Atención personalizada para academias, tiendas y grupos

EL FLAMENCO EN JAPÓN. Especial

Quince mil kilómetros de jondura

Kyoko Shikaze. Sevilla, junio de 2004

 

Si una afición flamenca foránea salta a la vista, esa es la japonesa. Los quince mil kilómetros que separan al país nipón de tierras andaluzas, no suponen impedimento alguno para los miles de japoneses enamorados del arte jondo. Desde que La Argentina bailó allí en 1929 hasta hoy, casi ninguna figura del flamenco ha faltado a la cita nipona. Además es un país que, cada vez más, opta por autoabastecerse con artistas locales -sobre todo del baile-, instruidos en las cientos de academias repartidas por el país o en ciudades como Madrid y Sevilla. En este camino de ida y vuelta, tienen un papel principal Yoko Komatsubara y Shoji Kojima, los principales difusores del flamenco en la isla. Pasito a pasito, el flamenco en Japón va forjando su propia historia.

 

Shoji Kojima
(Foto: Daniel Muñoz)

Japón, mira que está lejos Japón. Sin embargo, para los miles de japoneses enamorados del arte flamenco, la distancia no es barrera. Tampoco lo fue para San Francisco Xavier, que llegó a Japón en 1549, ni para el primer japonés que llegó a tierras hispanas, concretamente, a Sanlúcar de Barrameda en 1614, mucho antes de nacimiento de flamenco. Tuvo que pasar bastante tiempo para que el país del sol naciente exclamara ‘ole’. El flamenco llegó a Japón en los años 20 del siglo pasado. Primero, fue de la mano de estadounidenses y, poco después, de los propios flamencos. En enero y febrero de 1929, La Argentina visitó a Japón con un programa que incluía las obras ‘El Amor Brujo’ y ‘Andalucía’. Ya en los años 30 se empiezan vender algunos discos de pizarra. En la misma época, llegó un japonés a Sevilla, que había sido el primer guitarrista flamenco en Japón, persiguiendo el sueño de ser torero. No llegó a los ruedos, pero sí a disfrutar las noches de la Alameda sevillana o las zambras granadinas.

Después de la derrota de la II Guerra Mundial, empiezan a llegar más artistas españoles a Japón como en 1955 Compañía Flamenca, de la que eran miembros los bailaores Manolo Vargas o Roberto Ximénez y el cantaor Rafael Romero. La compañía de Pilar López, con Antonio Gades, desembarcó en 1960. La afición japonesa fue, por entonces, creciendo poco a poco, de modo que fueron llegando estudiantes niponas de flamenco a España. Yasuko Nagamine, Yoko Komatsubara, Masami Okada, Shoji Kojima, Akio Mizusawa... fueron de los primeros bailaores que llegaron a España para aprender. Más tarde, ellos empiezan a actuar en compañías como la de Rafael Córdova, la de María Rosa o en tablaos como Los Gallos de Sevilla.

Llega el momento de abrir espacios propios para la exhibición del flamenco ‘in situ’. El tablao tokiense El Flamenco abre sus puertas en 1967 con actuaciones de artistas españoles. Muchísimas figuras del flamenco pasan por ese escenario como Cristina Hoyos, Manolete, Manolo Soler, Joaquín Grilo, Sara Baras, Javier Barón, Eva Yerbabuena, Belén Maya, Rafael Amargo, Pepe Habichuela, Enrique de Melchor, Jarrito, José Mercé, Enrique Ortega...

 

La afición es tal que en 1984 nace en Tokio la revista especializada de flamenco ‘Paseo’ (actualmente, ‘Paseo-Flamenco’). Esta publicación mensual empezó con una tirada de doscientos ejemplares y ahora alcanza los quince mil. Pero el ‘boom’ del flamenco en Japón estaba aún por producirse. Sucedió en 1986, cuando llegó la compañía de Antonio Gades con ‘Carmen’. El éxito fue total. Como consecuencia directa, sube el números de alumnos, el de academias, el de artistas, el de actuaciones; se publican discos y vídeos; se abren tiendas de trajes y de zapatos... Poquito a poquito, con un ritmo constante hasta ahora, esa afición no ha bajado.

Ochenta mil aficionados

La situación actual se clarifica con unos cuantos datos. Japón puede contar con ochenta mil personas que estudian en seiscientas cincuenta academias repartidas por todo el país. Como Japón tiene 127 millones de habitantes, sigue siendo una minoría, menos de un 0,1 por ciento de la población. Sin embargo, ya muy pocas personas confunden flamenco con hula-danse, la danza típica de Hawai. La mayoría ha acabado sabiendo que el flamenco es un arte español, aunque mucha gente sigue creyendo que el flamenco es un baile que se baila con una rosa roja en la boca.


Toni el Pelao, Shoji Kojima, Paco de Lucía
y La Uchi en Japón (Foto Álbum de Toni el Pelao)

En Japón hay muy pocos aficionados no practicantes. La mayoría estudia en las clases, sobre todo de baile. Las clases de flamenco están en todo Japón. Hay estudios que se dedican exclusivamente a flamenco, pero también hay muchas clases que se celebran en centros culturales o en los estudios de alquiler. Podría decirse que el flamenco es un ‘hobby’ bastante popular.

Y muchos estudiantes vienen a España para completar sus estudios. Por ello llamaban ‘Amor de Buda’ al famoso estudio de flamenco Amor de Dios. Antes, casi todos se quedaban en Madrid, pero en estos últimos años hay más japoneses en Sevilla, que en la capital. Sólo en la clase de Miguel Vargas, por ejemplo, hay veintidós japonesas. La mayoría son mujeres, con edades comprendidas entre los veinte y los cuarenta años. Suelen dejar su trabajo para venir aquí y algunas hasta dejan a su marido trabajando en Japón para venir con sus niños. Permanecen de una semana... hasta unos cuantos años. Cuando vuelven a Japón, algunas se dedican a la enseñanza.

En el país nipón es difícil vivir sólo bailando, por ello, para tener ingresos regulares tienen que enseñar. Algunas gastan ese dinerito que han ganado enseñando en bailar en el teatro con su artista favorita. Shoji Kojima, el bailaor más famoso de Japón, ha invitado a Merche Esmeralda, Cristina Hoyos, Miguel Poveda...; y la bailaora más famosa, Yoko Komatsubara, quien vino varias veces con su ballet a España actuando en festivales como Bienal de Sevilla o Festival del Cante de las Minas, invitó a Enrique el Cojo, Matilde Corral, Tomatito... y hasta a La Paquera de Jerez en enero de 2002, el que fue su primer viaje a Japón.

Lo cierto es que muy pocos artistas flamencos no han conocido Japón. En estos últimos quince años ha habido decenas de actuaciones de artistas españoles. Paco de Lucía, Ballet Nacional de España, Cristina Hoyos, Joaquín Cortés, Sara Baras, María Pagés, Manuela Carrasco, Vicente Amigo... son algunos de las primeras figuras que van constantemente. Sólo durante mayo de 2004, los japoneses van a disfrutar de las giras del bailaor jerezano Joaquín Grilo y de la bailaora sevillana María Pagés, que incluso les va a brindar el estreno de la nueva obra ‘Canciones antes de una guerra’.

Flamenco autóctono


Yoko Komatsubara
(Foto: Daniel Muñoz)
 

Pero, cada vez más, Japón se va autoabasteciendo de flamenco. Se puede decir que Kojima y Yoko abanderan la primera generación de bailaores japoneses y son quienes más han hecho por la divulgación del flamenco, aunque otras personas bailaban antes que ellos.

Ahora también hay muchas artistas jóvenes. Por ejemplo, están Eiko Takahashi, quien ganó el premio por sevillanas en la Velá de Triana en 1983; o Atsuko Kamata, que ganó el Premio Nacional en el Concurso de Córdoba en 1995 bailando por guajiras. Ambas imparten clases en la capital japonesa, si bien Eiko mantiene su casa de Granada, donde ha dado clases de sevillanas en la academia de Mariquilla. Keiko Suzuki, quien bailó junto a Eiko y Ami en la Bienal de Sevilla de 1988, ha bailado de pareja con Antonio Canales y de Javier Barón en Tokio. Mayumi Kagita Mami estudió Danza Española en la universidad y en 2004 fue al Festival de Jerez con su obra ‘Sonezaki’, una tragedia japonesa contada a través de la técnica del baile flamenco.

Y no sólo baile. Toshi es un cantaor japonés, casado con una española, que ha trabajado hasta en un tablao de Barcelona. También ha actuado con la cantaora japonesa Keiko Kawashima; ambos se encuentran en Sevilla actualmente. Hay que citar a Jin, el guitarrista que grabó con Toshi y que ya tiene su disco solitario. Y es que, como vaticina el guitarrista y empresario Teruo Kabaya -a quien el cineasta Paco Millán retrató en el documental ‘Around flamenco’-, “en diez años también tendremos dominado el cante”. De momento, la apuesta del flamenco japonés se centra en el baile. Nada menos que siete bailaoras niponas han participado en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba 2004, dispuestas a demostrar que quince mil kilómetros no son nada.


Más información:

Un viaje de arte en Tokio. La Paquera de Jerez triunfa en Japón

Entrevista a Shoji Kojima, bailaor

Especial. El flamenco en Canadá

Especial. El flamenco en Argentina

   

 

DVD. Carlos Saura & Antonio Gades, 'Carmen'
(DVD NTSC)

Más información, vídeo, pedidos

 

Shoji Kojima
Biografía y comentarios de los lectores

 

 

 
Escribe aquí tu email para pertenecer
a la Cyberpeña y recibir el boletín de novedades: