVÁN.
‘ARENA’. ESPECIAL
“Pretendo que
la gente crea que
hay un toro entre el arte y la muerte”
Carlos Sánchez. Jerez, septiembre
de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Walter Benjamin afirmaba que “todo documento
de cultura lo es a la vez de barbarie”. Y es esa tesitura
con la que Israel
Galván quiere acercarse a la fiesta de los toros,
un clásico ya de la producción coreográfica
flamenca, pero que con sus pies pretende renovar, tanto en
la forma como en los contenidos. ‘Arena’ es el
nuevo trabajo del bailaor sevillano que se estrenará
el próximo 3 de octubre en el Teatro Maestranza de
Sevilla, dentro de la programación de la XIII Bienal
de Flamenco 2004. Enrique Morente, Miguel Poveda, Diego Carrasco
y Diego Amador forman la ‘cuadrilla’ de invitados
de este ‘matador’ del movimiento.
Israel Galván estrena en la Bienal de Flamenco de
Sevilla 2004 el nuevo espectáculo ‘Arena’,
seis coreografías que pretenden renovar, tanto en la
forma como en los contenidos, un clásico bastante tratado
por el flamenco: los toros. Para ello, usa algunas nuevas
perspectivas sobre el asunto. Ante todo, pretende disolver
la dialéctica taurina-antitaurina situándose
en la acción del toro; es el carácter performativo
de lo que ocurre en la corrida lo que le interesa y no el
posicionamiento cívico con el que se juzga el ritual.
Como ya hiciera Bergamín, le interesan la proporción,
la geometría, la temporalidad, el número: una
manera de abstraerse de los significados más inmediatos
de la sangre, la tradición y la típica estampa.
La arena como encerado, como pizarra donde se resuelven los
problemas matemáticos, las trayectorias físicas,
los cálculos químicos, la vida y la muerte.
Israel Galván |
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Todo esto no quiere decir que renuncie a expresar los conceptos
más significativos de la fiesta. No puede eludirse
a la muerte. El seis, el número seis es negro, un cuadrado
negro que articula la muerte durante la fiesta. Y la violencia,
el peligro, el valor, el dolor, el color... La faena de Israel
Galván trata directamente de lo que tratan los toros,
de poner las representaciones de la muerte en forma de fiesta.
Confiesa que “el toro siempre está presente.
Lo que ocurre es que tú no lo ves. Pretendo que la
gente crea que hay un toro entre el arte y la muerte”.
Por mucho que puedan engañarnos las referencias directas
al mundo de los toros con las que están construidas
estas coreografías -lecturas de Juan Belmonte, referencias
lorquianas a Sánchez Mejías, José Bergamín,
Michael Leiris, Pablo Picasso, Víctor Gómez
Pin, Pepe Luis Vázquez, Ordóñez y la
escuela de Ronda, los libros de Luis Bollaín, la pasión
taurina de Orson Welles, la citada tauromaquia de Goya...-,
no se trata de representar una corrida de toros, no se trata
de imitar el baile del toro o del torero, no se trata de mimetizar
este o aquel aspecto de una tauromaquia cualquiera. No se
trata de la esencia de la fiesta de los toros, se trata de
su función. De cómo funciona la tauromaquia
y del aprovechamiento que de ello pueda sacar -con parámetros
nuevos- el arte de la danza flamenca. Galván se inspira
en el toreo de Belmonte. El bailaor sevillano reconoce que
“el toreo de este matador me ha hecho evolucionar en
mi baile al llevarme a sitios insospechados”.
Para hacer esto, la inmersión cultural era necesaria
y más cuando, por muy diversas circunstancias, el bailaor
tenía poca noción de qué eran los toros,
aún consciente de su proximidad con la creación
flamenca. Esa distancia es la que se ha explotado para poder
hacer veraz una vuelta de tuerca más en la renovación
coreográfica que de la danza flamenca está llevando
a cabo: inmersión en la tradición más
canónica para salir de ella con nuevas trazas, nuevos
pasos, nuevas formas flamencas. Ampliar, no sólo el
campo del baile flamenco, ampliar también la tauromaquia.
“Después de haber hecho espectáculos que
están fuera del ámbito flamenco, como fue el
caso de ‘La Metamorfosis’, me apetecía
hacer algo diferente. Este espectáculo es más
flamenco. El toro ha estado siempre muy ligado al mundo flamenco.
Es otro reto para mí. Lo único es que yo le
he dado la perspectiva que a mí me gusta. Está
claro que estrenar en la Bienal es una presión muy
grande, pero lo único que pretendo es no estresarme.
Montar un espectáculo es muy complicado y requiere
mucha paciencia y dedicación”, explica el bailaor
sevillano.
6 coreografías 6
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Enrique Morente |
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‘Arena’ consta de seis coreografías independientes.
El único denominador común es el mundo taurino.
Aunque sólo baila Israel Galván, el artista
sevillano manifiesta que “hay unos elementos que, junto
a la música, van a reforzar el espectáculo”.
La presentación, intermedios y final corre a cargo
nada menos que del cantaor Enrique
Morente. La primera coreografía, titulada ‘Bailador’,
cuenta con la colaboración especial de Miguel
Poveda. ‘Granaíno’, segunda coreografía,
está arropada por el Grupo de Percusiones de la OJA
(Orquesta Joven de Andalucía). La tercera, ‘Pocapena’,
introduce las Gaitas del Gastor. Las suertes del toro, a golpe
de bulería de Jerez. ‘Burlero’, cuarta
coreografía, cuenta con la colaboración especial
de Diego
Carrasco. Quien baila por seguiriyas, baila por tanguillos.
‘Playero’ da paso al piano de Diego Amador. En
el ‘Preludio de Cantinero’, última coreografía,
participa la banda Los Sones y está inspirada en el
pintor Pablo Picasso. Además de los invitados, cuenta
con un elenco de músicos formado por Alfredo Lagos
(guitarra), José Anillo (cante), Isaac Vigueras (percusión),
Bobote y Eléctrico (palmas), y Mercedes Bernal (Gaitas
del Gastor). Junto a todos ellos, el heterodoxo bailaor asumirá
el riesgo de una nueva faena.
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