ESPECIAL. ISRAEL GALVÁN VS. LOS 3.000. COMBATE FLAMENCO
A MUERTE
Boxeando no se baila
Silvia Calado. Madrid, enero de 2010
Galería de fotos. Israel Galván
vs Los 3.000, por Daniel Muñoz
Del ataúd al ring. Israel
Galván sale del Apocalipsis y entra en
el circo. Así de imprevisible es todo: “La
verdad es que me lo voy encontrando, la vida te va llevando
y hay que dejarse llevar”. Y con esta afirmación
que el bailaor sevillano nos hace sentado en la grada del
Price, empapado en sudor, con botas de bailar blanquinegras,
calzones y la capucha de la sudadera puesta, confirmamos
la sospecha: este artista no tiene límites. Acabamos
de verlo con nuestros propios ojos… luchando en el
ring.
El bailaor estaba frente a frente con un
boxeador que, para colmo, es cantaor. Y que lo mismo pelea
con sus puños que sus quejíos… Y son
tan de verdad como los que da su contrincante cuando es
golpeado. Christian Guerrero, que es miembro del equipo
olímpico español y cantaor profesional de
atrás, explica que “en un combate de verdad,
un golpe en el hígado te dobla. Aquí le doy
con la misma fuerza, pero en vez de darle con el puño
de frente, le doy con el dorso de la mano para que suene”.
Y entre golpe y puño, una bulería… o
un fandango. Ahí por el ring anda José Luis
Ortiz Nuevo, el flamencómico, que hará
de árbitro de los tres asaltos. Va como recitando
palabras, mientras los técnicos lo ponen todo a punto,
y entre ellas se le escucha esto bien alto: “¡Hereje!
Boxeando no se canta”.
… y mucho menos por el móvil.
En pleno combate, Israel Galván va a recibir una
llamada. Al otro lado estará David
Lagos, “que me va a cantar, en plan lucha, una
adaptación que ha hecho por alegrías de una
poesía de Alí”. El boxeador Mohamed
Alí, quiere decir, sí. Pero ni eso ni lo anterior
es lo más fuerte de este asunto, sino lo de después,
es decir, el combate versus Los 3.000. Acaban de llegar
de su barrio sevillano, ese que siempre sale en las noticias
para algo chungo. Pero para chungos, ellos. Y para flamencos,
más. “Va a ser en clave pressing catch mexicana
y el combate va a ser el debate entre los flamencos puros
y yo el impuro total”, matiza Israel Galván,
cuya única arma frente a los villanos es su baile.
Y mientras lo dice, los mira pululando con sus albornoces
y sus calzones de boxeo alrededor del ring. Bobote, Eléctrico,
Caracafé, El Turco y El Dientes son los rivales del
enmascarado ‘Zapatitos’.
Al contrario de lo que venden los carteles,
por lo visto, son los más formales del mundo. “Allí
hemos estado ensayando en su barrio, en el centro cultural
El Esqueleto. Y son los más formales. Aquí
se creen que son de la calle, pero la verdad es que no te
puedes imaginar lo profesionales que son”, asegura
Israel Galván. Claro que no es lo mismo ser formal
que ser previsible… eso lo serás tú.
“Vamos que si aportan ideas, yo los dejo solos, que
ellos hagan. Y son tan únicos que seguro que en la
actuación hacen otra cosa”, supone el bailaor.
Ya lo ha advertido Bobote, con quien ya ha contado en montajes
como ‘Arena’ y ‘El final de este estado
de cosas’, cuando ha cogido el micrófono en
la rueda de prensa: “El final no se sabe, somos personas
espontáneas y si la patá no nos sale con la
pierna, pues la daremos con la barriga”.
Desde la butaca Israel los mira y sonríe.
Sabe que al entrar en el circo todas las piezas de este
extraño puzzle han encajado. “Tienen mucha
ilusión pero como salen físicamente al escenario,
muy en cueros, estaban un poco reacios. Pero cuando han
llegado aquí y han visto el ring, veo que ya se han
metido en el papel totalmente y han entendido perfectamente
a qué vienen. Han visto que va en un tono cómico
y que también todo va muy en serio”. Y tan
en serio, pues este reto de la lucha libre sólo se
lo ha planteado el Circo Price a un selecto grupo de creadores
españoles, entre ellos, los también bailarines
Ígor Yebra y Sol Picó, los músicos
Carles Santos y Ara
Malikian, o los acróbatas Francesca Lissa y Celso
Pereira.
“Todos los artistas hemos tenido
poco tiempo para ensayarlo y también para reflexionarlo”,
asegura Israel. En su caso, tras recibir la propuesta llamó
a su mitad creadora, Pedro G. Romero, se acordó de
las pelis de ‘Rocky’, “y nos inventamos
esto”. Lo de Los 3.000 vino de una foto antigua de
Vicente Escudero versus su troupe de gitanos del Sacromonte,
publicada en un periódico madrileño la víspera
de su actuación en el antiguo Price, el de la Plaza
del Rey. Lo del boxeador… fue una casualidad. Vamos,
que es novio de su hermana y hasta vecino del piso de arriba.
“La verdad es que todo me lo voy encontrando. Vengo
del fin del mundo, de las tumbas… y me encuentro con
un circo. La vida te va dando, así que hay que dejarse
llevar”, confiesa Israel Galván. Ahora suena
la campana. ¡Primer asalto! Imposible saber cuál
será el siguiente.
* La Lucha Libre vuelve al Price está
en cartel del 23 al 31 de enero de 2010