DVD: Enrique Morente
'Morente sueña La Alhambra'
(con Israel Galván)

 

Israel Galván
Biografía, discografía, audio y comentarios de los lectores



 

Especial. Israel Galván x Pedro G. Romero

Vanguardia compartida

Silvia Calado, agosto de 2008


Israel Galván en 'Arena' (Foto Daniel Muñoz)

Israel desde Pedro G.
La obra de Israel Galván, bailaor de vanguardia, no podría entenderse sin Pedro G. Romero. El creador de Aracena está en el trasfondo de ‘Los zapatos rojos’, de ‘Arena’, de ‘La edad de oro’, de ‘Tabula rasa’... y del hecho de que Israel haya tomado conciencia de la modernidad que subyace en su baile flamenco. Y si alguien lo acusa de influir en el bailaor, se lo tomará como un halago.

La primera vez
“Pepa Gamboa, con quien había trabajado en teatro, me insistía en que teníamos que hacer cosas con flamenco. Y me dijo que tenía que ver a Israel. Y lo vi en Sevilla haciendo una bulería por soleá con una camisa amarilla, y recuerdo que dije “este tío es...”. No es que me llamara la atención por lo bueno que era como bailaor, porque el nivel de baile es excepcional. A mí con los propios flamencos me da coraje porque hay tantos artistas buenos... Claro, que eso no lo es todo”.

 

Israel Galván en 'Tabula Rasa'
(Foto Daniel Muñoz)
   

El flechazo
“Y en el caso de Israel fue, sobre todo, su actitud. Nunca buscaba el aplauso fácil, tenía un rollo bastante raro con el público, al cual le daba la espalda bastantes veces. Nunca hacía remate de más para el aplauso final. Eso me dejó sorprendido. Y empezamos a trabajar ‘Los zapatos rojos’. A partir de ahí... Luego, es que Israel es una máquina”.

¿Y esta relación ha hecho de Israel un artista diferente al que hubiera sido?
“Necesariamente, para bien o para mal. Espero que sea para bien”.

Que yo no tengo la culpa...
“Al que más coraje le da que se diga es a Israel. A mí me encanta”.

Lo que NO hacer
“Yo no soporto el trabajo que hacen los artistas y los teatreros con el flamenco. Siempre me ha parecido un horror. Creo que el flamenco por sí mismo tiene suficientes herramientas y tiene suficiente mundo construido, que no le hace falta vestir la mona ni ‘modernizarlo’”.

El trabajo
“Mi trabajo con Israel no ha sido en ese sentido. No hago construcciones de unas estéticas determinadas sino más un trabajo de poner en relación, muy a su servicio, de darle materiales, de darle cosas que él pensaba o él estimaba. Cuando montaba ‘Los zapatos rojos’ yo hice el constructo este de llevarlo a la historia de Félix el Loco y toda la historia del cubismo y Vicente Escudero y el flamenco de esa época. Pero así como ofreciendo todo ese material, más que determinar te voy a hacer una obra, tú bailas lo que tú quieras, que nosotros te ponemos un fondo muy bonito”.

Lo contemporáneo viene de serie
“Hay tanto teatro ya en un baile por soleá... Es una obra de teatro completa. ¿Qué puede aportar la mayoría de la danza contemporánea al flamenco, si el flamenco es mucho más moderno y radicalmente avanzado que la danza española contemporánea? Salvo las excepciones de rigor. Cuando entré en esto del flamenco y me llamó Maeso, hice un programa de educación cultural para bailarines que no eran flamencos en el que la primera determinación era conocer la relación de la modernidad con lo español, en lo cual el flamenco tiene mucha importancia. Como actitud radical, ¿qué le pueden ofrecer a Manuela Carrasco los coreógrafos de Sevilla o de Andalucía? ¿Qué le puede ofrecer Blanca Li al flamenco si cualquier ‘patá’ de Jerez tiene mucho más que ver con Merce Cunningham que todo lo que se le pueda ocurrir? Y esa situación la tienen que vivir como pueden y la gente no la tiene clara. Cuando vienen de fuera, ¿a quién le interesa ver otra que no sea flamenco? Y no es por el tópico. Israel es capaz de destilar eso que pasa en la realidad y de ser consciente de ello. Si yo he hecho algo ha sido decirle a Israel “no te preocupes, que lo que tú bailes ya es tan moderno...”. Pero ser consciente de eso era ya muy importante”.


Israel Galván en 'Tabula Rasa'
(Foto Daniel Muñoz)
 


Inseguridades
“Realmente, creo que es lo único que he hecho, aparte de seguir trabajando con él, darle materiales, construirle guiones o aportarle músicas o ponerlo en relación con otras cosas. Trabajar un poco en la seguridad. Por la manera en la que aparecen los flamencos en el ámbito de la cultura y por la formación que tienen, tienen muchas dudas, inseguridades... Eso se ve, los vuelven locos, ya no saben qué apuesta hacer”.

Autor autónomo
“Sin embargo, Israel es muy consciente de tener una cosa que ya consiguieron los artistas modernos, que es la autonomía del autor. Creo que en el flamenco, en gran parte, ha sido para bien no haberla encontrado. Es difícil encontrar artistas que sean plenamente autónomos como Antonio Gades, Enrique Morente o Mario Maya, que no lo son ni por buenos ni por malos; o como Matilde Coral, que son artistas que adquieren una autonomía de lo que hacen y son conscientes de su arte”.

La modernidad
“Esa ha sido la relación de la modernidad con Israel. Desde el primer momento en el que lo vi, su pulso ya era un pulso. Otra cosa es que haya tenido más facilidades para ver butoh, por ejemplo. Cuando empezamos a trabajar lo hicimos con coreógrafos, pero veía que lo que hace Israel es mucho mejor que esas otras aportaciones. Me acuerdo que había una especie de paso que estaba de moda entonces y no había espectáculo en Sevilla que no lo incorporara. Yo le decía a Israel que si lo hacía, me iba”.

Revolución sin música
Vicente Escudero concibe la idea de bailar sin música pero, por otro lado, es algo intrínseco al flamenco porque la música es el propio cuerpo del bailaor. Y lo concibe treinta años antes de que Merce Cunningham haga la gran revolución de bailar sin música. Y cuando él se presenta en Nueva York en los años treinta con ritmos sin música la crítica lo celebra muchísimo. Luego pasan cosas, Vicente Escudero vuelve a España, desaparece, pero allí lo celebran como algo impresionante, un artista muy radical. El bailarín se presenta como el dueño de su espacio, que es algo muy importante en la modernidad, y que ya no depende ni siquiera de la música para construir su trabajo sobre el escenario. Esa que es una de las grandes revoluciones de la danza después de la segunda Guerra Mundial, la hace antes un flamenco. Y encima, eso forma parte de la idiosincrasia del propio flamenco. Darse cuenta de eso es lo que hace que Israel no note complejos, que pueda hablarle a los artistas modernos de tú a tú. Últimamente, ha estado en el Guggenheim de Bilbao con Sol Picó y danza moderno. Tengo amigos especialistas de danza que no lo habían visto nunca y me han llamado como diciendo “este tío les ha mojado a todos las orejas”. Todos los demás que eran los supuestos modernos, parecían a su lado arcaicos”.


Israel Galván en 'La Edad de Oro' ( Foto Daniel Muñoz)

Universidad
“Israel tiene en la gente del arte unos fans tremendos. La Universidad Complutense está preparando para el próximo mes de diciembre un seminario sobre su obra”.

Una enfermedad
“Realmente, yo soy aficionado al flamenco sólo porque por casualidad José Manuel Gamboa y José Luis Ortiz Nuevo entran muy cerca de mí, pero como amigos, no como profesionales. Y supone una suerte a la hora de conocer cosas que me hacen acabar atrapado por la telaraña esta de ser aficionado al flamenco, que es una enfermedad como otra cualquiera”.

... y un sufrimiento
“Yo recuerdo que al principio lo disfrutaba muchísimo. Después vinieron los años más duros con Israel porque estaba tan dentro y sufriendo tanto... o viendo cómo él sufría tanto en la lucha, los disgustos que suponían ciertas cosas, que lo disfrutaba poco. Ahora estoy en una posición de volver a disfrutar más de todo”.

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